La movilización de un pequeño pueblo de Cuenca evita el cierre de su único bar

La movilización de un pequeño pueblo de Cuenca evita el cierre de su único bar

Una joven familia regentará este negocio que representa el único lugar de encuentro para sus habitantes

J.V. MUÑOZ-LACUNACuenca

 Los 48 vecinos censados en Fresneda de la Sierra (Cuenca) están de enhorabuena porque con su movilización han conseguido evitar que «El Torreón», el único bar de este pequeño pueblo, eche el cierre tras la jubilación de su dueño.

Y es que en esta localidad situada en los límites del parque natural de la Serranía de Cuenca no hay escuela ni tiendas y el bar es el único lugar de encuentro de sus vecinos alrededor de un café, un vino o una cerveza si no quieren pasar la vida metidos en sus casas. Jesús González, que ha regentado el negocio en la última década junto a su esposa Isabel, decidió jubilarse este pasado verano a los 73 años y anunciar el traspaso del establecimiento en condiciones más que ventajosas para el nuevo adjudicatario: alquiler de 100 euros al mes con derecho a disfrutar de vivienda con dos habitaciones adosada al bar más leña gratis para el frío invierno.

Jesús y sus vecinos se movilizaron en verano a través de las redes sociales y los medios de comunicación y gracias a su esfuerzo lograron recibir ofertas de España, Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Colombia y Reino Unido. Finalmente, el ganador de este particular «casting» de hosteleros ha sido Zeus Díaz Cid, vecino de Talayuelas (Cuenca), otro municipio que también sufre los efectos de la «España vaciada» pues apenas cuenta con 800 habitantes.

Una familia más para Fresneda

 «Ahora toca tirar para adelante y ser un vecino más», explica Zeus que, junto a su pareja y su hijo de 12 años, han hecho las maletas para vivir y dirigir el bar desde este 1 de octubre. Zeus, que estudió periodismo, se dedicó en los últimos años a la extracción de resina de pino en Talayuelas después de haber recorrido buena parte del mundo y decidir regresar al pueblo de sus antepasados.  

«Aunque ha sido complicado elegir entre todas, su oferta nos convenció enseguida», reconoce Jesús González, que seguiría abriendo y cerrando el bar a diario -con terraza incluida en verano- «si tuviera 20 años menos». Su idea de llamar la atención con la ayuda de sus vecinos acerca del  desamparo en que quedaría Fresneda de la Sierra sin «El Torreón» ha tenido «una respuesta increíble». «Las administraciones públicas deberían tomar nota de esto porque se ha demostrado que la situación de estos pueblos puede revertirse», añade.

Fresneda cuenta de esta forma ya con tres nuevos vecinos que darán más vida a una pequeña localidad rodeada de naturaleza -sus setas son famosas- e ideal para practicar senderismo o recorrer sus caminos con bicicleta de montaña.