Las Provincias

Espeleólogos buscarán el final de las Cuevas de Sant Josep de La Vall d'Uixó

  • El Ayuntamiento pretende aumentar el recorrido de las Grutas de la Vall d'Uixó con la ayuda de buceadores

Las cinco cuevas que forman el conjunto kárstico de Sant Josep poseen más de dos kilómetros de recorrido conocido, pero a pesar de las innumerables visitas de espeleólogos aún se desconoce el origen de sus aguas y el final de sus galerías. Según datos recogidos, existe la posibilidad de que llegue a superar los cuatro o cinco kilómetros, en cuyo caso se incluiría en el Catálogo de Grandes Cuevas y Simas de España. Hasta el momento solo una cavidad valenciana está registrada en esta lista, la Cueva de la Autopista ubicada, en el termino municipal de Gandía.

Actualmente, la visita turística recorre 800 metros en barca y 255 a pie, lo que suma sólo la mitad del recorrido conocido, 2,750 metros en total. La otra mitad está vetada para los visitantes turísticos y sólo puede ser disfrutada por aquellos con cierto conocimiento técnico. Pero incluso para el colectivo espeleológico hay ciertos pasos que no se pueden superar, como los últimos sifones, demasiado largos para traspasarlos sin material de 'espeleobuceo'. Algunos de ellos llegan a superar los veinte metros de recorrido subacuático, como los dos últimos que poseen 35 metros y 23 metros respectivamente. Entre ambos sifones, durante un estudio llevado a cabo en 2004, se intentaron localizar señales de un sondeo anterior desde la superficie. Sin embargo, debido a la gran irregularidad y la alta densidad de grietas y pequeños conductos no se detectó ningún vestigio de perforación. En estos momentos, desde el Ayuntamiento se está llevando a cabo una iniciativa que incluye grupos de espeleólogos y 'espeleobuceadores' con el propósito de superar la cuota máxima conocida y explorar más allá del último sifón. Tras este paso acuático los últimos exploradores desembocaron en una galería con grandes bloques de piedra entre los cuales parece que se puede continuar avanzando. Con suerte, pronto se podría llegar a descubrir el secreto mejor guardado de las Cuevas de Sant Josep, su final.

La galería inicial de las cuevas se conoce desde el Paleolítico Superior y ha sido habitada desde hace 9.000 años según diferentes hallazgos paleontológicos, entre los que destacan unas pinturas rupestres de estilo esquemático calificadas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pero no es hasta el siglo XX cuando las cuevas empezaron a explorarse para conocer su interior. El recorrido turístico de las grutas es un paseo por la historia de su descubrimiento. En 1902 entraron los primeros grupos de curiosos, pero no lograron pasar más allá de la 'Boca del Forn', un sifón que en la actualidad ha sido ensanchado para permitir el paso de las barcas y uno de los primeros puntos que el turista se encuentra en su visita tras la Sala de los Murciélagos, llamada así por la gran cantidad de estos mamíferos que habitaban allí en el pasado. Veinticuatro años después, un grupo de vecinos logró superar el sifón y llegar hasta lo que se conoce como el 'Lago Diana', pero se encontraron con un nuevo obstáculo: la 'Galería de los Sifones'. Esta serie de pasos inundados supuso el final de las cuevas durante muchos años, hasta que en los sesenta Joaquín Saludes consiguió superarlos, ampliando el recorrido hasta casi el doble de lo conocido hasta ese momento. Debido a la dificultad que esta galería suponía para la visita de las cuevas, en 1961 se decidió agrandarla mediante voladuras que revelaron lo que hoy en día se conoce como 'Lago Azul', que cuenta con la máxima profundidad de las cuevas, doce metros, y la 'Galería Seca', el único tramo de la visita que se realiza a pie.

Durante el paseo, los visitantes pueden descubrir una de las formaciones más espectaculares de las grutas, la 'Cascada de la flor', un conjunto de coladas de 14 metros de altura resultado del goteo de agua por las paredes durante siglos. Un poco más adelante, en la misma zona seca, se encuentra la 'Galería de las Estalactitas', otro de los tesoros de Sant Josep. El embarcadero en que desemboca el paseo marca el final de la zona turística, donde los visitantes retoman el viaje en barca hacía la salida por el 'Lago del Diablo'.

En cuanto al origen del río subterráneo, muchas son las hipótesis que durante años se han barajado. En los últimos estudios, dos teorías son las que más fuerza han tomado. En primer lugar, se piensa que el agua podría filtrarse desde las sierras occidentales hasta la fractura que da forma a las grutas, algo normal en las cuevas con surgencias de agua. En segundo lugar, se cree que el agua podría provenir del río Palancia, a unos 12 kilómetros de distancia, por un conducto directo. Aunque ambas teorías son posibles, de momento se desconoce por completo la respuesta a su origen, lo que les da a las Grutas de Sant Josep un halo de misterio que sus visitantes pueden percibir nada más entrar.