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Marcelino: «Estos jugadores se lo merecen todo, pasamos a la historia»

Un eufórico Marcelino se toca el pecho dirigido a la grada /REUTERS/ Jon Nazca
Un eufórico Marcelino se toca el pecho dirigido a la grada / REUTERS/ Jon Nazca

«Sólo los que hemos tenido la suerte de vivir algo así podemos hablar de lo que se siente»

LP.ESVALENCIA

Marcelino García Toral lleva sonriendo desde el jueves. El técnico fue, de largo, el miembro de la expedición del Valencia que más disfrutó la salida desde la terminal de Manises. Sus jugadores prefirieron mantener la concentración, visto lo visto fue todo un acierto, pero el asturiano no quería desperdiciar ningún segundo. Escaneó en su disco duro todas las imágenes, todos los ánimos, todas las lágrimas del medio millar de seguidores que despidieron a su equipo. Anoche, más de dos días después, no dejaba de sonreír... y de emocionarse. Marcelino se fundió en un abrazo con su mujer, muchos sentimientos en un abrazo por todo lo que han pasado en los últimos meses... y personalmente desde que llegaron a Valencia con susto en la carretera incluido, como para no darle gracias a la vida por llorar de alegría. La tozudez del asturiano, valga la redundancia, acabó con un título en la temporada del centenario. Sin duda, el final perfecto para un guión de película.

La fidelidad y el sentimiento de pertenencia de una afición inigualable, varios miles de personas viajaron a Sevilla sin entrada para vivir la fiesta en directo, se merecían que todo el mundo contribuyera para canalizar la alegría. Los porteros del Villamarín, también, ya que cuando Marcelino García Total cogió el micro para dirigirse a la afición, varios seguidores que habían visto el partido en los bares cercanos al estadio, que habían viajado sin tener entrada, accedieron al Villamarín para hacerse una foto en la grada donde se ganó la octava Copa. Ellos también disfrutaron cuando el técnico, muy emocionado, se dirigió a más de 22.000 valencianistas que no se movían de sus asientos: «Muchas gracias, (fue interrumpido por cánticos de ¡Marcelino oé, oé!). Es una noche inolvidable tanto para mí como para vosotros. Hace tres o cuatro meses no podíamos pensar que estaríamos aquí con esta alegría y emoción. Juntos».

Los aplausos volvieron a cortar la voz de Marcelino, que retomó su discurso como si nadie estuviera oyendo más allá de la afición y él. Sonó a confesión personal: «Quiero daros las gracias a vosotros por el trato que tuvisteis conmigo desde que llegué a Valencia, os lo agradezco de corazón. Estos jugadores que entreno se lo merecen todo. Ahora vamos a cantar la canción que más nos gusta al cuerpo técnico y a los jugadores ¡échale huevos Valencia échale huevos!».

«Soy el entrenador que intenta hacer soñar a este grupo y por lo tanto estoy inmensamente feliz, en un año difícil al principio y emocionante al final. Nos ha tocado a nosotros en el año del centenario, pasamos a la historia», continuó el asturiano para apostillar: «Ganar al Barcelona ensalza más este éxito». Unos minutos después, en la sala de prensa, su sonrisa perenne aún estaba en el rostro y también la emoción: «Somos conscientes de que hicimos felices a mucha gente. Tuve sensación de tranquilidad. No sabes cuando va a llegar el primer título pero tenemos mucha confianza en nuestro trabajo y hacerlo en un campo lleno es una situación maravillosa. Sólo los que hemos tenido la suerte de vivir algo así podemos hablar de lo que se siente, es como una sensación de cosquilleo, de risa. Hay muchas personas a mi alrededor que han disfrutado, que saben como soy como persona. Nunca olvidaré el apoyo de mis jugadores y del club en los momentos difíciles». Y Marcelino se levantó... con la misma sonrisa que en Manises.