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Trece empates para realzar el mal fario

Valencia-Real Sociedad. / AFP

El Valencia dejar escapar otra oportunidad para adentrarse en Europa con la única alegría del regreso del luso Guedes

PEDRO CAMPOSValencia

Hay quien ya se ve en el balcón del Ayuntamiento de Valencia celebrando el título de la Copa del Rey. Se le nubla el juicio y se olvida de que hay más vida. Hay que superar al Betis en Mestalla y al Real Madrid o al Barça en la finalísima. Marcelino, en cambio, duerme con los ojos abiertos. Atento a todo. En su diván divisaba una alineación rompedora para dar descanso a los gladiadores del Villamarín. Buscar frescura entre los menos habituales. Pero la Liga sigue siendo el foco que le ilumina y no quiso arriesgar. Sólo se atrevió a sentar a Rodrigo. Con Parejo no lo intenta. Al delantero puede suplirle Monsieur Gameiro, pero el entrenador se ve huérfano de otro organizador. Ni Carlos Soler ni Wass ni nadie. El Valencia se adentró en el encuentro con las piernas fatigosas. El balón pesaba mil kilos. Y las ideas permanecían huidas. Sólo en la segunda mitad, con los cambios, se activó el equipo. Pero no fue suficiente. Volvió ese conjunto sin efectividad. Nuevo empate. El número trece. Mal fario. Yu yu.

Eso que el regalo de una victoria era goloso. Meterse en Europa. Por fin. Regresar a su hábitat natural. De donde nunca debe salir. Donde alumbran los faros. En el sitio de los buenos jugadores. El Valencia los tiene pero durante media temporada no lo pareció. Al fin regresó el equipo que ha hecho sentirse orgullosa a la afición, aunque ante la Real se dio un tropezón. El otro presente, el que sí se concedió Mestalla, fue ver de nuevo a Gonçalo Guedes. El 14 de diciembre pasó por el quirófano y ya está otra vez entre nosotros. No aportó demasiado por su inactividad, pero cuando tiene el balón al pueblo le entra el cosquilleo. Es un futbolista diferente, aunque necesitará minutos para coger la forma necesaria que permita dar un salto de calidad a un grupo que afronta el tramo final decisivo, con Liga, Copa y Europa League en la cabeza y en los pies.

Todos son necesarios para evitar una primera parte como la de ayer. 45 minutos y una ocasión para cada equipo. Y ninguna de ellos de claridad. Ocasioncitas. Hasta el minuto 15 el balón sólo rodó por la zona central. Parecía que las áreas quemaban. En ese momento, el belga Januzaj se atrevió a adentrarse por la banda derecha y lanzó un chut que rozó el palo. Ante el murmullo, algún paisano se despertó de la siesta reparadora. Le dio tiempo para ver la otra ocasión de la fase, en este caso del Valencia, con un cabezazo de Kondogbia a la salida de un córner que acabó en las manos de mantequilla de Rulli. Y a roncar de nuevo. Un tostón de partido. La Real ganaba en la estadística, con una posesión que rozaba el 70 por ciento, pero de nada le valía. Las imprecisiones eran continuas. El Valencia, mientras, parecía que todavía tenía la cabeza en el Villamarín y que sin hacer casi nada podría superar al conjunto de Imanol Alguacil. Todos esperaban que Gameiro, protagonista con dos goles y precisas asistencias en los últimos choques, mantuviera su puntería. Pero no todos los domingos son domingo. Parecía ese lunes pestoso que deberían borrar del calendario cuanto antes.

Pero el partido tuvo un segundo partido. Y fue el Valencia el protagonista. Fue el Valencia el que creó ocasiones. Fue el Valencia el que presionó. Fue el Valencia el que mereció ganar. Pero empató. Otra vez. Qué cansino. Willian José dio el susto en una jugada elaborada de la Real, pero el brasileño marró. Fue el único acercamiento del conjunto donostiarra en la segunda mitad. Ni una más. Los blanquinegros enlazaban ocasión tras ocasión. Gameiro tenía un centro chut pero al francés se lo notaba huérfano. Los dos últimos tantos del delantero fueron a pase de Rodrigo, pero el internacional español no estaba, calentaba banquillo. Y se notaba. Lo vieron todos, también Marcelino, que dio por acabado al grupo inicial. Sacó músculo con Coquelin por Kondogbia, todavía a años luz del de la temporada pasada, y calidad con Rodrigo por un apagado Santi Mina. El control del balón era absoluto y las jugadas se trenzaban con alegría. La posesión se igualaba y llegó la primera ocasión clarísima del partido. Era el minuto 65. Nada más y nada menos. Un córner en el que Rulli salió a coger mariposas y Gameiro cabeceaba fuera. Sólo cuatro minutos después, en otro saque de esquina, el portero argentino cambiaba las mariposas por uvas, pero Roncaglia no acertaba. El zaguero debutaba pero parecía llevar toda la vida en Mestalla. Se marcó un partidazo. Como también fueron destacados los minutos de Rodrigo. Llegaba su momento y tuvo dos acciones para desnivelar el marcador. Primero con un cabezazo a centro de Cheryshev que salió por milímetros y después con un chut que atajó Rulli. Aunque parezca imposible, el argentino atrapó el balón. Es un crimen que Moyà sea reserva en la portería de la Real.

La ineficacia valencianista degeneró en momentos de nerviosismo. El partido se rompía con el temor de una contra donostiarra que lo echara todo a perder. Pero en estas ocasiones siempre aparece Gayà. Es el líder del equipo aunque el brazalete lo luzca Parejo. Sube, baja, lucha, pelea, planta cara al árbitro y está donde debe estar. Jugón. Recibió hasta seis faltas durante el encuentro. Esperemos que no sea uno de los traspasos de verano porque hace la existencia más bonita al valencianismo. Como la debe hacer Guedes cuando esté bien. Tuvo un centro al área al que no llegó Rodrigo. En el 93, como ante el Huesca, fue Piccini el que pudo marcar. Hubiera sido para convertir ese momento en el minuto blanquinegro, pero su lanzamiento con la izquierda lo sacó Rulli. Para una que para el arquero. Y ahí acabó todo. Nuevo empate. El inquietante número 13.

0 Valencia CF

Neto, Piccini, Garay, Roncaglia, Gayà, Carlos Soler, Parejo, Kondogbia (Coquelin, m.62), Cheryshev (Guedes, m.75), Santi Mina (Rodrigo, m. 66) y Gameiro

0 Real Sociedad

Rulli, Zaldua, Llorente, Raúl Navas (Héctor Moreno, m.59), Theo Hernández, Januzaj (Sandro, m.75), Illarramendi, Zubeldia, Merino (Sangalli, m.66), Oyarzabal y Willian José

ÁRBITRO:
Melero López (Comité andaluz). Amonestó por el Valencia a Santi Mina y Piccini y por la Real Sociedad a Theo, Illarramendi, Zaldua y Sandro
INCIDENCIAS:
Partido disputado en Mestalla ante 38.885 espectadores