Las Provincias

La sobreexplotación de acuíferos ya pone en riesgo el suministro en municipios valencianos de interior

Asi ve hormigos... la sequía.
Asi ve hormigos... la sequía. / LP
  • El recién aprobado Plan Hidrológico del Júcar recomienda realizar sondeos para captar nuevos recursos ante los «alarmantes descensos»

Las reservas del acuífero de Cabrillas-Contienda, que abastece de agua potable a municipios del interior de la provincia de Valencia como Chiva, Cheste o Godelleta, así como a los regantes de la zona, se encuentran ya bajo mínimos y, según advierten expertos consultados por LAS PROVINCIAS y fuentes de las comunidades de regantes, empieza a estar el serio riesgo tanto el suministro de estas localidades como el de los campos de cultivo de la comarca.

De hecho, tal y como pone de manifiesto el recién aprobado Plan Hidrológico del Júcar, el citado acuífero «está sometido a una acusada sobreexplotación de recursos, con descensos piezométricos de hasta 200 metros respecto a su nivel de drenaje natural». Por tanto, indica el informe, «se deben establecer las actuaciones oportunas tendentes a conseguir su buen estado cuantitativo». En esta línea, y según aclararon fuentes técnicas, durante los últimos años el nivel del acuífero se ha desplomado alrededor de 200 metros de su nivel máximo, de ahí que «de seguir así, sacando más agua de la que entra, en poco tiempo se agotará, por lo que hay riesgo de que haya problemas en el abastecimiento» de estas poblaciones.

En plan del Júcar también apunta a que para satisfacer las demandas actuales de esta zona de la comarca de la Hoya de Buñol se deben contar con «recursos externos que se encuentren en buen estado cuantitativo y cualitativo». Por ejemplo, según recomiendan, sería necesario llevar a cabo sondeos en el entorno de la Serranía, que cuenta con «recursos sin explotar», para extraer agua de esas reservas. Además, y para tratar de evitar las posibles reticencias de los colectivos ecologistas, apuntan a que el aprovechamiento de estos recursos no tendría impactos sobre los manantiales de la Sierra de los Bosques. «Sería una solución a largo plazo y casi definitiva», subrayan.

En esta línea, el plan del Júcar añade que «las actuaciones expuestas para el abastecimiento a la Hoya de Buñol destinadas a infraestructuras que permitan aportar agua para los regadíos de los municipios de Godelleta, Cheste y Chiva, deberán adelantarse al primer año de vigencia del plan dada la extrema problemática creada por el actual déficit de recursos hídricos». Por tanto, deberían haberse puesto ya en marcha este mismo año, puesto que el plan se extiende entre el periodo comprendido entre los ejercicios 2015 y 2021.

Además, indica que el volumen necesario de agua sería de 15 hectómetros cúbicos al año «que debería aportarse desde masas de agua subterráneas en buen estado cuantitativo del acuífero Medio Turia de Las Serranías». El origen de este déficit, detalla el informe, se debe, entre otras razones, a que la concentración de explotaciones en el acuífero Cabrillas-Contienda «ha ocasionado descensos alarmantes en los niveles piezométricos y en los recursos disponibles».

Por su parte, regantes de la comarca mantuvieron una reunión en el Ayuntamiento de Chiva con tal de alertar de la situación y de tratar de buscar soluciones alternativas al descenso del nivel de este acuífero.

Asimismo, la falta de precipitaciones ha contribuido en gran medida a esta sobreexplotación, puesto que la carencia de lluvias obliga a los agricultores a incrementar la extracción de agua de los pozos para regar. En esta línea, el último informe de recursos hídricos elaborado por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) muestra que la cantidad de lluvia que ha recibido el centro de la Comunitat roza los mínimos históricos.

En concreto, los análisis pluviométricos que realiza el organismo estatal revelan que el registro de lluvias contabilizado hasta principios de la semana pasada es el tercero más bajo desde 1990. La zona central de la Comunitat ha recibido un tercio menos de lluvia que el año pasado. Además, esta escasez de precipitaciones llega justo un año después de la etapa más seca que se recuerda en la Comunitat, la comprendida entre el 1 de octubre de 2013 y el 30 de septiembre de 2014.

El descenso en las reservas de los principales embalses de la Comunitat es otra de las consecuencias. El 18 de enero de 2014 había 1.639 hectómetros cúbicos de agua repartida por los pantanos de la confederación. En la actualidad esa cantidad se ha reducido alrededor de un 25% hasta los 1.241,91 hectómetros almacenados ayer. Así, los reiterados periodos de sequía en dos años han reducido las reservas en 400 hectómetros cúbicos.

Los sistemas de embalses con una evolución más preocupante por lo que respecta a agua almacenada son el del Júcar (pierde casi un tercio respecto a 2014), Marina Baja (donde el agua baja a la mitad en dos años) y Turia (desciende en 11 hectómetros cúbicos). También se vacía de manera significativa Forata (con tres veces menos agua que hace dos años) y Serpis (que ha perdido dos tercios de la cantidad almacenada en 2014).