Perseidas 2019: Qué son las Lágrimas de San Lorenzo, cuándo y dónde verlas

Las Lágrimas de San Lorenzo es uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares, en los que se pueden observar hasta 200 meteoros por hora

LP.ES

Como un destello de luz en medio de la noche. Así llegan este 2019 las Lágrimas de San Lorenzo o Perseides. La lluvia de estrellas, que ya se ha podido ver este fin de semana, alcanza hoy, entre la madrugada del lunes 12 al 13 de agosto, su mejor momento. En Valencia, la mejor franja horaria para mirar la lluvia de estrellas 2019 será entre las cuatro y las seis de la mañana, ya que en ese momento está previsto que desaparezca la nubosidad que obstaculizará la visión de Perseidas entre la una y las tres de la madrugada. No obstante, variará en función del tiempo que haga en cada localidad. Consulta aquí la previsión de tiempo para esta madrugada en cada una de las localidades valencianas. Encuentra así el mejor punto y hora desde el que ver la lluvia de estrellas.

¿Por qué se produce este fenómeno?

Las Perseidas es una lluvia de meteoros causada por los restos que arroja al espacio el cometa Swift-Tuttle, que entran en la atmósfera de la tierra. Este es uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares, en el que se pueden observar hasta 200 meteoros por hora cruzando el cielo. Las partículas que causan las Perseidas son producidas por la erosión parcial del cometa Swift-Tuttle, descubierto en 1862 y que realiza una larga órbita alrededor del Sol con un periodo de 120 años.

¿Dónde ver la lluvia de estrellas?

Este año será algo más complicado poder apreciarlas, porque sucederán muy próximas a la luna llena del 15 de agosto y su brillo dificultará la visión de las menos luminosas. Es aconsejable desplazarse a lugares alejados de la contaminación lumínica de las ciudades para disfrutar mejor de este impactante espectáculo.

En la Comunitat existen muchos puntos donde ver la lluvia de estrellas más popular del año. Lugares alejados de la contaminación lumínica para disfrutar de este efecto mágico que toma las noches de agosto. El Garbí, la Playa de la Malvarrosa o el Parque de Cabecera son algunos de los espacios de Valencia desde los que se puede observar la lluvia de estrellas.

El mejor lugar para verlas, un espacio alejado de grandes focos de luz. Por ejemplo, la Sierra Calderona, en municipios como Serra, Náquera, Olocau o Gátova.

Las sierras de Corbera y de les Agulles también pueden ser uno de los mejores destinos, al igual que las Sierras de la Safor y de l'Almiral.

No es necesario mirar a ninguna dirección en particular ni tampoco emplear ningún material óptico. Utiliar un telescopio o prismáticos reduce el campo de visión y dificulta el disfrute de este fenómeno. Lo que sí se necesita es paciencia.

Si no es posible verlo en la naturaleza, puede seguirse la retransmisión en directo vía streaming que realiza la plataforma de difusión de eventos astronómicos Sky-Live.

Orígen bíblico de las Lágrimas de San Lorenzo

Son conocidas como lágrimas de San Lorenzo, ya que las fechas en que con mayor claridad se pueden contemplar suele coincidir con el martirio de este santo (10 de agosto).

Según el cristianismo, en el año 258 San Lorenzó sufrió un auténtico calvario cuando le quemaron vivo en una hoguera en Roma. Desde entonces, sus lágrimas han pasado a la historia. Son estas las que dan ahora nombre a la lluvia de estrellas más popular del verano. También se suele decir que cuando el cometa Swift-Tuttle desprende polvo de su cola estelar son las lágrimas que todavía derrama San Lorenzo.

Las Perseidas según la tradición griega

En el caso de la tradición griega, la lluvia de estrellas recibe el nombre de Perseidas en honor a la constelación de Perseo, desde donde parecen provenir los meteoros, lo que se conoce como radiante.

Según la historia mitológica, Perseo es el hijo de Zeus y la ninfa Dánae. Así, Zeus, enamorado de la bella ninfa, tuvo que metamorfosearse para poder entrar en la habitación donde estaba recluida su amada y engendrar a su futuro vástago. La forma que adquirió el dios fue una lluvia dorada que, todavía, puede observarse cada verano sobre el firmamente.