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Coquelin propone y Parejo dispone

Kang In se marcha en velocidad de Salva Sevilla. /J. MONZO
Kang In se marcha en velocidad de Salva Sevilla. / J. MONZO

Dos penaltis provocados por el francés y anotados por el capitán dan al Valencia la primera victoria de la temporada

Pedro M. Campos Dubón
PEDRO M. CAMPOS DUBÓN

En esta época de locura donde el Manchester United ha pagado 87 millones por Maguire o el Barça ha lanzado por el sumidero casi 300 millones por Dembele y Coutinho, el Valencia presume de un centro del campo de valor incalculable. Parejo y Coquelin son 'mel de romer'. No han sido bendecidos por esos que dan carnet de crack a todo aquel que suena para el Real Madrid o el Barça, pero el capitán blanquinegro y el francés conforman una de las parejas medulares más consistentes e influyentes del fútbol continental. El Mallorca lo sufrió. Coquelin propuso y Parejo dispuso. El galo provocó los dos penaltis que el madrileño anotó con suficiencia. Primera victoria liguera de un Valencia que comenzó pastoso y que finalizó vistoso.

La temporada pasada se necesitaron siete partidos para sumar los tres puntos. En esta ocasión, con un clima enrarecido por la tensión entre la parte técnica del Valencia y la propiedad de Singapur, se hacía necesario ese triunfo cuanto antes para templar gaitas. Porque los murmullos se convierten en pitos y luego en gritos en menos de nada. El equipo no es capaz de abstraerse de los problemas sociales. Lo sufrió en la primera mitad. Fue un Valencia irreconocible. Alejado de lo que mostró la temporada pasada y a años de luz de aquel partido maravilloso en Sevilla para ganar la Copa del Rey. No conseguía enlazar tres pases seguidos con un Mallorca que parecía el Milan de Sacchi. Dominaba el juego, presionaba tras pérdida de balón y tenía ocasiones claras. Clarísimas. A los ocho minutos dispuso de la mejor opción de todo el choque. Tres ocasiones en una. Primero Sastre lanzaba a portería y Cillessen imitaba a un gato para desviar el esférico, que llegaba a Budimir y lo estampaba contra el larguero y luego Febas remataba de nuevo pero se iba alto. Era más difícil fallar que marcar. Pero el susto retornaba sólo trece minutos después. En este caso Lago Junior, desde la banda izquierda, lanzaba un zambombazo raso que golpeaba con fiereza el palo izquierdo de la portería blanquinegra. La estadística en ese momento era demoledora. Tres tiros a puerta del Mallorca por ninguna del Valencia. El fútbol al revés. Vicente Moreno había leído perfectamente el encuentro. Sabía qué posiciones blanquinegras debía torpedear. Cuando Garay y Diakhaby se disponen a dar salida al balón siempre tienen por costumbre dársela a Parejo. Es como cuando el niño sale del colegio y busca a sus padres. Pero el capitán valencianista tenía dos sombras, la suya y la de un jugador del Mallorca. Si desactivas la fuente de creación de juego rival, su fútbol se esfuma. Cuando por el centro se espesa el juego, a veces las bandas vienen genial para descongestionar. Pero ni Ferran tenía su mejor día ni Guedes aparecía. ¿Pero Guedes estaba? ¿El futbolista con el número 7 era Guedes? ¿El mismo que hace dos temporadas se marchaba en velocidad de cualquier defensa y lanzaba chuts potentes para marcar goles decisivos? ¿Qué le ha pasado? ¿Nos lo han cambiado? Al portugués se le han acabado las excusas de las lesiones o el no poder hacer una pretemporada. Tiene que justificar los cuarenta millones que costó. Está obligado a ello.

Las claves

Tremendo calor.
Al inicio del partido los termómetros marcaban 30 grados, que acusaron el público y los jugadores.
Dos palos.
La suerte juega muchas veces. En Mestalla lo hizo. El Mallorca lanzó dos balones al palo en la primera mitad. El Valencia respiró.
Guedes, fatal.
El portugués es una sombra de lo que fue. Por momentos era un bulto sospechoso sobre el césped.
La ilusión de Kang In.
Mestalla se alegró con la entrada del surcoreano. En pocos minutos tuvo un par de buenas acciones.

Cuando la primera parte moría, como así deseaba el Valencia para oxigenarse, apareció Coquelin. El francés se lanzaba al ataque, se internaba en el área y recibió el tarascazo de Raíllo. Penalti sin tener que consultar el VAR. Parejo tomaba el balón. Tranquilo. Impasible. Confiado. Y lanzaba el balón a la izquierda del portero. Gol. Alivio para Mestalla.

Marcelino se encaminaba hacia el vestuario con el gesto torcido y casi afónico. Había pegado gritos y más gritos aunque para sus jugadores parecía mudo. No le oían. En las cuatro paredes del búnker de Mestalla le escucharon, vaya que lo hicieron. El Valencia volvió a ser el Valencia en la segunda mitad. Nada que ver con lo mostrado momentos antes. La creación creaba, las bandas se estiraban -bueno, la de Guedes no- y los delanteros buscaban ocasiones. Más o menos lo que significa jugar a fútbol. Nada más salir del vestuario Ferran se internaba en el área y lanzaba cruzado con fuerza, pero Reina desviaba el balón. Febas lo intentaba para el Mallorca hasta que momentos después Lago Junior tenía a bien sacar el brazo a pasear en una acción con Coquelin. El galo, que tomaba el puesto de Kondogbia, tiene una influencia máxima en el juego. Cuando posee el balón y cuando no. Para gestionar y para ventilar. Un multiusos. Y volvía Parejo. Sosegado. Imperturbable. Seguro. Esta vez lanzaba a la derecha del portero. Gol. Doblete anotador del capitán desde los once metros, como hicieron Villa y Mendieta años atrás. Tres mitos de Mestalla. Tres valencianistas para la historia.

Las pulsaciones de Marcelino se calmaron y decidió sustituir a Rodrigo. Quizá para que Mestalla despidiera al internacional por si la propiedad accedía a su venta y era la última vez que pisaba el coliseo vestido de blanquinegro. Es algo que enciende al técnico. Pero tiene que tragar o tiene que marcharse. Una de dos. De aquí al final del partido sólo dos cosas a destacar. Primero una acción de Maxi Gómez que sacó el portero bermellón desde la misma línea de gol. Y, segundo, la aparición de Kang In. Lo hacía instantes después que Moreno sacara a Kubo, el del Madrid, que todavía no ha ganado nada pero que parece que haya logrado ya un Balón de Oro. El valencianista es un pelotero excepcional. Todo lo que no hizo Guedes lo consiguió el canterano en pocos minutos. Sólo por esa jugada que se marcha del rival con un regate seco y lanza el balón al hueco a un compañero vale la pena pagar la entrada. Marcelino, ahí tienes un crack.

2 Valencia CF

Cillessen, Wass, Garay, Diakhaby, Gayà, Ferran Torres (Cheryshev, m.73), Coquelin, Parejo, Guedes, Gameiro (Kang In Lee, m.83) y Rodrigo (Maxi Gómez, m.63)

0 RCD Mallorca

Reina, Sastre, Valjent, Raillo, Agbeneynu, Febas (Trajkowski, m.63), Baba, Salva Sevilla, Dani Rodríguez (Salibur, m.63), Budimir (Take, m.79) y Lago Junior

GOLEs:
1-0, m.43: Parejo, de penalti. 2-0, m.57: Parejo, de penalti
ÁRBITRO:
Alberola Rojas (Comité castellano-manchego). Sin tarjetas para el Valencia, amonestó al visitante Lago Junior
INCIDENCIAS:
Partido disputado en Mestalla ante 40.400 espectadores y con 29,7 grados de temperatura a su comienzo. Los jugadores locales salieron con una camiseta de ánimo a su compañero Cristiano Piccini, recientemente lesionado. Se guardó un minuto de silencio en memoria de la hija del exseleccionador nacional, Luis Enrique Martínez, fallecida esta semana