Seis monitoras investigadas por la muerte de un joven con síndrome de Down en Navalón

Sergio Requena desciende en la actividad de tirolina, el 23 de junio de 2018, poco antes de que se perdiera en el monte. /LP
Sergio Requena desciende en la actividad de tirolina, el 23 de junio de 2018, poco antes de que se perdiera en el monte. / LP

La Audiencia de Valencia reabre la causa por homicidio imprudente contra los responsables del campamento cuando se perdió la víctima

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

Su cometido era entretener a un grupo de discapacitados y velar por su seguridad, pero uno de los jóvenes murió tras perderse en el monte y ahora tendrán que asumir sus posibles responsabilidades. La Audiencia Provincial de Valencia ha reabierto la causa por homicidio imprudente contra seis monitoras del campamento en el que falleció un joven con síndrome de Down en junio del año pasado en Navalón. Los tres magistrados que forman el tribunal acordaron mantener la condición de investigadas para estas personas tras estimar parcialmente el recurso presentado por la familia de la víctima contra el sobreseimiento provisional del caso.

Sergio Requena, que tenía una minusvalía reconocida del 67 por ciento y una edad mental de un niño de seis años, fue hallado muerto el 24 de junio de 2018 en una zona abrupta situada a unos ocho kilómetros del albergue juvenil El Teularet, donde se perdió cuando participaba en la actividad de descenso en tirolina con un grupo de la Fundación Asindown y sus monitoras.

Según el auto dictado por el tribunal, pueden reputarse «responsables» de forma indiciaria a Sara A. R. y Eva R. H., ya que la primera declaró en el juzgado que era la «coordinadora de avituallamiento y atenciones» a los campistas e indicaba a los otros monitores las funciones que tenían que realizar. La segunda joven también tenía encomendadas tareas organizativas y auxiliares para ayudar a la responsable del campamento, como los recuentos de los jóvenes o acompañar a los participantes de las actividades.

Los magistrados de la Sección Tercera de la Audiencia de Valencia entienden que la responsabilidad de estas dos mujeres es «derivada de su control sobre los campistas y las medidas de seguridad que debían adoptarse», aunque tampoco puede descartarse la responsabilidad de las otras monitoras de Asindown que se encontraban en el lugar durante la actividad. El tribunal afirma en su auto que durante la instrucción deben deslindarse las funciones de todas las personas investigadas.

En cuanto al gerente de la empresa propietaria del camping y los monitores que se encargaban de la actividad de la tirolina, la Audiencia de Valencia considera que «no pueden tener responsabilidad penal en los hechos», ya que no conocían las necesidades especiales de los campistas. Sin embargo, el tribunal admite como cierta la alegación efectuada en el recurso de que la zona donde se perdió el joven «no estaba administrativamente autorizada para realizar las actividades de multiaventura», aunque matiza que esta irregularidad no es causa directa de la muerte del campista.

Antes del fallo judicial, la abogada Virginia Masiá, que ejerce la acusación particular, ya había solicitado a la jueza instructora que tomara declaración a los compañeros del joven fallecido para esclarecer cómo desapareció la víctima, pues participaba en un descenso de tirolina y el cadáver fue hallado unas 23 horas después con el arnés y el casco.

La desaparición del discapacitado tuvo lugar sobre las 17.30 horas del 23 de junio junto al albergue de Enguera, pero no se comunicó al 112 hasta las once de la noche, y esto hizo que se retrasara el dispositivo de búsqueda. Al día siguiente, la Guardia Civil encontró el cadáver del joven en una zona escarpada de Navalón.

El padre del joven observa el lugar donde desapareció su hijo.
El padre del joven observa el lugar donde desapareció su hijo.

«Nuestra esperanza es que juzguen a los culpables de la muerte de mi hermano»

La familia del joven fallecido se personó en la causa para ejercer la acusación particular contra los responsables del campamento. «Nuestra esperanza es que juzguen a los culpables de la muerte de mi hermano y con este fallo judicial estamos más cerca de conseguirlo», afirmó Jessica Requena. Dos pruebas de las posibles negligencias en la custodia de la víctima en los momentos previos a su desaparición, según la hermana del joven, serían que nadie supervisó que el discapacitado tomaba el camino correcto tras el descenso en tirolina ni tampoco realizaron recuentos tras finalizar cada actividad para asegurarse de que no faltaba ningún campista.

«Me da tanta rabia. Cuando lo encontraron llevaba el arnés y el casco. ¿Cómo es posible? ¿Quién revisaba el material y esperaba a que volvieran para recogerlo? Recuerdo que una de las monitoras me dijo esa noche que creía que Sergio iba en el grupo de otra», señaló Jessica con indignación. «Confiaban en que mi hermano era autónomo, pero olvidaron que estaban en un terreno montañoso a pleno sol y sin indicaciones de entrada ni salida en el camino. Desapareció a las cinco y media de la tarde y hasta la hora de la cena no se dieron cuenta de que no estaba», añadió la joven.