Las Provincias

El calor se dispara en la Comunitat

Termómetro urbano en la calle Xàtiva a principios de este mes de noviembre.
Termómetro urbano en la calle Xàtiva a principios de este mes de noviembre. / MANUEL MOLINES
  • La región encadena tres de los años más calurosos desde 1950 con registros de hasta 2,5 grados más de lo normal

  • El invierno más cálido desde que existen datos dio paso a un verano suave y a una ola de calor inédita en el mes de septiembre

«Se puede decir que, térmicamente, el invierno pasado no existió, y sólo las tres primeras semanas de marzo, ya con el invierno astronómico casi finalizado (el climático se cerró en febrero), se registraron días relativamente fríos». Así ejemplifica José Ángel Núñez, jefe de Climatología de la delegación valenciana de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el progresivo incremento de temperaturas que se viene registrando en la Comunitat en las últimas décadas, especialmente en los meses más fríos, y que ya está originando una cierta repercusión en ciertos sectores, como la agricultura, el comercio, el turismo o la salud de la población.

La región, según los datos facilitados por Aemet a LAS PROVINCIAS, en los últimos ejercicios acumula tres de los años más calurosos registrados en la Comunitat prácticamente desde que hay datos estadísticos fiables (1950), por lo que la tendencia podría hacer referencia, probablemente, al último siglo.

En el balance de lo que llevamos de año, entre el 1 de enero y el 8 de noviembre, el 2016 sería el tercer año más cálido de toda la serie histórica, sólo superado por el mismo periodo del año 2001, y por el de 2014, que es el más cálido desde que existen registros, precisaron desde Aemet. En la serie de datos desde 1950 (son datos estimados y depurados con técnicas geoestadísticas), los siete años más cálidos se han registrado entre los últimos 16. Desde 2001 habría que ir hasta 1955 para encontrar el octavo más cálido (a 1961 para el décimo y a 1997 para el noveno ejercicio más caluroso).

«Desde luego, lo que más ha destacado hasta ahora fueron las temperaturas tan altas del pasado invierno, que además se caracterizó por su sequedad», añadió Núñez. El periodo entre diciembre de 2015 y febrero de 2016 «ha sido climatológicamente extraordinario en la Comunitat, ya que ha sido el más cálido y el más seco desde que hay registros», explicó el jefe de Climatología de Aemet.

En ese periodo, la temperatura media fue de 10,5 grados, lo que supone 2,1 grados más que la del promedio normal (8,4 grados), por lo que ese trimestre recibe la calificación de extremadamente cálido. En el mes de enero, la anomalía térmica llegó a 2,5 grados por encima de lo normal. A ello hay que sumar las escasas lluvias, puesto que la precipitación media fue de 17,8 litros por metro cuadrado, un 85% inferior al promedio climático del periodo 1981-2010 (130,6 litros por metro cuadrado), por lo que el trimestre se definió como extremadamente seco.

«En los observatorios de las capitales, que tienen más de cien años de datos, el balance indica que en la ciudad de Valencia ha sido el invierno más cálido desde, al menos, 1869, y en Alicante (datos desde 1869) y Castellón (datos desde 1911) ha sido el segundo más cálido, sólo superado por los registros del invierno 1935-1936, hace 80 años», precisó el portavoz de Aemet.

Picos máximos

Por contra, en verano o en meses más cálidos como mayo, los registros apuntan ya no tanto a incrementos de las temperaturas medias, sino a la existencia de intensas olas de calor. Durante la última época estiva, la primera quincena de agosto fue suave, lo que ocasionó que el balance final del mes fuera de temperaturas frescas. Sin embargo, una ola de calor hizo su aparición en los primeros días de septiembre, fuera ya de temporada, cuando se registraron las temperaturas más altas del año. «Para muchas localidades supusieron registros altísimos, nunca observados en septiembre», advirtió Núñez. El municipio de Xàtiva, por ejemplo, rozó los 44 grados de máxima.

En mayo del pasado año también se contabilizó una ola de calor con máximas históricas en algunas localidades de la Comunitat. La ciudad de Valencia, por ejemplo, sufrió el día más cálido en un mes de mayo de los últimos 146 años.

Por último, Núñez quiso remarcar que todas las estadísticas citadas están calculadas con las series entre el 1 de enero y el 8 de noviembre de cada uno de los años, por lo que se han excluido los datos de los últimos 53 días del año para que las poblaciones estadísticas a comparar fuesen homogéneas, con el mismo periodo de datos.

Este aumento de las temperaturas no ha pasado desapercibida para algunos sectores valencianos y ha comenzado ya a tener una relativa incidencia. En la agricultura, por ejemplo, ha originado una bajada en el rendimiento especialmente de los cultivos de secano y un aumento de las plagas; mientras que en el comercio ha provocado un desplome en las ventas de ropa de abrigo en la temporada de otoño-invierno. A nivel turístico, por contra, el buen tiempo contribuye a mejorar el atractivo de la Comunitat, por lo que colabora en el aumento de cifra de visitantes. Incluso a nivel sanitario, las olas de calor tienen incidencia en los colectivos más sensibles, como niños y ancianos, y originan que se active la alerta sanitaria.

Cambio climático

La situación de la Comunitat, además, no es ajena al clima del resto del planeta. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), en el informe Estado del clima mundial 2011-15 presentado esta semana durante la cumbre del clima COP22 de Marrakech, advirtió que el último lustro ha sido «el más cálido jamás registrado». Además, estas temperaturas sin precedentes estuvieron acompañadas de un aumento del nivel del mar y de una disminución general de la extensión del hielo marino en el Ártico, los glaciares continentales y el manto de nieve del hemisferio norte.

Todos esos indicadores, apunta el informe, «confirmaron la tendencia al calentamiento a largo plazo causada por los gases de efecto invernadero». Los expertos atribuyen todo esto a la actividad humana y recuerdan que el dióxido de carbono alcanzó, por primera vez en 2015, el umbral significativo de 400 partes por millón en la atmósfera. Así las cosas, las olas de calor, los episodios prolongados de sequía, o las lluvias torrenciales con las consiguientes inundaciones tendrán lugar de una manera más frecuente si no se frena el cambio climático, apuntaron entre sus conclusiones.

En su informe, la OMM tuvo en cuenta que de los 79 estudios publicados por el Boletín de la Sociedad Meteorológica Americana entre 2011 y 2014, «en más de la mitad se observó que el cambio del clima debido a la actividad humana había contribuido a la aparición de fenómenos extremos». «El objetivo del Acuerdo de París es limitar a menos de dos grados el aumento de la temperatura global, incluso evitar que sea de más de 1,5 grados por encima de los niveles registrados antes de la Revolución Industrial», según explicó el secretario general de la OMM, Petteri Taalas. Pero la realidad es que el año pasado ya se había superado en un grado la temperatura y este año «es probable que se vuelva a rebasar». Pero es que al incremento térmico de la atmósfera se suma el aumento «sin precedentes» de la temperatura de los océanos. El año pasado fue la más alta de todos los años de los que se tienen registro.

El informe de la OMM advierte que los efectos de la actividad humana sobre el clima «han multiplicado por diez o más veces la probabilidad de que sucedan fenómenos meteorológicos extremos». Como ejemplos, los expertos ponen las temperaturas máximas, tanto estacionales como anuales.