LAS PROVINCIAS con la Albufera

Un estudio medirá la profundidad de la Albufera para decidir su dragado

Embarcadero de la Albufera, la semana pasada. / jesús signes

El Ayuntamiento afirma estar dispuesto a retirar lodos si así lo piden los informes técnicos y defiende que ya lo hace en las acequias

PACO MORENO

La Conselleria de Agricultura y Transición Ecológica ha puesto en marcha un estudio batimétrico para determinar la profundidad del lago de la Albufera y, sobre todo, comprobar si hay zonas colmatadas por las escorrentías de lodos. Ese informe decidirá si es conveniente un dragado del fondo, algo que se debate desde hace lustros.

El Ayuntamiento aceptará el resultado de dicho informe, según señaló a LAS PROVINCIAS el concejal de Devesa-Albufera, Sergi Campillo. Todavía es pronto para indicar por dónde irán las conclusiones, aunque el edil señaló que no tiene clara la afirmación de que el humedal esté colmatado en algunas zonas.

«En los años 80 se decía que al lago le quedaban unos pocos años, pero hay que tener en cuenta que no funciona como un embalse, con una presa, sino que la apertura de las golas facilita la circulación del agua hacia el mar y también de todo ese material», indicó.

El Consistorio ha eliminado fangos y reforzado motas en 28 kilómetros de acequias

Por esa razón, quiso mostrarse cauto ante la afirmación de que a la Albufera le hace falta sí o sí un dragado en todo el fondo para recuperar profundidad y regenerar la vegetación subacuática. «La media en la mayor parte es de 60 centímetros», subrayó el también vicealcalde.

El estudio batimétrico dirá las zonas en las que hay menos profundidad, aunque el Ayuntamiento ya sabe esto en la red de canales y acequias que pertenecen al municipio y que suman un centenar de kilómetros. «Desde 2016, cuando retomamos los dragados, habremos limpiado unos 28 kilómetros, una cifra que actualizaremos dentro de poco», al indicar así el inicio de unas obras el pasado diciembre.

«Dragamos y quitamos las cañas, además de afianzar las motas», subrayó. Para ello, la referencia que tiene el Consistorio son las fitas, unos postes metálicos que establecen los límites de la propiedad de Valencia, dueña del lago desde principios del siglo XX y por lo tanto responsable último de su mantenimiento.

Pese a eso, Campillo recordó que la aportación del agua desde el Xùquer corresponde en exclusiva a la confederación hidrográfica. «Hay un acuerdo plenario para reclamar 70 hectómetros cúbicos de agua limpia, no sobrantes de riego», recordó. Esa cantidad no se ha cumplido nunca por la sequía u otras causas, pero el caso es que la legislación obliga a mantener el parque natural.

El edil dijo que la conselleria ultima la aprobación del nuevo plan de usos y gestión, tras lo que se convocará la comisión del agua. La asociación Acció Ecologista-Agró criticó la semana pasada la demora en la celebración de la primera reunión, un foro donde a juicio de Campillo debe debatirse tanto la aportación de los caudales como su reparto a lo largo del año, de común acuerdo con los colectivos afectados.

«Es complicado, pero tiene que ser así», dijo sobre conjugar los intereses de agricultores, pescadores y ecologistas. De momento, la aportación de agua al humedal depende exclusivamente de los ciclos de cosechas de arrozal, salvo una aportación extraordinaria aprobada por la Confederación Hidrográfica del Júcar hace escasas fechas. Se trata de una cantidad que aliviará la renovación del humedal, pero que no colma la petición acordada en el Consistorio por todos los grupos municipales para el próximo año.

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