El vandalismo destroza la barrera que evita caídas en el espigón de la Marina

Algunos de los cables rotos en el espigón norte./ j. monzó
Algunos de los cables rotos en el espigón norte. / j. monzó

Todo el tramo hasta el acceso a los pantalanes está desprotegido para los viandantes, junto a las rocas y el mar abierto

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

El paseo por el espigón norte de la Marina se ha vuelto algo peligroso por el vandalismo que se ceba con la barrera de cable de acero que protege a los viandantes de posibles caídas a las rocas y el mar. Los destrozos son continuos, pese a la reposición que asegura realizar el Consorcio Valencia 2007, como aseguraron ayer fuentes de la entidad de la dársena.

El tramo desprotegido se sitúa entre un restaurante con una terraza panorámica que se abre hacia el mar y la entrada a la bocana, donde se sitúan los pantalanes. Las barreras metálicas están oxidadas y los cables de acero han desaparecido o están rotos sin ninguna utilidad.

En esta zona se colocan pescadores y también es un buen puesto de observación para admirar las evoluciones de los practicantes de surf, que disponen de un canal en la playa del Cabanyal para este deporte. En días como el de ayer, con la mar rizada y un fuerte oleaje, la falta de protección era un peligro más.

La entidad reformó hace meses casi 740 metros de recorrido peatonal dañados por la corrosión

Las mismas fuentes reiteraron que el material se sustituye «continuamente» siempre que se detecta algo de vandalismo. El acceso a los pantalanes se cierra a las once de la noche (hay un portón metálico), pero el resto queda como una zona abierta dentro del espacio de los locales de ocio y restaurantes. Así las cosas, es improbable que a corto plazo desaparezca el problema.

El Consorcio reformó por completo hace unos meses los 738 metros de longitud por los que se extiende el paseo elevado del espigón norte, la prolongación del paseo marítimo en la Marina que llega hasta el extremo de la bocana.

El oleaje del mar degrada el hormigón y los perfiles metálicos de la estructura, por lo que fue necesario invertir algo más de 100.000 euros en las reparaciones. Edificios como el Veles e Vents y otros elementos del recinto de la dársena muestran también huellas del daño producido en las fachadas y piezas metálicas por la cercanía del mar.

El paseo presentaba una serie de patologías debido principalmente a filtraciones de agua de lluvia, además de la procedentes del mar cuando existe oleaje, ya que las olas rompen sobre el paseo. Las placas que componen el pavimento del paseo presentaban deterioros importantes, ocasionando su oxidación.

La entidad tiene pendiente sacar a concurso la reforma de los amarres y la construcción de un varadero, lo que mejorará todas las instalaciones náuticas. Para los espacios de uso público, como es el caso de la barrera destrozada en el espigón, depende de fondos propios, complicado al tener numerosas deudas arrastradas desde la Copa América de vela. La principal asciende a 369 millones de euros y de momento la paga el Tesoro, a la espera de su condonación por parte del Gobierno, para cumplir así el compromiso con el Consistorio y la Generalitat del actual Ejecutivo central.