Un toro escapa de la plaza de Algemesí y causa tres heridos antes de ser abatido

El toro Gordo, volteado por un manso en la plaza de toros de Algemesí, esta tarde./MATEO / APLAUSOS
El toro Gordo, volteado por un manso en la plaza de toros de Algemesí, esta tarde. / MATEO / APLAUSOS

El novillo cornea a un banderillero, huye junto a un cabestro tras ser devuelto a corrales, siembra el pánico en la calle y acaba muerto por un disparo de la policía

JOSÉ LUIS BENLLOCH / R. C.AlGEMESÍ/VALENCIA

Un susto, grande, salvado con tres heridos, nada para lo que pudo ser cuando el tercero de la tarde rompió un pestillo y se escapó por las calles de la ciudad; un gran triunfo de Miguel Polope que confirmó todo los bueno que se venía contando de él y más; y una revelación, la de Miguelito que a sus buenas maneras ya conocidas, le sumó una disposición, digan valor, que le permitió superar el clima de desconcierto que se había apoderado de la plaza. Todo sucedió en la novillada más esperada de la Setmana de Algemesí.

El momento que marcó la tarde y la feria, sucedió con el mentado tercero, Gordo de nombre, del hierro de Alejandro Talavante como todos los lidiados, colorado y apretado de carnes. Desde que apareció por la puerta de toriles la misma por la que acabó huyendo, dio claras muestras de estar reparado de la vista, arrollaba a los banderilleros y no atendía los engaños –blanco y en botella… en este caso cegato– sin que la presidencia se decidiese a devolverlo. Cuando lo hizo ya le había pegado una cornada al banderillero Sergio Pérez y zarandeado a un monosabio. A partir de ahí, zafarrancho en la plaza, el toro comenzó a arremeter contra los cabestros de una forma tremendamente agresiva y cuando por fin tomó la puerta de toriles, arrancó un pestillo, ganó la calle y comenzaron momentos de gran incertidumbre, pura angustia. Se pedía a la gente por megafonía que no abandonasen los carafals y avisasen a los familiares que no saliesen la calle. Minutos después, no más de quince aunque parecieron una eternidad, la alcaldesa anunciaba que la situación estaba controlada gracias a la pericia de la policía local. Fue el aviso más aplaudido de muchas ferias. Un descanso.

Este podría ser el resumen de una tarde que será recordada en Algemesí. El toro, una vez se vio en la calle, comenzó la huida en compañía de uno de los cabestros hacía el río Magro. Los agentes de la Policía Local tuvieron trabajo de lo lindo para acorralar a los animales en la zona de cauce.

El toro Gordo, en su encuentro con el manso. / MATEO / APLAUSOS

Gordo, en su huida, provocó tres heridos aunque ninguno por asta de toro. Uno de ellos sufrió la embestida de uno de los animales y los otros dos padecieron un percance por caídas al tratar de huir del novillo y del cabestro. Los tres fueron atendidos de manera inmediata en la enfermería de la plaza de toros de Algemesí y uno fue trasladado en ambulancia hasta el Hospital de La Ribera , en Alzira, para someterle a una revisión mucho más exhaustiva.

Triunfó Polope, creció Miguelito

En lo estrictamente taurino Miguel Polope hizo faena de puro lujo, con la capa y la muleta al segundo de la tarde. Con imaginación, creativo en los faroles de recibo, muy templado en los lances y en la media que le salen ni bordadas. Lo mismo con la muleta. Con perfecto dominio del escenario, construyó una faena de las que dan crédito y futuro, hubo ligazón y templanza sobre ambas manos, verticalidad, series abrochadas con los de pecho al hombro contrario y remates torerísimos. Cortó dos orejas, las hubiese cortado en cualquier plaza de las de ringo rango y al novillo se le dio la vuelta a ruedo. Mantuvo el mismo nivel en su segundo solo que esté se rajó pronto y no le dio las mismas opciones.

Miguelito creció mucho ayer. Toreó de pie y de rodillas, con el bus gusto que se le conocía, se fue a porta gayola en el toro del desastre y en el sobrero, no se afligió cuando le cogió el primero y superó con entereza los acontecimientos que hubiesen desarbolado a cualquiera. Solo el mal uso de la espada afeó una excelente actuación. Y finalmente una frase al buen hacer y el valor del banderillero Donaire que hizo frente al toro del lío, tenía razón por mucho que desde la presidencia le dijesen que no se quejase. Acabada la novilladas, siguió la fiesta ¡Hay Dios!

Uno de los heridos era un octogenario, que sufrió traumatismo craneoencefálico y otro, un joven de 27 años que resultó con varios traumatismos y fractura en una mano.

El novillo tuvo que ser abatido para garantizar la seguridad y el cabestro fue acorralado con uno de los vehículos de la Policía Local introduciéndole a continuación en un camión. La alcaldesa de la localidad, Marta Trenzano, tras el incidente, mantuvo una reunión con todas las partes que participan en la organización del festejo para aumentar las medidas de seguridad y los protocolos con el objetivo de que no se vuelva a producir un hecho como el vivido ayer por la tarde en las calles de Algemesí.

Refuerzos en Algemesí

tras el incidente ocurrido en Algemesí este sábado, el Ayuntamiento de Algemesí se reunió con los responsables de los toriles, miembros de la comisión taurina y mandos de la Policía Local para analizar lo sucedido. En concreto, estudiaron medidas para reforzar la seguridad de estos espacios después de que un novillo y un cabestro se escaparan.

La Policía Local abatió al novillo ante la peligrosidad de la situación y condujo al cabestro hasta una camioneta para trasladarlo a los corrales. En la huida, tres personas resultaron heridas, ninguna por asta de toro: una de ellas por el golpe de uno de los animales y las otras dos por caída cuando corrían.

Tras este incidente, el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA) criticó que el toro abatido de Algemesí recibió «más de 20 disparos», unos hechos que tachó de «salvajada», y por los que el interpondrá una denuncia para que se depuren posibles responsabilidades.