Valencia se rinde a su símbolo más querido

Decena de visitantes observan la Real Senyera, ayer por la mañana, en el Salón de Cristal. / damián torres
Decena de visitantes observan la Real Senyera, ayer por la mañana, en el Salón de Cristal. / damián torres

Miles de vecinos y turistas visitan la Real Senyera expuesta en el Salón de Cristales del Ayuntamiento

ÁLEX SERRANO VALENCIA.

Miles de valencianos rindieron ayer honores a la Real Senyera, que estuvo expuesta todo el día en el Salón de Cristal del Ayuntamiento de Valencia. Era el preámbulo de los actos de hoy, cuando el símbolo saldrá del Consistorio para recorrer las calles de la ciudad en la ya tradicional procesión cívica.

«Ya es costumbre venir todos los años a verla», explicaba Amparo, que había acudido con sus amigas desde el barrio de Orriols. Junto a ellas, decenas de turistas aprovechaban la visita al Consistorio para conocer de primera mano la Real Senyera, cuyo significado, como es normal, se les escapa.

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, junto a la portavoz socialista, Sandra Gómez, que será quien hoy porte la Senyera por las calles de Valencia, presidió el traslado de la bandera desde el Museo Histórico Municipal, donde está guardada todo el año, hasta el Salón de Cristal. La previsión era que este año se superaran los más de 6.000 visitantes del pasado año, según indicó el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset.

«He venido por una promesa», dice un hombre con los ojos llorosos en el Salón de Cristal

Ribó aprovechó para hacer un llamamiento a los ciudadanos a disfrutar «de la fiesta de todos los valencianos» y de la procesión cívica de la Senyera, y espera que nadie olvide «determinados comportamientos de otros años» para que no se repitan. Los valencianos, añadió, son gente que valora la «diversidad» pero también que «reivindica ante el Estado y la Unión Europea una serie de elementos que son imprescindibles para seguir desarrollándonos».

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El alcalde también reivindicó proyectos como el Parque Central, pendiente «desde hace demasiados años» y en el que hay que avanzar «de manera decidida». También habló del soterramiento de las vías del tren tanto en la playa de vías de la Estación del Norte como en Nazaret, para conectar este barrio y finalizar el parque del río y la desembocadura. El primer edil insistió, asimismo, en la necesidad de recibir mejor financiación para la EMT

El Consistorio restaurará la tela, que presenta importantes rasgones en la parte coronada

Gómez, por su parte, que portará hoy la Senyera en la procesión cívica por las calles de Valencia, señaló que la fiesta ha de servir «para reivindicar lo que somos los valencianos, lo que hemos hecho y lo que somos capaces de hacer en un futuro». «Reivindicar la cultura valenciana y nuestras tradiciones tiene que servir de hermanamiento y poner en valor lo que nos identifica, la 'germanor' valenciana», dijo la edil socialista.

Cuando los concejales abandonaron el Salón de Cristal del Consistorio tras el traslado de la Senyera, llegó el turno de visitantes y vecinos de Valencia, que acudieron hasta el Ayuntamiento para fotografiarse con el símbolo de todos los valencianos. Para muchos de ellos ya es una tradición, pero también se acercaron al Consistorio personas que nunca lo habían hecho. «Nos gusta mucho ver la procesión pero nunca habíamos visto la Senyera en persona y nos apetecía», comentaba Ángel, que visitó el Salón de Cristal con su mujer Natalia. Los hubo también que criticaban el mal estado de la tela, rasgada en la parte coronada. «¿Has visto cómo está?», le preguntaba una señora mayor a una joven que la acompañaba.

El Consistorio anunció la pasada semana que rehabilitará la Senyera el año que viene, entre otras cosas para hacer el mástil más ligero (Sandra Gómez portará hoy 18 kilos a pulso durante todo el trayecto, ayudada por un portaestandarte de cuero cruzado en el pecho). La intención del Ayuntamiento es que el símbolo esté restaurado el próximo 9 d'Octubre de 2019.

Muchos visitantes acudieron al Consistorio cuando vieron la cola bajo el balcón, que en ocasiones llegó incluso a la calle de la Sangre. Se encontraron, entonces, con la sorpresa de tener ante sus ojos la bandera de los años 20 del pasado siglo que actúa como Real Senyera. Hasta 2015, la tela entraba también en la Catedral para presidir el tradicional Te Deum, pero el tripartito que gestiona el Consistorio decidió suspender el acceso al templo cuando los tres partidos que dirigen los designios municipales decidieron suspender esa parte del recorrido.

Como es habitual, la Senyera saldrá del Ayuntamiento sin inclinarse, lo que complica el traslado de sus 3,30 metros de altura. El peso también dificulta moverla de un lado a otro. Pesa 18 kilos, sí, pero distribuidos de manera desigual: más de cinco de ellos están en la cimera, lo que desequilibra la Senyera. Bajarla del balcón esta mañana será, como todos los años, un ejercicio milimétrico que los funcionarios municipales tienen muy estudiado.

Y es que hay varias liturgias que cumplir en torno a la Senyera. Quienes tocan la tela lo hacen con guantes blancos para estropearla lo menos posible, y la cola de la bandera tampoco puede nunca tocar el suelo. Ayer, dos policías locales con el traje de gala custodiaron el símbolo todo el día, aunque los visitantes fueron respetuosos. Los hubo, eso sí, que habrían querido saltar el cordón granate que separaba la Senyera de los visitantes para fotografiarse con ella más de cerca o incluso besar la tela. Es el caso de Armando, un hombre de 55 años, al que se le empañan los ojos cuando ve la bandera, ya desde la entrada del Salón de Cristal. Con la voz rota, explica que visita la Senyera «por una promesa», y la fotografía en completo silencio desde varios ángulos.

No fue el único acto de ayer. También se inauguró un mercado medieval en la plaza de la Crida. A medianoche estaba previsto un castillo en el Jardín del Turia.

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