«Los masones hemos alimentado con el secreto la leyenda oscura»

«Los masones hemos alimentado con el secreto la leyenda oscura»

Óscar de Alfonso, abogado valenciano y Gran Maestro de la Gran Logia de España, habla sobre la reunión de cientos de masones de este fin de semana en Valencia

ARTURO CHECAVALENCIA

Devoran niños. Derriban gobiernos. Practican ritos ocultistas. Lucen túnicas y entonan cánticos medievales. Ocultan secretos milenarios tras la arquitectura de edificios y monumentos públicos. Son sólo algunas de las cosas que se dicen de los masones. «Y el problema es que nosotros hemos alimentado la leyenda oscura con el secreto. El secreto es necesario, pues nuestros juramentos nos impiden revelar la identidad de otro masón o desvelar el rito iniciático, pero en un mundo globalizado y tecnológico tenemos que salir de los templos, vivir cerca de la sociedad y contar lo que podamos contar». Así de claro se expresa el jefe de los masones españoles. Es Óscar de Alfonso, abogado de 49 años especialista en derecho civil y mercantil, casado y con dos hijos. Nació hace 49 años en Quart de Poblet, estudió en el Colegio Alemán, practica el boxeo como aficionado y es el Gran Maestro de la Gran Logia de España, el guardián de ritos y prácticas masónicas surgidas en 1889 pero que al mismo tiempo se rodea de una cotidianidad de empezar la entrevista tras «tomar una cerveza con un amigo».

Al Gran Maestro le gusta un término: «normalización». Proclama la apertura como antídoto para la estigmatización, «pues parece que a muchos hermanos les gusta sentirse perseguidos». Aunque recuerda que estarlo han estado. En la dictadura franquista fueron «asesinados en muros y cunetas 6.000 personas bajo la acusación de ser masones, y éramos 2.600 en España, esa era la credibilidad de la acusación». Hoy rozan los 3.000 en todo el país, y desde mañana y durante el fin de semana Valencia se convertirá en su capital con la Fiesta de la Orden. Así se llama a la celebración del Gran Consejo Rector, su órgano de gobierno, donde habrá velas, un suelo con forma de damero y columnas como símbolos de la masonería, pero también rutas turísticas por la Ciudad de las Ciencias o Mercado Central, cena de tapas, una gala nocturna y conferencias. Y un donativo monetario «de una cifra de cuatro dígitos» para Casa Caridad. Unos 300 masones acudirán a la ciudad «con sus parejas y familias». Uno de los platos fuertes, la visita a la Lonja. «Con sus columnas y el cielo estrellado que tenía antes, es como una logia masónica por excelencia. Por algo detrás estuvo el maestro masón y picapedrero Per Comte». Las últimas frases son de Yuri Aguilar (número uno por UPyD al Congreso por Valencia en las pasadas elecciones), uno de los 'cicerone' de las jornadas y Venerable Maestro de la Logia Germanies 8, una de las 27 logias de la Comunitat (el número es su orden de fundación y tienen otros nombres como Regeneración, Génesis o Deportiva) en la que se integran 600 masones. Muchos británicos, noruegos y alemanes de municipios costeros de La Marina y la Costa Blanca. «En Estados Unidos y Europa se pone hasta en el currículo que uno es masón, es algo que te hace mejor, pero aquí aún impera el desconocimiento», subraya Aguilar, quien recuerda el estigma del «contubernio judeo-masónico», el eslogan que Franco les puso encima. En su cuenta de Twitter no falta una foto de denuncia de pintadas de 'sionistas' y 'asesinos' aparecidas este año en un templo masónico de Valencia.

«Es como hacer el amor»

Cualquiera puede pedir su ingreso como masón. «No somos elitistas, aceptamos desde pastores de ovejas a ingenieros informáticos. Pagamos una cuota de 300 euros al año», explica De Alfonso. Una solicitud en su web (www.gle.org, con contraseña para profundizar en ella) basta para ser aspirante. «Buscamos gente buena y honesta para hacerla mejor, y así mejorar la sociedad», es la misteriosa y única explicación del Maestre. Pasará entonces un rito iniciático y unas pruebas. El abogado no las revela. «Yo lo comparo con hacer el amor. Hay a quien le gusta hacerlo delante de otros. A nosotros no nos gusta que un acto íntimo como el de la iniciación sea contemplado por nadie».

Blasco Ibáñez, Sorolla, Ramón y Cajal, George Washington, Churchill, Charles Chaplin o Shaquille O'Neal («este aún vive, pero lo ha contado él», apostilla) son algunos de los masones célebres que cita el Gran Maestre. O dos reyes como Amadeo de Saboya o José Bonaparte, «aunque los dos eran extranjeros», ironiza. O un político valenciano que llegó a ministro y cuyo nombre De Alfonso no revela «porque falleció no hace mucho».

Los masones no aceptan mujeres. Se escudan para ello en que no pueden cambiar normas que vienen de la Edad Media. «Nos debemos al dogma». Ser creyente «en un ser superior y arquitecto del universo» es otra condición para ser masón. De Pablo ha sido recibido «por Patxi López cuando era lehendakari» o por alcaldes o delegados de Gobierno cuando inaugura templos. Subraya como en Noruega hay sedes «de 15.000 metros al lado del Parlamento». Aguilar lo resume bien: «No somos una sociedad secreta, sino discreta. Hay que salir del armario masónico».