«Lo han tratado como un animal, él no se lo merece; hay mucha gente así»

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La familia de Teo denuncia al hospital de Manises por darle el alta y reclama más medios para los pacientes con obesidad

Arturo Checa
ARTURO CHECAValencia

«¡Ay, mi hijo, ay mi hijo!». A los pies del camión en el que Teo pasó ayer horas de acá para allá, junto a la casa en la que los servicios de emergencia no lograron entrar con el paciente, su madre lloraba desconsolada. «Tranquila, mamá, a ver si te va a dar algo», la calmaban las hermanas del joven con obesidad mórbida, que pesa 350 kilos. Alrededor, policías locales, bomberos, sanitarios y decenas de vecinos siendo testigos del dramático periplo de Teófilo.

Pero minutos después era a la propia Débora a la que le hervía la sangre, al ver a su hermano en una cama dentro del camión de mudanzas, con un improvisado ventilador tratando de paliar el sofocante calor y «bajándole las pulsaciones sin un médico al lado». Sentada a los pies del vehículo pesado, golpeaba la puerta del remolque y decía. «¡De aquí no nos vamos, nos volvemos al hospital! ¡Es una persona, no un animal!», protestaba la familiar.

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La familia del joven de 350 kilos de peso, que tuvo que regresar anoche al Hospital de Manises horas después de salir del mismo en un camión de mudanzas tras sufrir una insuficiencia respiratoria, ha presentado en el juzgado de guardia una denuncia contra el Hospital y la Conselleria de Sanidad.

Así lo ha asegurado a EFE la hermana de Teo Rodríguez, Débora, quien ha indicado que anoche fueron al juzgado de guardia de Valencia a denunciar el «riesgo» que ha sufrido su hermano durante el traslado y el «trato» que ha recibido en el centro sanitario.

«Ya no podemos más», ha señalado Dèbora, quien ha explicado que desde el Hospital, donde lo mantienen desde anoche en la sala de espera, le han dicho que en cuanto se encuentre mejor tendrá que regresar a su casa.

En su casa de Turís Teo no posee oxígeno y se ven incapaces de curar las llagas que presenta en la espalda, según lamentan. «Él es muy buena persona, no merece un trato así», añadía Débora entre la impotencia de ver cómo su hermano no lograba una solución. «¡Hay muchos así, muchos como él!», exclamaba mientras golpeaba otra vez el camión, en una nueva reivindicación de más medios sanitarios para pacientes con obesidad.

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