Rezos y cánticos en busca del milagro para sobrellevar la última jornada en el mar

Dos inmigrantes, ayer, entonan cánticos en la cubierta del 'Aquarius'. / reuters
Dos inmigrantes, ayer, entonan cánticos en la cubierta del 'Aquarius'. / reuters

La mejora del tiempo y la proximidad del destino alivian la recta final de su travesía a un pasaje exhausto pero que se mantiene estable

INÉS HERRERO VALENCIA.

'Necesito un milagro', cantaban ayer los inmigrantes del 'Aquarius', en una ceremonia para dar las gracias a Dios por mantenerles con vida, a salvo, mientras se aproximaban a la costa española y volvían a preguntar si lo que oteaban en el horizonte era Valencia, el «refugio seguro» con el que sueñan desde hace demasiados días.

Según relataron desde la ONG SOS Mediterranee, el avistamiento de las Islas Baleares en el séptimo día a bordo se vivió con un mar tranquilo, que dio tregua a un pasaje que se despertaba con el anhelo de que esa fuera, finalmente, la tierra que se ofreció a recibirles.

Escoltados ya por el patrullero de altura de la Armada Española 'Vigía', que acompañará al Aquarius y a los dos buques italianos hasta el Puerto de Valencia y coordinará su entrada escalonada, los integrantes de la flotilla aprovecharon la mejora del tiempo para salir a cubierta y sentir los rayos de sol tras duras jornadas con olas de hasta cuatro metros. Según relataron los periodistas de El País Naiara Galarraga y Óscar Corral, a bordo del 'Aquarius', el último día en alta mar comenzó entre rezos y cánticos, en una ceremonia iniciada por un pastor pentecostal que se convirtió en una fiesta de agradecimiento por estar vivos. ¡Aleluya!, coreaban.

También Sara Alonso, de RNE, narró en Twitter su emoción tras la 'misa' improvisada por los nigerianos para dar gracias por vivir, con la tripulación y todo el pasaje invitado. En la flotilla que arriba a Valencia conviven, al menos, cristianos y musulmanes, que pudieron tomar dátiles y nueces, alimentos típicos del Ramadán, gracias a la petición realizada por Médicos Sin Fronteras a la Guardia Costera de Italia con motivo de la festividad religiosa que despide el ayuno.

Según David Beversluis, médico de la organización humanitaria que viaja en el 'Aquarius', su estado es estable, aunque muchos necesitarán tratamiento adicional en España por quemaduras y diversas desgracias. Los cantos de ayer proceden de víctimas de torturas y violaciones, hombres y mujeres que huyeron del terror para embarcarse en un largo viaje que puso a prueba su resiliencia, con madres dando el pecho a sus bebés, apretujadas en el refugio, mientras contenían las náuseas por el temporal.