Pintadas y grietas afean el patrimonio escultórico de Valencia

Una de las obras situadas en el antiguo cauce del río Turia, repleta de pintadas. / antonio marín segovia
Una de las obras situadas en el antiguo cauce del río Turia, repleta de pintadas. / antonio marín segovia

Obras como el Esculapio del parque del Hospital, la fuente del Tritón o las del jardín del Turia presentan serios desperfectos

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

En el inmenso museo al aire libre que es Valencia, las esculturas que jalonan parques y jardines de toda la ciudad conforman un acervo cultural más que apreciable. Sin embargo, su exposición al vandalismo y las inclemencias del tiempo termina por degradar las estatuas. El Esculapio del parque del Hospital, las esculturas del Jardín del Turia, la fuente del Tritón de la Glorieta o la del jardín de Juan de Vilarrasa en el barrio de El Pilar son algunos de estos ejemplos.

Los ha documentado Antonio Marín Segovia, experto en conservación del patrimonio urbano, que apunta el mal estado de conservación de muchas de estas obras. Uno de los más evidentes es el del Esculapio, dios de los médicos para griegos y romanos, en el jardín del Hospital, junto al MuVIM. En la parte trasera los vándalos han realizado pintadas que afean la obra, que mira hacia Guillem de Castro. La escultura, por cierto, llega de la antigua Facultad de Medicina, así como los pórticos que la rodean.

Pero si hay un tipo de obras que sufren especialmente las inclemencias del tiempo y los ataques de los vándalos son las que se encuentran a pie de calle, como 'La pescadora' de José Capuz, que se puede ver a ras de suelo en la calle Oriente. También presentan importantes desperfectos las del Jardín del Turia.

A la 'América' del jardín de Parcent le falta un brazo y en su pedestal se ha pintado un grafiti

Además, las esculturas situadas en las fuentes también acusan los desperfectos, muchos de ellos provocados por la acción combinada de la meteorología y el agua que fluye bajo ellas. Es el caso de la fuente del Tritón de la Glorieta, que proviene del antiguo Hort de Pontons. Lleva más de 150 años en su ubicación actual, pero la falta de mantenimiento ha provocado la aparición de óxido en no pocos de sus caños mientras que la figura central, basada en una similar obra de Bernini, está atravesada por una grieta de grandes proporciones, como denuncia Marín Segovia. En 2010, esta fuente sufrió un acto vandálico que privó al tritón de su brazo izquierdo, apoyado sobre una roca. Tuvo que ser restaurada, como la de Ponzanelli de la Alameda, que también sufrió daños.

Otra fuente que está repleta de pintadas y que, además, preside un entorno muy degradado como es el extremo norte del barrio del Pilar, es la del jardín de Parcent, en la plaza Juan de Vilarrasa. Sin embargo, la escultura central de la fuente, que representa a América, tiene un brazo amputado, como pasó en su momento con una de las extremidades del ya mencionado Tritón de Ponzanelli de la Glorieta.

Esta falta de mantenimiento contrasta con la llegada la ciudad de nuevas esculturas de gran importancia, como las donadas por la Fundación Hortensia Herrero. Sin ir más lejos, la escultura 'Points of view', de Toni Cragg (Liverpool, 1949), está valorada en 1,25 millones de euros y está colocada junto al puente de Monteolivete, entre el Palau de les Arts y l'Hemisfèric. La escultura 'La palmera', por su parte, preside desde hace meses una de las explanadas de la Marina de València. Es obra de Manuel Valdés y la ganadora de una encuesta para decidir cuál de las estatuas que se expusieron en la ciudad se iba a quedar en Valencia.