Cae la banda que reventaba cajeros con el mismo explosivo que las células yihadistas

Destrozos causados en una oficina bancaria./LP
Destrozos causados en una oficina bancaria. / LP

La Guardia Civil detiene a cuatro miembros del grupo criminal cuando iban a robar en una entidad bancaria en una pedanía de Albacete | Los investigadores intervinieron a los delincuentes 730 gramos de la 'madre de Satán' y les atribuye los robos cometidos en Gavarda, Camporrobles y Domeño

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

La banda que asaltaba cajeros automáticos con explosivos ya se encuentra entre rejas. La Guardia Civil ha desarticulado este peligroso grupo criminal tras apresar a varios de sus miembros cuando se disponían a reventar otro aparato dispensador de dinero en una pedanía de Albacete. Los investigadores atribuyen a esta banda cinco robos cometidos en los pueblos de Gavarda, Camporrobles, Domeño, El Ballestero y Casas de Haro en los últimos meses.

La operación 'Damage' (dañar en inglés) se ha saldado con la detención de cuatro delincuentes, dos hombres y dos mujeres, y la identificación de un quinto individuo, todos ellos de nacionalidad rumana, cuando se disponían a perpetrar otro robo en una sucursal bancaria de Liberbank en la barriada albaceteña de Santa Ana.

Los agentes de la Guardia Civil de Valencia que asumieron la investigación, con el apoyo de la Unidad Central Operativa (UCO) y la Unidad Especial de Intervención (UEI), frustraron el asalto el pasado 1 de marzo tras seguir a los ladrones desde sus domicilios y montar un dispositivo de vigilancia en los alrededores del cajero

En el momento de la detención y en uno de los registros que realizaron en la localidad de Socuéllamos (Ciudad Real), municipio donde residían algunos de los detenidos, los agentes de la Guardia Civil intervinieron un total de 730 gramos de la 'madre de Satán', el material explosivo preferido por los yihadistas. La sustancia ya estaba preparada para explosionar en los cajeros. También se incautaron de materiales y compuestos químicos utilizados en la fabricación del explosivo.

La investigación se inició tras la comisión de varios robos en cajeros automáticos de entidades bancarias en la provincia de Valencia mediante el posible uso de explosivos. Los ladrones causaron cuantiosos daños materiales y pusieron en peligro incluso la estructura de los edificios donde estaban los cajeros. Los robos provocaron una grave alarma social por su reiteración y las fuertes explosiones.

Ante la gravedad de los hechos, la Guardia Civil formó un grupo de investigadores con agentes de la Sección de Delincuencia Organizada de la UCO y de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Valencia. Tras recopilar toda la información sobre estos robos e inspeccionar de forma minuciosa los distintos escenarios donde se provocaron las explosiones, los investigadores lograron identificar a varios miembros de banda y los sometieron a una intensa y discreta vigilancia.

Dos de ellos fueron vistos en Gavarda días antes del robo. Los investigadores comenzaron a seguirlos y pronto averiguaron que llevaban un alto tren de vida en Socuéllamos (Ciudad Real), aunque no tenían una fuente de ingresos conocida. Los sospechosos circulaban en varios coches y habían instalado cámaras de vigilancia en el exterior de su casa.

Planificaban los robos

Tras las primeras pesquisas y los seguimientos a los sospechosos, la Guardia constató que el grupo criminal planificaba exhaustivamente sus acciones delictivas y seleccionaba sus objetivos siempre en localidades con pocos vecinos y con servicios de seguridad muy escasos o inexistentes. La banda también preparaba la huida en el caso de ser detectados, tanto por carreteras como por caminos rurales y campo a través, y fijaba siempre un punto de reencuentro.

Según las investigaciones, el grupo cometió el primero robo el 22 de octubre en Gavarda. La forma de actuar siempre era la misma. Uno de los componentes del grupo criminal, la mujer de uno de ellos concretamente, trasladaba en vehículo al resto del grupo hasta las inmediaciones de la población elegida. Un mínimo de tres personas cometían los robos tras llegar a pie a la sucursal bancaria, siempre de noche, sin apenas presencia vecinal en las calles. Esto dificultaba enormemente las vigilancias por parte de los investigadores. Uno de los detenidos es un experto en explosivos y tiene formación militar. Este individuos fue identificado cuando viajó de Rumanía a España y dos miembros de la banda se desplazaron al aeropuerto de Barajas para recogerlo.

Los investigadores también constataron que la banda recibió un paquete desde el extranjero con precursores que necesitaban para fabricar la 'madre de Satán'. El grupo actuaba de forma muy organizada. Mientras uno de los ladrones vigilaba por si aparecía alguna patrulla de la Guardia Civil, otros dos individuos forzaban la ranura expendedora de papel moneda del cajero con un objeto contundente y seguidamente introducían una pequeña cantidad de explosivo. El sistema delictivo que empleaban se conoce como paleta de pizzero o bate de criquet, que consiste en una especie de pinza o pala formada por dos ramas unidas en sus extremos por una fina capa de material explosivo cubierta por cinta de embalar.

Una vez colocado el artefacto, los ladrones se parapetaban en las inmediaciones y hacían estallar la carga mediante un cableado que unía el explosivo con una pequeña batería de motocicleta. Tras la explosión, los delincuentes entraban en la sucursal y robaban el dinero del cajero en pocos minutos para ser recogidos horas después en el punto de reencuentro establecido.

En uno de los asaltos enterraron el botín y se marcharon a Socuéllamos para regresar a recogerlo varios días después, y en otro robo establecieron el punto de reencuentro a unos 10 kilómetros del cajero reventado y caminaron esta distancia por zonas de monte y caminos. De esta forma, los ladrones conseguían eludir el cerco policial que montaban las patrullas de la Guardia Civil tras las explosiones.

Varios miembros del grupo desarticulado cometieron otros robos similares en países de la Unión Europa, como Alemania o Italia, por lo que Europol coordinará las investigaciones para identificar a más miembros de esta organización delictiva y esclarecer otros asaltos. La operación ha sido dirigida por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 6 de Alzira. El quinto miembro de la banda logró escapar del cerco policial el pasado 1 de marzo en la pedanía albaceteña de Santa Ana. Tres de los cuatro detenidos ingresaron en prisión.

La 'madre de Satán'

La sustancia utilizada por este grupo criminal se denomina técnicamente triperóxido de triacetona (TATP), también conocida como la 'madre de Satán', el explosivo preferido por los terroristas yihadistas por su gran poder de destrucción. Este peligroso material fue utilizado en los atentados de París y Bruselas y se almacenaba en la casa de Alcanar (Tarragona).

Según fuentes de la Guardia Civil, es la primera vez que se interviene en España este explosivo preparado para ser utilizado por delincuentes. La sustancia intervenida a los ladrones es muy inestable en su manipulación, por lo que cualquier roce, golpe o incidencia en su fabricación o transporte puede causar una detonación accidental.

Aunque los 730 gramos intervenidos de la 'madre de Satán' no parece una cantidad notoria, los terroristas yihadistas emplearon esta misma sustancia en la cadena de atentados de París en noviembre de 2015 y, sin necesitar de grandes cantidades, causaron terribles daños tanto materiales como personales.

La operación ha sido realizada por el Grupo de Delincuencia Organizada de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil con el apoyo de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Valencia. La intervención del Servicio de Desactivación de Explosivos (SEDEX) fue fundamental para garantizar la seguridad de los agentes y de los vecinos de Socuéllamos, donde la Guardia Civil desalojó el edificio antes de incautarse del material explosivo que tenían los ladrones en una vivienda. También participaron en esta importante operación agentes de la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil (UEI), Servicio de Criminalística y Servicio Cinológico en su modalidad de detección de explosivos.