Un año de transformación

Un año de transformación

Nuevos protocolos de actuación y reformas hospitalarias han sido alguna de las consecuencias de la llegada del ébola a España

DANIEL ROLDÁNMadrid

La aparición del ébola en África se observó desde el mundo occidental, primero, con cierta lejanía ya que ocurría solo en tres repúblicas a orillas del océano Atlántico. El 22 de mazo de 2013, Guinea confirmaba la aparición del primer caso, aunque investigaciones posteriores han determinado que el virus surgió en las navidades de 2013 en un pequeño poblado cercano a la frontera de este país con Sierra Leona y Liberia.

Con el paso de los meses, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se dio cuenta de que los focos se había convertido en una verdadera epidemia, como habían señalado en numerosas ocasiones las ONG que trabajan en el terreno desde hace años. El departamento de Naciones Unidas lanzó la alerta de emergencia mundial el 8 de agosto de 2014. Un pronunciamiento que realizó demasiado tarde, según reconoció la propia OMS en un informe de su actuación. Incluso tomó esta decisión cuando el virus ya había saltado a Nigeria el mes anterior y llamaba a las puertas de Europa.

El misionero Miguel Pajares se convirtió en el primer europeo que era expatriado y atendido en un centro hospitalario europeo, el madrileño Carlos III. El avanzado estado de la enfermedad y la patologías del veterano misionero toledano fueron dos muros excesivos para los profesionales sanitarios y las vacunas experimentales cuyas producciones comenzaban aprobarse en diferentes pacientes. A finales de septiembre, otro religioso, Manuel García Viejo ingresaba en el mismo centro madrileño. Lamentablemente, el resultado fue el mismo. El misionero fallecía a los pocos días.

Los profesionales sanitarios, al tratar a estos dos religiosos, se dieron cuenta de que el sistema de atención que se usaba en Liberia, Sierra Leona y Guinea no funcionaba. "Nos dimos cuenta de que no podíamos trasladar los mismos protocolos de África aquí. En primer lugar, porque los pacientes se tocan más", explicaba José Manuel Echevarría, jefe de Virología del Instituto de Salud Carlos III y miembro del comité de expertos creado tras el contagio de Teresa Romero.

El 6 de octubre de 2014, la auxiliar de enfermería se convertía en el primer caso de ébola de transmisión secundaria fuera de África. Una vez más, los profesionales del Carlos III tuvieron que lidiar con la virulencia del virus, que se ha cobrado 11.316 vidas. Los cuidados paliativos y los tratamientos experimentales salvaron la vida de Romero, cuyo caso provocó una transformación en el Sistema Nacional de Salud (SNS) en materia de enfermedades infecciosas. En los últimos meses, el protocolo elaborado por el centro madrileño está siendo solicitado por otros gobiernos para actualizar las normas de actuación en esta materia.

Pero también ha servido para actualizar una red de hospitales para tratar este tipo de enfermedades. Hay 24 unidades repartidas por las comunidades autónomas preparadas para el diagnóstico y aislamiento de casos sospechosos de ébola; entre estos centros, hay siete centros designados para el tratamiento de enfermos de ébola, además de la unidad de aislamiento del hospital militar Gómez Ulla (Madrid). En España, además del caso de Romero, se han visto en estos dos años de presencia de ébola 55 casos casos sospechosos. Todos dieron negativo en ébola y la mitad de los pacientes padecía paludismo.