«No permitáis que os lo quiten»

Visitantes en la sede del Ejército en el Convento de Santo Domingo./Manuel Molines
Visitantes en la sede del Ejército en el Convento de Santo Domingo. / Manuel Molines

Cerca de 3.500 personas visitan en un día el Convento de Santo Domingo | Los visitantes quedan fascinados por la Sala Capitular y apoyan que el Cuartel General de Alta Disponibilidad siga en el edificio protegido

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

«No permitáis que os lo quiten». Esta dedicatoria escrita ayer en el libro de firmas de Capitanía General y el Convento de Santo Domingo resume la sensación de los valencianos de agradecimiento al Ejército, como custodio de uno de los edificios más antiguos de la ciudad y con más historia, la misma semana en que las Corts han acordado instar al Gobierno a que expulse a los militares del inmueble, que sirve como base del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad.

Ayer se celebró una nueva jornada de puertas abiertas, de las que el Ejército de Tierra organiza periódicamente. De hecho, Capitanía triplica la cota mínima fijada en la Ley de Patrimonio, porque es visitable unos 12 días al mes. En concreto, dos veces por semana se programan visitas guiadas de una hora, de manera individual o en grupos de no más de 30 personas con cita previa. Todos los jueves, de 11.30 a 13 horas, abre al público, con entrada libre y sin cita previa, la Capilla de los Reyes. Y a ello hay que añadirle dos fines de semana de puertas abiertas anuales, uno de los cuales se celebra ayer y hoy.

Militares y civiles en el Convento de Santo Domingo. / Manuel Molines

Aprovecharon la ocasión entre 3.000 y 3.500 personas. Cada año la visitan 23.000 y muchas de ellas acuden en la jornada de puertas abiertas. «Hemos venido porque nunca lo habíamos visto y qué mejor que en esta semana», explicaba Adolfo, que ha acudido a Capitanía con su esposa. En la Sala Capitular, un padre abroncaba a su hija por correr por las centenarias instalaciones, adecentadas para la ocasión con recreadores militares. El convento presentó su mejor cara en plena jornada de puertas abiertas.

«Era la mejor semana para venir a reconocer la labor de los militares», asegura Adolfo, jubilado

Familias enteras se acercaron hasta el edificio. La celebración de una boda en el templo aledaño sirvió como acicate para que muchos de los invitados visitaran el convento, lo que creaba un contraste curioso entre la gente vestida de gala y los militares con sus uniformes. «Sí, estábamos aquí al lado y hemos venido a echar un vistazo. Es impresionante», decía uno de los invitados en el Claustro Mayor del convento.

En boca de todos estaba la decisión de las Corts de exigir al Gobierno que retire a los militares para «permitir el libre acceso de la ciudadanía al edificio». «No entendemos por qué dicen eso. ¡Si hacen un montón de jornadas de puertas abiertas!», comentaba ayer María, vecina de Ruzafa que dice acudir al convento siempre que tiene ocasión.

Un grupo de amigas de San Marcelino también se dejó caer por Capitanía. «Hemos leído todo en la prensa y queríamos venir a verlo y de paso a dar las gracias. Muy bien, muy bien», exclamaron, instantes antes de prorrumpir en aplausos ante un azorado agente de la Policía Militar que custodiaba el claustro. «El Ejército lo cuida, no sé qué tiene de malo», decía un poco más allá Mariano Sempere, vecino de Valencia y «muy aficionado», reconoce, a la temática militar. «Capitanía es de todos pero también es del Ejército. No sé por qué se meten en estas cosas, no era algo que la gente estuviera pidiendo en las calles. Pero el paro sí y eso no lo arreglan», sentenció Angustias, jubilada de Ciutat Vella.

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