Una mujer, asesinada en Alboraya en otro caso de violencia machista

Los servicios sanitarios atienden al herido que se ha lanzado por la ventana. /LP
Los servicios sanitarios atienden al herido que se ha lanzado por la ventana. / LP

El homicida asfixió a la víctima de madrugada tras decirle ella que quería separarse y horas después se suicidó cuando acudió la policía

VANESSA HERNÁNDEZVALENCIA

Más de media hora de retraso laboral. Tiempo suficiente para preocupar a una madre, ya de por sí asustada desde hacía semanas por la relación sentimental que mantenía su hija, Beatriz A. H. Enseguida, tras conocer que Beatriz no acudió este lunes a su puesto de trabajo en una horchatería, su progenitora, Teresa H., se desplazó hasta las dependencias de la Policía Local para denunciarlo, puesto que la estuvo llamando en reiteradas ocasiones sin recibir respuesta.

Tras el aviso, los agentes y Teresa fueron hasta la vivienda de la pareja en Port Saplaya (Alboraya). Una vez allí, los malos presagios se hicieron realidad. Cuando los agentes pudieron acceder a la vivienda, se encontraron el cuerpo sin vida de Beatriz, una mujer española de 29 años, que yacía en su cama con signos de haber sido asfixiada, según la primera estimación del forense. Según fuentes del instituto armado, la mujer llevaba varias horas muerta.

En estos momentos, la Guardia Civil investiga esta muerte como posible caso de violencia de género. «Se ha creado una comisión para tomar declaraciones y aclarar lo antes posible las causas», destacaron desde el cuerpo.

Cuando los agentes llegaron al domicilio tuvieron que avisar a los bomberos para poder entrar a la vivienda, puesto que nadie contestó al timbre. Una vecina de la calle La Unión destacó que cuando el presunto homicida, un hombre de origen rumano de 48 años, advirtió la presencia policial fuera de la casa se arrojó desde el quinto piso.

Su cadáver, a escasos metros del puerto deportivo de Port Saplaya, fue hallado con cortes en la muñeca y en el pecho. Ambos cuerpos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Valencia para practicarles las autopsias. «La madre no dejaba de gritar y llorar porque al ver que se había suicidado, ya no tenía dudas de que había matado a su hija», afirmó una amiga de Teresa. El alcalde de Alboraya, Miguel Chavarría, indicó que el Ayuntamiento envió al lugar de los hechos al equipo de psicólogos municipales para atender a la madre de la joven.

Crimen machista en Port Saplaya

La número 1.000

Con esta muerte, ya son 1.000 las víctimas mortales de violencia machista desde que hay estadísticas oficiales (enero de 2003). Un nuevo caso que se suma a lo ocurrido en Ayamonte y a la muerte de una mujer en Aranjuez después de recibir los disparos de su marido.

«Estamos consternados por el suceso, condenamos tajantemente estos hechos», afirmaron desde el Ayuntamiento. Sin duda, un duro golpe para Alboraya que ha dejado a los vecinos «de piedra». «Estamos en shock, ellos llevaban poco tiempo viviendo aquí, pero a Teresa la conocemos desde hace años y nos duele mucho este desenlace», señaló afligida una vecina. Ambos, Beatriz Arroyo y Viorel Parfene, aunque no eran originarios de Alboraya, eran conocidos en la zona, puesto que llevaban años regentando dos locales, en la plaza de la Senyoría. Justo aquí, estaba ubicada la pizzería Joan donde empezaron a trabajar juntos.

Tras esta aventura empresarial, traspasaron el negocio y abrieron otro en la misma plaza. Según fuentes vecinales, trabajaban los tres juntos; Teresa, Viorel y Beatriz. Sin embargo, dichas fuentes afirmaron a este medio que la pareja dejó este trabajo. La madre de Beatriz trabaja actualmente de camarera en un restaurante en Albalat dels Sorells.

Asimismo, fuentes cercanas a la familia explicaron que la pareja estuvo viviendo en Malta en el marco de una relación que comenzó hace más de siete años. «Se asentaron en Port Saplaya en 2015 y empezaron a trabajar juntos, desde entonces, Beatriz intentó dejar a Viorel en varias ocasiones, pero siempre acababan volviendo», apuntaron.

Quería empezar de cero

Sin ir más lejos, dichas fuentes, aseguraron que Beatriz estaba decidida a irse del domicilio porque quería empezar una nueva vida.

«La madre era consciente de esta decisión y, por eso, tenía miedo a la reacción de Viorel», matizaron. Viorel era una persona «extraña y antisocial. Su apariencia, de por sí, ya te imponía, medía más de 1,80 y estaba fuerte», agregaron.

Un físico opuesto al de Beatriz, una mujer más menuda que medía 1,60 de estatura. «Estamos conmocionados por lo sucedido, nunca había pasado algo así en Port Saplaya», agregaron. Este martes los vecinos, además de acudir a las 12 a la plaza del Ayuntamiento para guardar un minuto de silencio por Beatriz, se reunirán a las siete de la tarde en la playa para manifestarse en repulsa por estos actos machistas. Este lunes ya lo hicieron tanto el gobierno en funciones como la oposición ante el Consistorio. Después de esta concentración tuvo lugar un pleno extraordinario para abordar todo lo sucedido.

«Estamos a la espera de la calificación que haga del suceso la jueza y la Guardia Civil». En esta línea, dichas fuentes adelantaron a este medio que los resultados definitivos de la autopsia tardarán aún varios días. «Mientras tanto, se convocarán diferentes protestas en el municipio para combatir esta horrible lacra social».

Por su parte, tanto el presidente de la Generalitat en funciones, Ximo Puig, como la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, quisieron condenar con sendos tuits el asesinato de esta mujer, calificándolo como crimen de violencia machista.

«Quiero condenar profundamente y lamentar el asesinato machista que se ha producido hoy en Alboraya. Hemos de seguir luchando para acabar con la lacra del terrorismo machista», expresó Puig, en su cuenta oficial, nada más tener conocimiento del suceso.

Poco después, Oltra, también en esa red social, indicó: «Otra mujer asesinada en Port Saplaya, Alboraya. Digamos NO al terrorismo machista, toda la sociedad junta, siempre al lado de la víctima y frente a los agresores, que no nos representan y que rechazamos».

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