La megalópolis de las termitas

Un investigador en una zona con montículos de tierra. /Roy Funch
Un investigador en una zona con montículos de tierra. / Roy Funch

Hallan en Brasil una red de túneles del insecto que ocuparía la mitad de la España peninsular

Luis Alfonso Gámez
LUIS ALFONSO GÁMEZ

Todo es enorme en esta historia menos el protagonista, la termita. Este pequeño insecto es el constructor de una de las estructuras hechas por un ser vivo más grandes de las se tienen noticia, según acaba de descubrir un grupo de científicos. Se trata de un sistema de túneles que se extiende por 230.000 kilómetros cuadrados del noreste de Brasil, el equivalente a la isla de Gran Bretaña o a la mitad de la España peninsular. Sobre el terreno, el único vestigio visible de esa obra de ingeniería son 2 millones de conos de tierra, cada uno de 9 metros de diámetro y 2,45 de altura de media, que salpican la Caatinga, un chaparral semiárido, y pueden verse desde el espacio.

No son nidos. «Estos montículos los hizo una única especie de termita que excavó una enorme red de túneles para acceder a las hojas muertas para comer de forma segura y directa en el suelo del bosque. La cantidad de tierra excavada supera los 10 kilómetros cúbicos, el equivalente a 4.000 grandes pirámides de Giza», destaca Stephen Martin, de la Universidad de Salford (Reino Unido) y uno de los autores del hallazgo que publica la revista 'Current Biology'. «Es aparentemente el esfuerzo de bioingeniería más extenso del mundo realizado por una sola especie de insecto», dice Roy Funch, de la Universidad Estatal de Feira de Santana (Brasil) y coautor del descubrimiento.

Los montículos llevan ahí siglos -algunos hasta 4.000 años- ocultos por el bosque semiárido del noreste de Brasil, pero han salido a la luz en las últimas décadas gracias a la deforestación para cubrir la demanda de pasto. La distancia media entre ellos es de unos 20 metros, lo que da una densidad de 1.800 por kilómetro cuadrado. Los investigadores han examinado once y han datado granos de cuarzo de su interior entre hace 3.820 y 690 años. Además, han comprobado en cientos de ejemplos semidestruidos por la construcción de carreteras que son «masas amorfas de tierra sin ninguna estructura interna». Montones de tierra.

Los nuevos montículos que se están formando en la actualidad en la región tienen un agujero de menos de 10 centímetros de diámetro que va de la base de la red de túneles a la cumbre y por el que los insectos sacan la tierra producto de sus excavaciones. Cuando cae la noche, las termitas soldado y trabajadoras abandonan la seguridad subterránea y salen al suelo del bosque a recolectar hojas por pequeños túneles temporales de 8 centímetros de diámetro -marcados con puntos en el gráfico- que luego sellan. «La vasta red permanente de túneles les permite acceso seguro a fuentes esporádicas de alimento, al igual que hace la rata topo desnuda, que también vive en regiones áridas y construye extensas redes de madrigueras para obtener comida», explican los autores.

«Es increíble que pueda encontrarse hoy una maravilla biológica 'desconocida' de este tamaño y edad, con sus ocupantes todavía presentes», dice Martin. Hay todavía muchos enigmas pendientes de resolución. Por ejemplo, cómo se estructuran las colonias de estas termitas ('Syntermes dirus'), ya que nunca se ha encontrado una cámara de la reina de esta especie.

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