«Cuando nos evacuaron, entramos al coche y caían chispas por todos lados »

Dos bomberos
 refrescan una
 de las viviendas 
afectadas en la
 zona de la
 Marxuquera.   / EFE/Natxo Francés
Dos bomberos refrescan una de las viviendas afectadas en la zona de la Marxuquera. / EFE/Natxo Francés

Vecinos de Gandia narran el desalojo por la proximidad de las llamasFamilias enteras lamentan la pérdida de parcelas de cultivo y otras temen que sus casas sean pasto de las llamas

D. G./L.B./M.C.V. GANDIA.

Algunos residentes de los chalets de las urbanizaciones de Gandia vivieron en primera persona la virulencia del fuego. Fermín (nombre ficticio puesto que prefiere mantener el anonimato) explicó que su chalet, ubicado en la zona de Marxuquera Ermita, era uno de los más críticos, puesto que cuenta con un depósito de propano de 800 litros. «Empezó a arder todo alrededor, llamamos al 112 y nos desalojaron. Entramos al coche con chispas cayéndonos por todos lados», narra este afectado, quien resalta que «los accesos para los bomberos eran buenos y estuvieron sofocando el incendio en esta zona, aunque al final se quemaron algunos árboles de la parcela, como cipreses, un pino y algunos nogales». Afortunadamente, subraya este vecino, «se salvó la casa y el depósito de propano».

Decenas de personas han pasado la noche en el auditorio Baladre de Gandia. Familias enteras y veraneantes vieron su día interrumpido por el fuego y fueron desalojados de sus casas. Algunos reubicados, como Concha de la urbanización Montesol, temen por sus viviendas y definen la experiencia como «una de las peores noches de su vida» y «un autentico infierno».

Federica, italiana residente en Madrid, se encontraba pasando las vacaciones con su familia en una casa rural cercana a Barx y solo tuvo «tres minutos para salir de allí». Según explicó, tenía las maletas hechas desde la noche anterior «por lo que pudiera pasar» pero cuando las llamas se acercaron no tuvo tiempo ni de recoger las cosas, «fue llegar la guardia civil y salir corriendo» expuso.

Otros como Lola, habitante de Marxuquera, tratan de quedarse con lo positivo y recordar que, aunque a nivel natural es una catástrofe «lo importante es seguir vivos», aunque reconocen que es algo muy fuerte, ya que ves «que te puedes quedar sin nada». La mujer explicó que no tuvieron tiempo de llevarse ninguna pertenencia, y que ella misma se dejó «hasta el móvil», algo que, aunque no parezca importante echa de menos, ya que es el medio que tiene para tranquilizar a sus conocidos.

El incendio obligó el martes a las 21 horas a desalojar la Urbanización la Ermita de Marxuquera. Agentes de la Policía Local se desplazaron hasta la zona para instar a todos los habitantes del municipio a abandonar sus casas a la mayor brevedad posible.

Estos desalojaron rápidamente la urbanización pues según un residente del complejo residencial «esto era una gran bola de fuego en la que no se podía respirar». Según otros vecinos «era un desalojo anunciado al empezar la tormenta».

Algunos habitantes de Marxuquera volvieron ayer por la mañana a recoger algunas de sus pertenencias, aunque la policía aún no permitía regresar ante el riesgo de que se reavivara el fuego en la zona. «Nos fuimos con lo puesto», aseguraba una mujer a la que el aviso de desalojo la pilló «poniendo la mesa para comer, aún tengo ahí los platos» afirmaba, y añadía: «estamos haciendo la maleta, sabemos que hoy no dormimos en casa».

Otros vecinos no tuvieron un desalojo tan tranquilo. Un habitante del municipio aseguraba que pudo salir gracias a que conocía la zona pues «el fuego nos rodeaba, el viento movía las chispas hacia todas direcciones. Había incendios a todo nuestro alrededor».

 

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