Los crímenes de Macastre, 30 años sin culpable

El equipo de criminólogos, en los alrededores de la caseta de Macastre donde un agricultor encontró el cadáver de Rosario Gayete./LP
El equipo de criminólogos, en los alrededores de la caseta de Macastre donde un agricultor encontró el cadáver de Rosario Gayete. / LP

Los cadáveres de tres menores aparecieron en diferentes fechas y a una de las víctimas le cortaron un pie y una mano

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

Tres décadas después de las extrañas muertes de Rosario, Valeriano y Pilar, tres menores que solían pasar los fines de semana en una casa de Catadau en el invierno de 1989, el triple crimen de Macastre continúa impune y sin resolver. Dos de los cadáveres no presentaban señales de violencia y fueron hallados en diferentes fechas en una caseta de labranza y un terraplén con arbustos en la partida de la Cuerna en Macastre, y al tercer cuerpo le cortaron un pie y una mano con una sierra mecánica para abandonar luego los restos humanos en la calle Alcácer de Valencia y un canal en el término de Turís.

El lúgubre caso vuelve a ser actualidad tras una formidable investigación que acaba de dar sus frutos en un libro de la editorial Círculo Rojo: '¿Qué pasó en Macastre?'. Los autores, Félix Ríos, de 44 años, y Amós Vanacloig, de 41 años, ambos criminólogos, narran paso a paso la desaparición de los tres menores, el hallazgo de los cadáveres, las investigaciones de la Guardia Civil y las indagaciones posteriores que realizó un equipo de criminólogos del Proyecto Nacional Prometeo, una iniciativa de una asociación creada para la revisión de crímenes sin resolver en España.

Según el sumario, el 15 de enero de 1989 fue la última vez que vieron con vida a los menores en un bar de Catadau. Francisco Valeriano Flores Sánchez, de 14 años de edad, Rosario Gayete Moedra, de 15 años, y Pilar Ruiz Barriga, también de 15 años, llegaron a este pueblo en un autobús procedente de Valencia, y varios testigos declararon ante la Guardia Civil que vieron a un vecino de la localidad en compañía de las dos jóvenes en el bar.

Víctimas del crimen de Macastre

Los tres menores fueron vistos por última vez con vida el 15 de enero de 1989 en un bar de Catadau.

Su cadáver fue hallado el 19 de enero de 1989 sobre una cama en una caseta de labranza en el municipio de Macastre.

Su cadáver fue hallado el 19 de enero de 1989 sobre una cama en una caseta de labranza en el municipio de Macastre. Rosario Gayete Muedra (15 años)

El 6 de abril de 1989, un hombre que buscaba espárragos descubrió el cadáver de Valeriano cerca de la caseta de Macastre.

El 6 de abril de 1989, un hombre que buscaba espárragos descubrió el cadáver de Valeriano cerca de la caseta de Macastre. Valeriano Flores Sánchez (14 años)

Su pie apareció el 27 de enero de 1989 en una calle de Valencia, y el resto del cuerpo fue hallado el 24 de mayo en Turís.

Su pie apareció el 27 de enero de 1989 en una calle de Valencia, y el resto del cuerpo fue hallado el 24 de mayo en Turís. Pilar Ruiz Barriga (15 años)

Este individuo se convirtió en el primer sospechoso cuando negó ante los investigadores haber estado con las menores el día que desaparecieron, pero «no había pruebas que lo vinculasen a los escenarios de las muertes ni elementos suficientes para proceder a su imputación», explica Ríos. «No parece lógico que fuera tan estúpido de confirmar que tenía una sierra en casa para partir leña si tuviese que ver con el crimen», añade el criminólogo.

Cuatro días después de que las dos menores estuvieran en el bar de Catadau, un vecino de Macastre descubrió el primer cadáver y comenzó un rompecabezas macabro con piezas que no encajan 30 años después. El agricultor entró en su caseta y encontró en una cama el cuerpo sin vida de Rosario. Era el 19 de enero de 1989. La víctima no presentaba señales de violencia, aunque el forense halló sangre en la zona genital y una sustancia que parecía semen. El botón del pantalón se encontraba desabrochado y la cremallera estaba medio bajada.

Dos criminólogos desvelan datos de las investigaciones y de los interrogatorios de dos sospechosos tras tener acceso al sumario

La autopsia no desveló las causas de la muerte y la Guardia Civil tardó varios días en identificar el cadáver -porque la víctima no llevaba ningún documento de identidad cuando la encontraron-, dos inconvenientes que retrasaron la búsqueda de los otros dos menores. El 27 de enero de ese mismo año, otro macabro hallazgo conmocionó a los vecinos de la calle Alcácer de Valencia. Una mujer encontró un pie junto a la puerta de un local comercial. Era de Pilar y había sido cortado con una sierra mecánica, pero esto fue corroborado cuatro meses después cuando apareció el resto del cuerpo y los forenses hicieron la autopsia.

El 8 de abril de 1989, un hombre que buscaba espárragos en Macastre descubrió el cadáver de Valeriano en un terraplén con arbustos, a unos 400 metros de la caseta donde fue hallada muerta Rosario, con varias ramas secas colocadas encima, presuntamente, para ocultar el cuerpo. La víctima estaba sobre un plástico grueso y cerca había una vela cilíndrica de idéntico tamaño y color que otras encontradas en la caseta. Tras acceder al sumario y revisarlo, los criminólogos creen que Valeriano pudo ser estrangulado cuando vigilaba desde el terraplén un posible encuentro sexual de su novia, Rosario, con uno o varios individuos.

Una llamada anónima incriminó a un traficante y dijo dónde estaba uno de los tres cadáveres

Y el tercer cadáver fue descubierto el 24 de mayo por cuatro niños de Godelleta cuando jugaban en un canal de Turís. Pilar tenía la cara desfigurada, faltaban un pie y una mano y había una funda de machete junto al cuerpo. Días antes de este hallazgo casual, el Teléfono de la Droga recibió una llamada de una persona anónima que alertó sobre el lugar donde estaba el cadáver de una de las víctimas de los crímenes de Macastre -concretamente en un canal de la carretera que une los pueblos de Godelleta y Turís- e implicó también a un traficante de drogas apodado 'Wichita'. Este individuo se convirtió en el segundo sospechoso del caso y fue interrogado por los investigadores, pero Ríos y Vanacloig consideran que los verdaderos autores de las muertes «habían querido endorsar el asunto» a un viejo conocido de la policía por su larga lista de antecedentes. «Lo que está claro es que la persona que llamó sabía perfectamente dónde estaba el cuerpo de Pilar», afirma el libro.

Ríos y Vanacloig en el canal donde hallaron el cuerpo de Pilar.
Ríos y Vanacloig en el canal donde hallaron el cuerpo de Pilar. / LP

Tras descartarse la participación de 'Wichita' en los crímenes, el caso se archivó y apenas tuvo cobertura informativa, todo lo contrario a lo que sucedió cuatro años después con el triple asesinato de Alcàsser, con el que el sumario de Macastre guarda algunas coincidencias, como la fecha del hallazgo del pie, el nombre de la calle y el lugar donde vieron la última vez con vida a Rosario, Valeriano y Pilar: el bar de Catadau donde Anglés y Ricart compraron bocadillos la noche que cometieron los crímenes.