Sin noticias del español arrastrado por la corriente de un río en Ecuador

Sin noticias del español arrastrado por la corriente de un río en Ecuador

Siete estudiantes, de distintas zonas de Andalucía, llegaron a una reserva «sin instrucciones» y algunos de ellos se dejaron tentar por sus mágicas aguas sin conocer realmente los peligros que encierran

EFEQuito (Ecuador)

No hay noticias, por el momento, del joven universitario español desaparecido tras ser arrastrado el pasado viernes por la corriente de un río en la Amazonía del Ecuador. Una fuente de la Policía indicó a Efe que hasta el momento no tenían información sobre Manuel Tundidor Cabral, quien había salido el pasado viernes con otros seis compañeros. Precisó que en el parte policial en el que consta la denuncia de la desaparición, figura el testimonio de dos compañeros del español quienes relataron que vieron cómo la corriente se lo llevó y no pudieron ayudarle.

La Policía señaló en su perfil de Twitter que activó los protocolos de búsqueda con el personal de Bomberos, para encontrarle ya que «accidentalmente por versión de sus amigos, habría caído al río Jatunyacu en la provincia del Napo, mientras realizaban turismo».

Esa institución participa en la búsqueda con al menos cinco buzos, que se suman a otros organismos de socorro, que tienen también personal desplegado en la zona, hasta donde también se han desplazado representantes de la Fiscalía.

A Tundidor Cabral, de 30 años, natural de Trebujena (sur de España) que llegó a Ecuador con otros seis jóvenes, se le vio por última vez que el viernes en la zona conocida como Lago Azul del río Napo, situado en la localidad ecuatoriana de Tena. Ubicada en el oriente de Ecuador, en el cantón Tena, provincia del Napo, la zona se caracteriza por una densa espesura de selva, piscinas y toboganes naturales de rocas, a cuyas aguas los habitantes de la zona conceden un carácter sagrado por rituales energéticos que realizaban en ellas sus ancestros.

Un compañero de Manuel, el también español Jaime Argudo, indicó a Efe que los siete fueron de excursión a ese paradisíaco escenario. Añadió que los siete estudiantes, de distintas zonas de Andalucía, llegaron a la reserva «sin instrucciones» y algunos de ellos se dejaron tentar por sus mágicas aguas sin conocer realmente los peligros que encierran. «Nadie nos dio instrucciones», confesó Argudo, quien este domingo hacía turno junto al teléfono en la ciudad de Puyo, sede del programa de intercambio, con su compañero Didac Cerezales.

Desde la desaparición de Manuel, el grupo se ha dividido en dos para una mayor eficiencia, dado que en la ciudad de Tena, a orillas del Napo, no hay casi cobertura telefónica; mucho menos si se adentra a la zona del río, de 1.130 kilómetros y que llega hasta Perú.

Cerezales fue el otro miembro del grupo que el viernes se vio tentado por la Laguna Azul, un lugar descubierto en 1986 y de fuertes corrientes por la presencia de grandes rocas. «Manuel y yo nos adentramos en el río y pasó lo que pasó», relata consternado en conversación telefónica con Efe. «Le perdimos el respeto al río», reconoce quien también se vio arrastrado por sus aguas pero, por fortuna, consiguió salir porque «el río lo escupió a un lado». Y añade que en un minuto vio «pasar la vida delante», pero que en el caso de Manuel, de 30 años y 1,85 metros de altura, «lo vimos y no pudimos hacer nada».

La fuerte corriente («tiene un nivel de 4 de una escala de 5 ó 6») arrastró al estudiante de Trebujena a una alta velocidad a través de las rocas, por lo que ubicarlo no es tarea fácil. En las labores de rescate participan efectivos del cuerpo de Bomberos de Tena, buzos y expertos del grupo de desaparecidos, una veintena de personas que con lanchas y kayaks tratan de dar con Manuel.

Argudo y Cerezales, que el sábado presenciaron las labores de búsqueda, relataron que se trata de un grupo de auténticos especialistas y que «meter más personas (en el río) es arriesgarse». «Hemos visto volcar las lanchas y les hemos visto seguir adelante», señalan sobre los efectivos ecuatorianos de rescate, de quienes asegura: «¡Están intentando todo!».

Por el momento no hay ninguna valoración de hasta dónde podría haber sido arrastrado Manuel, pero sus dos amigos confiesan que los rescatistas no son optimistas. «Todas las personas de búsqueda nos dicen que buscamos un cuerpo», explicó Cerezales sobre las posibilidades de salir con vida en esa corriente.

Desde Madrid, la Oficina de Información Diplomática española señaló que el Consulado de España en Quito va a desplazar personal a la zona del río Napo para asistir al grupo, que está pendiente también de la llegada en las próximas horas de dos representantes de la Universidad de Granada.

Después de los primeros intentos de rescate el sábado, las labores se han reanudado hoy a primeras horas de la mañana y la Policía en Quito está a la espera de nuevos datos. «Ellos aprovechan todo el día para poder buscar, ya cuando cae la tarde y noche, ya no pueden», subrayó la fuente de la Policía.