La pequeña gran revolución del español elegido 'visionario del año'

David Ferrer./Bound4blue
David Ferrer. / Bound4blue

David Ferrer, destacado por el MIT este año, ha diseñado unas innovadoras velas que logran reducir en un 40% el uso del combustible en el transporte marítimo

JOSÉ A. GONZÁLEZMadrid

Sus fotos no acaparan portadas ni dan nombres a calles. Pero sólo por el momento. Desde 1999, el MIT de Massachusetts a través de su publicación tecnológica premia a 35 jóvenes por sus innovadores proyectos que tratan de «resolver los problemas que afectan a la sociedad». 35 jóvenes elegidos entre más de mil candidatos y que tienen que tener dos requisitos: ser innovadores y tener menos de 35 años. Y en esta lista, este año, aparece entre otros un nombre muy común en España: David.

David Ferrer-Desclaux es un joven barcelonés de 32 años que se define en su perfil de LinkedIn como «un apasionado de la resolución diaria de problemas que desafía mi intuición, lógica y mentalidad analítica».

Su último reto y por el que ha sido reconocido por el MIT es reducir las emisiones de CO2 y óxido de azufre del transporte marítimo. Estos barcos transportan entre el 80% y 90% de la carga mundial.

Un transporte que produce el 3% del CO2 de todo el mundo, «produce lo mismo que Alemania que es el sexto país del mundo que más CO2 genera», explica Ferrer. Este es el punto de partida de la idea en la que hace casi cuatro años este emprendedor barcelonés se embarcó.

El puerto de origen se encuentra cerca del Mediterráneo, concretamente en las aulas de la Universidad Politécnica de Cataluña. Allí se conocieron David, José Miguel Bermúdez y Cristina Aleixendri, los tres estudiaban la carrera de Ingeniería Aeronáutica. Se plantearon una pregunta: «¿Por qué no poner alas a los barcos, ya que empujan para arriba un avión, por qué no empujar para adelante un barco?» La respuesta «quedó en el aire», no era el momento más adecuado.

«Es un sector relativamente conservador», comenta David Ferrer, sin embargo «les gusta instalar cosas nuevas, pero si funcionan». Y funcionaron al menos en Valencia. En 2010, la Fórmula 1 de los barcos de vela se disputaban la Copa América de Vela en el puerto de la capital del Turia.

Ese año, la segunda edición del torneo que se disputaba en aguas valencianas, el Oracle estadounidense montó una vela rígida y ganó su batalla al Alinghi suizo por más de diez minutos. «Esa fue la confirmación». Pero tampoco era el momento.

«En 2015 consideramos que estábamos preparados y que, además, podía ser un buen momento para lanzar el producto, ya que se estaba gestando un cambio de normativa», apunta David a Innova+.

Un año antes del pistoletazo de salida de Bound4blue, la empresa de la que Ferrer es cofundador, se transportaron por mar 1.600 millones de toneladas en todo el mundo. Las partículas emitidas por los barcos causan 60.000 muertes por cáncer cardiopulmonar y de pulmón cada año en todo el mundo. «Necesitamos una serie de tecnologías para reducir las emisiones contaminantes de manera sostenible económicamente», señala el joven español.

Tecnología sencilla

El cóctel de las altas emisiones, las velas rígidas de la Copa América, las alas de los aviones y los estudios de ingeniería aeronáutica dan como resultado Bound4blue y una solución que reduce el principal coste de los navíos entre un 10% y un 30%: el consumo de combustible.

La solución es «una tecnología sencilla y conocida por el mercado», explica el cofundador de la startup. Una combinación de una grúa marina de acero, un sistema hidráulico y una vela autónoma de aluminio. «Es un sistema sencillo, fácil de hacer y que lo conocen todos los astilleros», añade.

Sus propiedades son sencillas: orientable para ajustarse a la dirección del viento, plegable por temas de estabilidad y autónoma «para que funcione con un botón y se oriente sola al viento. Así se permite también ahorrar en costes», explica David Ferrer.

Hasta la fecha, las pruebas han sido en tierra y ya tienen disponible su primer mástil. En mayo de 2019, la primera vela de Bound4blue se izará en el Balueiro Segundo, un pesquero español que opera en el Pacífico. Su instalación permitirá ahorrar un 20% del combustible.

El segundo proyecto tiene también nombre y propietario: la Fura dels Baus. La famosa compañía teatral catalana compró en 2006 un barco para hacer sobre el navío sus espectáculos. «El año que viene se cumplen 500 años de la vuelta al mundo de Magallanes y quieren simular esa vuelta al mundo con esta vela y hacer la vuelta al mundo con sus espectáculos».

Bound4blue estima que con la instalación de este sistema de alas autónomas se reduce en un 40% el uso de combustible, aunque «depende de la ruta, los vientos y el barco».

 

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