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El momento más crítico de Murthy en el Valencia

El momento más crítico de Murthy en el Valencia

Llegó hace tres años como 'hombre de paz' y su acción de mandar callar a Mestalla completa una racha de decisiones impopulares | Aunque el club asegura que las amenazas al presidente se entregaron a la Policía antes del partido, que se hicieran públicas después ayuda a desviar la atención

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

Se cumple ahora justo tres años desde que Anil Murthy quedara prendado de Valencia y del Valencia CF y, por circunstancias propias y ajenas, el ahora presidente de la entidad celebra tan particular aniversario en sus horas más bajas y delicadas desde el punto de vista personal y profesional. Aquel viaje casi de incógnito con su familia a la ciudad a finales de septiembre de 2016 antes de dar el sí a Peter Lim hizo que este diplomático de carrera, con origen en la minoría india de Singapur, se lanzara de cabeza a un mundo desconocido y lleno de peculiaridades como el fútbol. Hombre de paz. Esa fue curiosamente alguna de las primeras etiquetas que se le impusieron a este licenciado en Ingeniería Electrónica e Industrial en París cuya primera y gran misión fue establecer un doble puente entre la inaccesibilidad de Peter Lim, la dificultad de Layhoon en empatizar con nadie, y una afición tan entregada y pasional como la valencianista. Ahora, curiosamente, el 'hombre de paz' ha puesto en pie de guerra a buena parte del valencianismo y lo peor es la sensación que hay dentro del propio Valencia de que Murthy se esfuerza en demostrar que cuando peor se le ponen las cosas, más aparenta que no está dispuesto a ceder a presiones. Al menos ahora sonríe en su imagen de su WhatsApp.

Si antes se cargaba contra Peter Lim, a quien representa, ahora también le toca a Murthy aguantar la presión popular por el descontento que hay por su estilo y formas de actuar. La penúltima gota llegó la semana pasada con el conflicto en firmar el convenio con Telefónica para la campaña contra el cáncer infantil, y la gota el sábado cuando quiso corregir el clamor de Mestalla. Que el club se apresurara después de este incidente a publicitar las amenazas de muerte sufridas por el presidente en su teléfono móvil –aseguran que se contactó con la Policía antes del partido– es para muchos una clara estrategia de desviar la atención sobre lo que ocurrió en el estadio.

En parte porque no es la primera vez tampoco que algunos exaltados aficionados ejercen ese tipo de acciones hacia el propio Murthy cuando desde el club se han tomado decisiones tan espinosas como la que afectaba a la Curva Nord, por ejemplo.

El cambio sufrido por Murthy en tres años ha sido drástico. Ha pasado de ser un dirigente –llegó como un directivo más– cuidadoso con los detalles, con una generosa carga de simpatía –a veces sobreactuado– y dispuesto a escuchar y comunicar, a mostrarse esquivo a nivel periodístico mientras llena el calendario de meteduras de pata. Nunca un presidente del Valencia había tenido un departamento encargado de sí mismo, aunque si uno echa la vista atrás, por ejemplo, se puede encontrar el ejemplo de Juan Soler, que se rodeó en su día de un nutrido número de asesores que, dicho sea de paso, no evitaron que su aceptación popular se desmoronase a una velocidad de vértigo. Algo parecido la está pasando ahora a Murthy, que tiene en esa Oficina del presidente desde hace un año a Sean Bai y desde hace un mes a Teo Swee Wei. ¿A qué se dedican además de escandalizar en las redes sociales y a posar en primer plano en la reciente foto en el Ayuntamiento? Incluso desde dentro del club tuercen el gesto cuando se les pregunta al respecto.

Murthy, que lo primero que hizo fue asumir el departamento de comunicación y representar así la cara amable de Singapur, se ha convertido ahora en un dirigente aficionado a gestos polémicos. Que mandara callar Mestalla el sábado quedará para la historia como el primer dirigente en enfrentarse abiertamente con la afición, aunque luego trató de explicar el gesto y darle el sentido correcto a través de su perfil personal en las redes sociales. Esa es otra, la utilización de su propia cuenta con asuntos de cierto rango que afectan al club.

La crisis institucional que surgió este verano y la falta de explicaciones claras al respecto; el cambio de entrenador y la ausencia de argumentos; el arrinconamiento de Alemany; lo de la campaña contra el cáncer infantil, y su permanente conflicto con la Curva Nord son cuestiones que pesan en el posicionamiento del presidente a nivel social. Anunció Murthy en Londres que iba a hablar en breve, pero no hay previsto por ahora ni entrevistas ni rueda de prensa. En realidad, no ha hecho ninguna rueda de prensa como presidente.