Muebles voladores

Sillón nube de la 'nariz' de un A350./
Sillón nube de la 'nariz' de un A350.

15.000 aviones se retirarán en los próximos 20 años. Demasiada chatarra junta. Dos ingenieros de Airbus sacan a la venta mesas, sillas, aparadores y lámparas diseñadas con piezas de aeronaves jubiladas

ICÍAR OCHOA DE OLANO

Sabemos que los aviones no van precisamente al cielo cuando mueren. Una vez que se jubilan, toman tierra con carácter indefinido para acabar, en su gran mayoría, en un desalmado desguace en medio de algún desierto. Airbus acaba de crear una especie de limbo para algunas de sus aeronaves pensionistas, en realidad, una suerte de reencarnación en piezas cotizadas para los salones de estar de gentes pudientes, incondicionales del diseño y frikis de la aeronáutica. No es un regalo de empresa en agradecimiento al servicio prestado durante tantos años, allá en la troposfera, trayendo y llevando gente de un lado para otro del planeta; es un ensayo que busca reciclar de forma lucrativa.

Se estima que en las próximas dos décadas unos 15.000 aviones llegarán al final de su vida útil y se quedarán obsoletos para levantar el vuelo y efectuar cualquier tipo de labor celestial. Demasiada chatarra junta. Preocupados por las colosales dimensiones que están adquiriendo los cementerios de aeronaves, repletos de materiales compuestos termoestables difícilmente reciclables, la fabricante europea se ha decidido a dar una segunda oportunidad a sus pájaros más vetustos. Airbus acaba de poner en el mercado una colección de muebles y objetos de decoración confeccionados con piezas de aeronaves ya retiradas o que nunca se llegaron a utilizar. Lo que se dice ensereres voladores, ¿quién da más?

Detrás del proyecto se encuentran Jérémy Brousseau y Anaïs Mazaleyrat, dos sagaces ingenieros de la compañía. Desde sus puestos de trabajo en la incubadora de Airbus en Toulouse, el cuartel general de la competidora de Boeing, tutelan un equipo de once diseñadores que han concebido mesitas auxiliares y tocadores con ventanillas de avión, aparadores con pedazos de fuselaje, lámparas con bielas (un elemento mecánico encargado de la transmisión de movimientos en las aeronaves) o asientos realizados a partir de fragmentos de alas con muchas horas de vuelo. «Hemos tratado de mantener la geometría de las piezas empleadas», explica Brousseau.

Delta tiene un rastrillo en Atlanta donde vende uniformes, carritos de bebidas y aparatos de ondas

La imaginación e ingenio del equipo de trabajadores les ha permitido alumbrar veintidós prototipos únicos, de los que una decena se van a producir en serie. Todos ellos se exhiben en una plataforma en internet que acaban de lanzar bajo el sugerente nombre de 'A piece of sky' (Un trozo de cielo). Las personas interesadas en incorporar a sus casas alguno de estos modelos pueden hacer ya un pedido o una reserva.

Los precios de las piezas incluidas en este exclusivo catálogo oscilan entre los 530 y los 800 euros para los artículos más sencillos y alcanzan cifras respetables de hasta 7.000 euros en el caso del modelo más llamativo, 'Nube', el sillón fabricado con la nariz de un A350, y que ha tardado menos de una semana en colgar el cartel de 'agotado'. «Esperamos vender alrededor de 2.000 piezas a lo largo de este año para equilibrar la actividad y, después, doblar e incluso triplicar esa cantidad en 2020», expone Brousseau.

La empresa madre del imponente A380, el avión comercial más grande del mundo, espera impaciente comprobar su acogida y el número de pedidos registrados para, a continuación, ponerse a buscar fabricantes que quieran encargarse del proyecto y entregar los productos terminados a partir del próximo enero. De acuerdo con sus cálculos, esta iniciativa permitirá la reutilización de entre cinco y diez viejos aviones que estaban condenados a su descomposición para después ser vendidos por toneladas, al por mayor, una vez separado el aluminio, el titanio o el carbono de los materiales compuestos. «Esta es una forma inteligente de revalorizar el patrimonio industrial de Airbus», a través de un procedimiento de «economía circular, indispensable en nuestros días», reivindican los ingenieros.

'Casquería' aeronáutica

Al otro lado del charco también han descubierto el tirón de la 'casquería' aeronática. En concreto, la compañía Delta regenta una especie de rastrillo donde vende toda clase de objetos, de segunda mano, claro, que la empresa ya no emplea. Lo abre el segundo viernes de cada mes en su base del aeropuerto internacional de Hartsfield-Jackson, en Atlanta. En la tienda se puede encontrar de todo y de todas las épocas: lo mismo platos del menaje de la clase business, uniformes de la tripulación, manuales de instrucción, cocteleras o auriculares que osciloscopios (aparatos que registran las oscilaciones de ondas), a 22 euros; asientos de primera clase, a 261 euros la pareja, o 'galley carts', los carritos en los que los auxiliares de cabina transportaban por el pasillo las comidas y bebidas.

UFO

Precio: Sin especificar.

Esta luminaria con aspiraciones extraterrestres se ha fabricado con parte del radomo de un A340. Es decir, el morro de la aeronave. Edición limitada.

El mercado aéreo da para mucho más en los Estados Unidos. Tanto es así que cada año celebra Airlines International, una popular feria monotemática que en su nueva edición se publicita como «¡el mayor espectáculo de coleccionables de aerolíneas del mundo!», entre exclamaciones. Este año se celebrará del 19 al 22 de junio, precisamente en la capital del Estado de Georgia, en donde se darán cita 180 expositores que comercializarán miles de objetos usados en los vuelos y productos de 'merchandising' de las compañías aéreas.

Además de para aliviar sus balances o satisfacer a los locos de la aeronáutica, algunas líneas también han recurrido a la venta de su flota a pedazos para tapar agujeros financieros. Sin ir más lejos, en 2017, cuando la estadounidense United retiró de la circulación sus Boeing 747 recurrió a eBay para ofertar un amplio catálogo de objetos y, en 2018, Air Berlin, asfixiada por las deudas, sacó al mercado mantas, vajillas, asientos de primera clase y hasta los chocolates de cortesía con los que daban la bienvenida a su pasaje, con los que, sin embargo, no pudo evitar su quiebra.

Barra de luz

Precio: 550 euros.

El diseño telescópico de esta luminaria parte de una biela (elemtno mecánico encargado de la trasmisión de los movimientos en los aviones) a la que han colocado en un soporte móvil.

Silla Spinex

Precio: No especificado.

Una 'costilla' de una ala de un A340 ha inspirado la creación de esta silla, de edición limitada. Está disponible un juego de cinco.