Primeras retenciones en la gran vía por el cambio en Ruzafa

Siete agentes ordenan el tráfico en la zona. /LP
Siete agentes ordenan el tráfico en la zona. / LP

Las modificaciones que dificultan entrar al centro complican la circulación de coches en la gran vía, Reino de Valencia y Germanías

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

Hasta siete agentes de Policía Local custodiaban este lunes por la mañana los alrededores de la calle Ruzafa, cuyo entorno estrenaba nueva ordenación del tráfico. En concreto, los coches que llegan por el túnel de Germanías ya no pueden girar a la izquierda por esa vía hacia la ronda interior y han de hacerlo por el primer cambio de sentido de Marqués del Turia, lo que provoca retenciones en el tramo entre Reino de Valencia y ese giro. Además, el Consistorio ha cerrado la salida a la gran vía desde Reino de Valencia para más tarde girar hacia el túnel de Germanías, lo que obliga a los coches a salir a Marqués del Turia por Martí: así se libera el primer tramo de la avenida para la EMT, dado que en ese punto sólo hay una parada y no hay aparcamientos.

Las retenciones se dejaron sentir ya este lunes, pero no será hasta que comience septiembre y el curso escolar y miles de valencianos vuelvan de sus vacaciones cuando se verá la verdadera dimensión del cambio en la señalización, que pretende reducir el tráfico rodado por Ruzafa. La situación es hoy más complicada, además, porque justo durante esta jornada se está reasfaltando el carril EMT-Taxi de la calle Ruzafa, lo que obliga al transporte público a circular por el único carril que queda al tráfico rodado, más allá del carril bici, en una de las principales calles de entrada a la ronda interior.

Los coches se quedan atravesados en Germanías y evitan el paso de quienes llegan desde Ruzafa

El resultado se vio este lunes en las primeras horas. Aunque no hubo grandes atascos, sí se dejaron notar las primeras retenciones y, sobre todo, el nerviosismo de no pocos conductores que desconocían los cambios en la ordenación del tráfico. Salían del túnel de Germanías e intentaban enfilar Ruzafa pero se encontraban con una agente de policía que les decía que tenían que seguir rectos. «No se puede caballero, lo siento en el alma», decía la policía a quien, contrariado, tenía que seguir su camino. Quien quiera acceder al centro, evidentemente, puede seguir haciéndolo, pero ha de continuar unos metros hacia el primer giro disponible para cambiar de sentido. La realidad es que en ese punto se comenzaron a formar las primeras retenciones. Tráfico lento que, incluso, llegaba a provocar que no pocos coches se quedaran atravesados en el cruce de Ruzafa con la gran vía, lo que obligaba a los agentes a parar el tráfico mientras se abría hueco para los vehículos que salían del barrio homónimo hacia la gran vía.

Un auténtico galimatías urbano cuya verdadera dimensión no podrá evaluarse hasta la semana que viene, cuando comienza septiembre y miles de valencianos vuelven de sus vacaciones. El punto ya era tan conflictivo desde el punto de vista de tráfico, sobre todo desde que se construyó un carril bici que reducía a uno los viales para tráfico rodado privado, que los agentes de policía tenían que desviar los turismos por el carril bus para descongestionar la zona. Los sindicatos policiales, además, denunciaron el exceso de efectivos dedicados a ese punto para controlar los atascos, lo que ha motivado esta actuación de Movilidad, que entró en vigor este lunes tras los trabajos de señalización y repintado de marcas viales que se practicaron el domingo de madrugada.

Se ha eliminado la posibilidad de girar hacia la gran vía desde el final de Reino de Valenica

Críticas de la oposición

PP y Ciudadanos han criticado la situación creada en las grandes vías. Carlos Mundina, concejal del grupo municipal popular, tildó los cambios de «nueva ocurrencia» del concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, «que cada día toma decisiones que van generando más problemas en la movilidad de nuestra ciudad sin pensar en alternativas serias sostenibles para el tráfico, como es potenciar más el transporte público que sigue perdiendo usuarios, cambios en la reordenaciones de líneas de la EMT en contra de usuarios y vecinos que se arrastran desde el verano de 2016...».

Además, el edil de Ciudadanos Narciso Estellés criticó los intentos de Grezzi «por arreglar el empastre que él mismo ha provocado en calle Ruzafa, con más prohibiciones en plena vuelta de vacaciones». «No queremos ni pensar lo que va a pasar con la vuelta al cole», añadió el concejal de Ciudadanos.

Las restricciones al tráfico reducen la circulación de vehículos en la ronda interior

La modificación al tráfico en la gran vía que afecta directamente a la calle Ruzafa reducirá aún más la presencia de coches en esta calle, como lo ha hecho en la ronda interior la construcción de infraestructuras como el anillo ciclista o la segregación del carril bus. Esta reducción de las intensidades diarias de coches no provoca menos atascos, sino precisamente más porque se limita el espacio para el tráfico rodado, por lo que la circulación es mucho más lento.Eso es justamente lo que ha ocurrido en la calle Ruzafa desde la construcción de un carril bici y la segregación del carril bus. Se quedó un único vial para el tráfico rodado y, además, se cambió la dirección de Cirilo Amorós haciéndola de salida hacia Ruzafa, por lo que se incorporan más autobuses a la misma.

Con todo, los datos hablan de una reducción del 40% de la intensidad media diaria en esa vía desde julio de 2016 con respecto al mes pasado. Los problemas de circulación, eso sí, crecieron tanto que hasta los sindicatos policiales alertaron de que tenían que dedicar demasiados recursos al cruce de Ruzafa con Germanías para evitar embotellamientos, como ocurrió prácticamente todos los días durante el pasado mes de marzo, en las horas centrales del día, con coches desviados por el carril bus para salvar los atascos.

También en las calles que conforman la ronda interior el tráfico ha caído entre un 19 y un 40%. Sin embargo, este acuciado descenso de la cantidad de coches que ruedan por Colón, Xàtiva o Guillem de Castro no ha redundado en una mejor circulación en el entorno, sino más bien todo lo contrario. Los comerciantes alertaron en su momento del aumento de los atascos, dado que aunque haya menos coches, también hay mucho menos espacio, lo que provoca más congestiones y un trágico mucho más lento en algunas de las calles más importantes del corazón mismo de la ciudad.