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Fútbol | Valencia CF

Santi Mina siempre juega

Santi Mina celebra los dos goles conseguidos en Mestalla frente a la Real Sociedad. / EFE
Santi Mina celebra los dos goles conseguidos en Mestalla frente a la Real Sociedad. / EFE

El delantero, tras sus dos tantos a la Real Sociedad, ya supera en goles a Zaza, al que ha arrebatado la titularidad

Pedro M. Campos Dubón
PEDRO M. CAMPOS DUBÓNValencia

El partido de cabezones entre Marcelino García Toral y Santi Mina acaba en empate. Seguro. El técnico insiste e insiste para que el equipo asimile su concepto y el delantero se machaca para modelar su cuerpo como su admirado Cristiano. Y los dos han triunfado. El Valencia CF marcha en puestos de Liga de Campeones y el gallego se ha hecho con la titularidad y con el título honorífico de máximo goleador del equipo. Santi Mina (Vigo, 1995) es un hombre de mensajes. Uno lo lleva tatuado en su espalda ("No luches para vivir, vive para luchar") y el otro lo escenifica cada vez que marca un gol al celebrarlo con el gesto habitual de Lebron James para demostrar a sus críticos que se equivocan. Lo ha conseguido, sobre todo al idóneo. A su entrenador. Confía tanto en el gallego que es el único futbolista de la plantilla que ha participado en todos los partidos de Liga. 25 encuentros. 12 de titular -sustituido en 5- y 13 en el banquillo, pero siempre con minutos. Sus cifras se completan con 11 goles, 2 asistencias y 4 tarjetas amarillas.

Santi Mina luce más delgado y afilado que nunca. Ya ha desertado de sus deseadas natillas -en una entrevista pecó de sinceridad al afirmar que nunca faltaban en su nevera- para cuidarse al máximo. El seleccionador de España, Julen Lopetegui, tuvo la oportunidad el domingo de confirmar que ese niño maravilla, que Paco Herrera le hizo debutar con 17 años en Getafe -por cierto, Iago Aspas ni le saludó cuando el ahora valencianista le sustituyó-, ya es un hombre maravilla. Al incio de campaña la dupla atacante del Valencia era Zaza-Rodrigo y el fichaje en el mercado de invierno de Vietto arrastraba al gallego a la cola de los delanteros blanquinegros. Pues ha adelantado a todos por la derecha. Deslumbró en su día con cuatro goles en un partido. Estaba aún en el Celta y se convertía en el jugador más joven en conseguirlo en la historia de la Liga. Y en el juvenil vigués llegó a anotar 27 tantos. En el Valencia justamente no se ha mostrado como un killer. En la primera temporada como blanquinegro sumó ocho goles entre Liga, Europa League y Copa de Rey y en la segunda se quedó en seis. Pero en el actual curso se ha destapado.

Ha dejado de pesarle ser un hombre de Jorge Mendes y soportar la losa de haber costado 10 millones de euros. Se muestra como lo hacía en el Colegio Hogar, donde se mostraba ante chavales dos años mayores que él. En esa época todavía no tenía claro si su futuro se aliaba con el fútbol o con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Soñaba con ser policía. Pero las piernas se impusieron y fijó su residencia en A Madroa, donde su madre iba con el coche a esperarle al final de los entrenamientos. El referente a imitar era su padre, que jugó en el Celta en los años 80 tras pasar por la cantera del FC Barcelona. Sus progenitores se ilusionaron con su hijo futbolista, pero se empeñaron en que no dejara de estudiar. El futbolista llegó a decir que se sacó el Bachiller por el empecinamiento de sus padres. Y de Galicia voló a Mestalla, donde ya es todo un ídolo.

La próxima parada es Bilbao. Será mañana (19.30 horas). Tiene todas las papeletas para irse al banquillo. No por Marcelino -con él jugaría siempre- sino por su estado físico. El delantero se tiró al suelo exhausto nada más pitar el árbitro el final del partido. Podría haber algún cambio más. Coquelin disputó los últimos minutos frente a la Real con dolor. El francés se echaba continuamente la mano a los isquiotibiales pero después se le vio bajar las escaleras del estadio con normalidad. Mientras, Kondogbia apura los plazos, pero es difícil que sea titular. Otro tocado es Paulista, al que hubo que vendar la cabeza por un golpe. Pero este es del equipo de Mina. Un pesado. Un bendito pesado.

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