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Valencia CF | Europa League

El Valencia, a octavos con fondo de armario

Cheryshev, seguido por Sorbino, celebran el primer gol ante el Celtic./reuters
Cheryshev, seguido por Sorbino, celebran el primer gol ante el Celtic. / reuters

El Valencia aprovecha la profundidad de plantilla para sentenciar al Celtic

Toni Calero
TONI CALEROValencia

Serio, contundente y profesional desde el minuto uno al noventa: el Valencia acaricia los octavos de final de la Europa League. Al Celtic sólo le sirve un milagro para revertir en Mestalla su cruda situación. No sólo por la diferencia de goles, sino porque ayer fue incapaz de plasmar algún argumento para competir de tú a tú con el conjunto blanquinegro. En 'The Paradise' hubo un equipo menor en cuanto a capacidad técnica y otro muy hábil para rentabilizar su fondo de armario. Con una importante nómina de futbolistas en la enfermería, Marcelino confió el regreso a Europa a recién llegados como Sobrino y otros que, por circunstancias, jugaron donde no acostumbran. Desde Wass, fichado como interior, lateral durante semanas y ante el Celtic extremo zurdo, a Cheryshev, protagonista absoluto del duelo como punta. Un fondo de armario más que suficiente para cumplir el pronóstico y evitar sustos innecesarios.

El Valencia no dudó: a Celtic Park se llega en ayunas o el ambiente te engulle. El mérito del arreón inicial del Celtic corresponde, en su gran mayoría, al aliento de la grada. Poco importa el talento de unos y otros, se necesita hambre para contrarrestar ese vertiginoso arranque. El Valencia salió algo frío, pero ni de lejos rozó la pulmonía porque el rival, en cuanto a calidad, evidenció muy pronto estar a años luz del conjunto blanquinegro. Perdió presencia el fútbol escocés en Europa y recuperar ese espacio es un trabajo de años. El Celtic no tiene estrellas, sino combatientes, empezando por su carismático capitán Scott Brown. Nadie en el equipo de Brendan Rodgers supo poner pausa y equilibrio para dar con los puntos débiles de un Valencia cuyo máximo peligro era sentirse favorito desde el día del sorteo. Quizás por ello se enfadó Marcelino cuando, antes del partido, se dio por hecho que sus futbolistas podían dejar la faena acabada en Glasgow. Una cosa es asumir el favoritismo y otra bien distinta reiniciar el camino europeo pensando que los octavos de final son coser y cantar. Un mensaje peligroso que el entrenador rechazó con fuerza dentro y fuera del vestuario.

0 Celtic FC

Bain, Toljan, Boyata, Simunovic, Izaguirre, Forrest, McGregor, Brown, Sinclair (Weah, m.59), Christie (Edouard, m.59) y Burke

2 Valencia CF

Neto, Piccini (Gameiro, m.78), Garay, Diakhaby, Lato, Carlos Soler, Parejo (Coquelin, m.46), Kondogbia, Wass, Rubén Sobrino y Cheryshev (Guedes, m.64)

GOLES:
0-1, m.42: Cheryshev. 0-2, m.49: Rubén Sobrino
ÁRBITRO:
Ovidiu Hategan (ROM). Amonestó a los locales Burke y Toljan y al visitante Kondogbia
INCIDENCIas:
Partido de ida de los dieciseisavos de final de la Liga Europa disputado en el estadio Celtic Park. Se guardó un minuto de silencio en memoria de jugador argentino Emiliano Sala, fallecido en un accidente aéreo en el mes de enero

Con el hambre necesaria saltó Rubén Sobrino, debutante sorpresa en Celtic Park. Todos los indicios llevaban a Kevin Gameiro y no. Marcelino metió al manchego acompañando a Cheryshev. Extraña mezcla. El técnico asturiano se ha acostumbrado en las últimas semanas a hacer malabares con las convocatorias. Se comprime el calendario y se hace casi imposible entonar el 'partido a partido'. La Liga manda para el club, la final de Copa del Rey es un regalo para plantilla, técnicos y afición y desde ayer regresaron los viajes por el Viejo Continente. Mucho tute y algunos caídos de alta consideración: Paulista, Rodrigo, Gayà, Santi Mina o Roncaglia.

Son tres torneos y un dolor de muelas para Marcelino ir administrando las fuerzas de los jugadores, pero bendito dolor de muelas: mientras hay vida, hay esperanza. Respira el Valencia en la Copa, lo hace y lo hará en Europa y recupera el aliento en Liga. A pesar de los pesares, casi todo en orden. El centenario tendrá abierto unas semanas más, al menos, el carril de la Europa League gracias a la consistencia demostrada por un Valencia que a principios de temporada sufría de forma terrible para decantar los partidos. Ahora no. En Glasgow no.

El cabezazo de Wass fue el ¡uy! previo al tanto de Cheryshev. Estuvo impreciso en varias jugadas el ruso, pero aprovechó los regalos en cadena de Parejo y Rubén Sobrino para hacer el 0-1. El Celtic se refugiaba en su excesiva dureza y la responsabilidad de cumplir ante su gente para cerrar los caminos al Valencia, pero le resultó imposible. Es cierto que gobernó durante más tiempo el balón (60% de posesión) pero Neto sólo intervino en un par de ocasiones. Ni Burke, ni Sinclair ni tampoco Weah o Edouard llevaron peligro al área valencianista. A Marcelino le convenció la primera mitad de su equipo y el resultado le permitiría dar una tregua a Parejo en el descanso. Se sentó el capitán para ver la segunda parte desde el banquillo y que Coquelin acompañara a Kondogbia (clave su regreso en esta fase del campeonato) para culminar el trabajo.

Claves del Celtic - Valencia

Pase resuelto.
El Valencia, salvo impensable batacazo, estará entre los 16 mejores equipos de la Europa League.
Seriedad y gol.
Los once elegidos por Marcelino le dieron al choque extrema importancia con Cheryshev y Sobrino trasladando al marcador esa superioridad.
Flojo Celtic.
El conjunto de Rodgers no tuvo opciones de ganar el choque.

Todos los puntuales enfados de Marcelino por algunas de las decisiones de sus futbolistas en el primer acto se olvidaron con el tanto de Sobrino. No es mal estreno para el '23', asistencia y gol como valencianista en Celtic Park. Casi nada. El segundo fue pura lógica por la distancia de nivel de ambos equipos y provocó que el Valencia contemporizara hasta el final. Se ayudó en la firmeza de Garay, en un estado sublime desde hace ya algunos meses, y la inteligencia para hacer daño al contragolpe. El Celtic estaba herido, en la lona y sin opción de dar un giro al asunto. Mientras cerraba con cautela el encuentro, el Valencia empezaba a dar síntomas de verse en octavos. O mejor, Marcelino. Le dio a Guedes treinta minutos para que el portugués siga engrasando la maquinaria y no dejó de apretar a algunos de los futbolistas que menos juegan para que aumenten la competitividad en el vestuario.

En apenas 48 horas afronta el Valencia otra batalla, la del Espanyol. Este tramo de campaña que ni permite programar un entrenamiento al uso lo está atravesando el conjunto blanquinegro con una fiabilidad que parecía imposible en el primer tramo de competición. Pedía paciencia continuamente Marcelino para recuperar piezas importantes y el tiempo le ha ido dando la razón. Desde ayer le queda al Valencia un paso menos para pensar en otra final, la de la Europa League, que sólo se puede conquistar con alguna de las virtudes exhibidas en Celtic Park: sacrificio, acierto, compromiso y fondo de armario.