El campo de la Comunitat pierde 245 millones por la peor sequía del último medio siglo

El embalse de Contreras, al 12% de su capacidad total. :: @Preven_IIFF_CV /
El embalse de Contreras, al 12% de su capacidad total. :: @Preven_IIFF_CV

Los embalses se encuentran ya al 25% de su capacidad y la producción agraria se desploma por la escasez hídrica y las plagas

D. GUINDO VALENCIA.

Entre el 11 y el 12 de octubre de 2007, unas lluvias torrenciales dejaban más de 400 litros por metro cuadrado en la comarca de La Marina Alta. Justo nueve años después, en la que se supone la época de precipitaciones más intensas en la Comunitat, volvió a llover, pero la mayor cantidad de agua acumulada se registró, al cierre de esta edición, en Vinaroz, con 9,2 litros. Esta comparativa sirve para ejemplificar la situación de carestía hídrica por la que atraviesa la autonomía y que contabiliza, en los últimos tres ejercicios, los dos años hidrológicos más secos desde que existen datos (1950).

La falta de precipitaciones ha diezmado los campos de cultivo, como alertaba el miércoles la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja), provocando pérdidas de unos 245 millones de euros al sector. La sequía también ha dejado los embalses de la cuenca del Júcar al 25% de su capacidad, el peor registro a estas alturas de un mes de octubre de los últimos ocho años. Tanto ha descendido el nivel de algunos pantanos que, como adelantó LAS PROVINCIAS, ya se han tenido que suprimir pruebas deportivas en algunos de ellos y hasta los hidroaviones no pueden recargar agua en siete de los once embalses usados en extinción de incendios por el escaso nivel que presentan. En concreto, según la información proporcionada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, los pantanos del Júcar almacenan en la actualidad 867 hectómetros cúbicos, un cuarto de su capacidad total (3.347). Especialmente preocupante es la situación del embalse de Contreras (el segundo mayor de toda la cuenca y que se encuentra al 12% de su capacidad), o el de Forata, que abastece a parte del interior de Valencia y que está prácticamente vacío.

El Consell alerta a la Confederación del Júcar de problemas de abastecimiento

Las administraciones autonómica y nacional no son ajenas al grave problema que supone la falta de agua en la Comunitat. Por una parte, el secretario autonómico de Medio Ambiente y Cambio Climático, Julià Álvaro, y el director general del Agua, Manuel Aldeguer, se reunieron el viernes con la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), María Ángeles Ureña, para trasladarle los problemas con el abastecimiento urbano que están sufriendo algunos municipios valencianos, y que provocó cortes en el suministro de agua potable en decenas de localidades y urbanizaciones este verano. El último problema se detectó hace una semana en el interior de Castellón. El Ayuntamiento de Ares se vio obligado a llevar cubas de agua para abastecer a las masías de la zona de la Montalbana.

Los responsables autonómicos también pusieron el acento en la sobreexplotación que vienen sufriendo los acuíferos subterráneos de la zona del Vinalopó también por la escasez hídrica originada por la sequía que azota la Comunitat.

Por otra parte, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba el lunes el concurso de contratación de servicios para los trabajos de seguimiento del plan hidrológico de la demarcación del Júcar y de actualización de su plan especial de sequías, entre otras cuestiones de materia hidrológica. La actuación tiene un presupuesto de licitación de más de 600.000 euros, un plazo de ejecución de 30 meses y pretende dar soporte al citado plan de sequía, con trabajos de evaluación ambiental estratégica.

Estos planes especiales de sequía tuvieron han tenido que ampliarse al prolongarse la situación.

A nivel agrario, los efectos de la pertinaz sequía «son cada vez más ruinosos». Un informe elaborado por los servicios técnicos de AVA-Asaja, tras las últimas inspecciones sobre el terreno del estado que presentan los cultivos, cifra en 245 millones de euros las pérdidas ocasionadas en la agricultura y la ganadería valenciana por este continuado déficit de lluvias.

En concreto, según los datos que maneja la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la Comunitat ha cerrado el último año hidrológico (contabilizado entre el 1 de octubre de 2015 y el 30 de septiembre de 2016) con un 40% de déficit pluviométrico, por lo que desde la agencia califican el año de «extremadamente seco». De hecho, la región sólo ha contado, de media, con 300 litros por metro cuadrado, frente a los 500 del promedio normal. Además, las lluvias no han sido uniformes por todo el territorio. La mitad sur de la provincia de Alicante es la zona que sigue sufriendo con mayor intensidad la carestía hídrica. La Vega Baja, el Baix Vinalopó y l'Alacantí son las comarcas en las que menos ha llovido durante los últimos doce meses. Sin embargo, las que porcentualmente han registrado menos precipitaciones que el promedio normal son la Vall d'Albaida, la Safor, el Comtat, la Ribera Baja, la Marina Alta y el Comtat, todas ellas por debajo de la mitad de lo que viene siendo habitual.

Este último año hidrológico ha sido el segundo más seco desde que existen datos (es decir, de los últimos 76 ejercicios); pero la gravedad de la sequía actual radica en el que el más seco se registró sólo dos años antes, en 2014.

Por su parte, desde AVA-Asaja indicaron que «si bien el desastre es generalizado, el ranking de la devastación está encabezado por los cítricos, donde los sobrecostes que implican la necesidad de realizar más riegos, la incidencia de las plagas y el aumento del desembolso para combatirlas, así como los problemas de calibre detectados, arrojan unas pérdidas globales de 147,5 millones de euros», indicaron desde la organización agraria.

Sin embargo, y en términos globales, son las producciones de secano las que se están llevando la peor parte. Así, en el olivar se aprecia un descenso en los rendimientos del arbolado del 45%, una caída de la producción de 72.000 toneladas y una disminución de los ingresos de 38,3 millones de euros, mientras que en el viñedo las pérdidas económicas ascienden ya a 23,4 millones. Tampoco se libran de la devastadora incidencia de la sequía los frutos secos, con unas pérdidas acumuladas de 14,7 millones, ni los cereales, con un quebranto económico de 2,6 millones de euros.

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