Pituka Bellés, una vida ligada al golf

Pituka, durante una sesión de entrenamiento en un hoyo en Castellón./
Pituka, durante una sesión de entrenamiento en un hoyo en Castellón.

A los cuatro años se inició en este deporte, compitió y recorrió medio mundo, pero ahora sólo juega para disfrutar

JOSÉ MOLINS

Birdie, bogey, handicap o putt son palabras que forman parte de la vida de Pituka Bellés desde que era niña. El golf siempre ha estado presente en ella, llegó a destacar de joven y ahora sigue practicando entre hoyos y palos dos veces a la semana. Pero a otro ritmo, con sus amigas y sin ese carácter competitivo. «La finalidad no es ganar, sino que me gusta la felicidad que supone andar por un campo de golf, hablar con gente agradable allí, y es que soy capaz incluso de darle a la bola mientras estoy hablando». Suele ir a jugar los lunes y los miércoles. «Hago nueve hoyos y puntualmente participo en algún campeonato, cuando estoy allí me divierto, es algo bueno para la salud, me gusta estar con mis amigas». Aunque admite que ahora es más relajado. «Pero ya no cogería los palos y me iría a Irlanda por ejemplo a jugar, porque hay otras cosas que me divierten más. Me gusta, me distrae, pero no disfruto tanto como antes, ahora me da lo mismo que me ganen», se sincera. «Viví muchos años a tope por toda España, en Irlanda, Inglaterra, Marruecos, incluso en sitios remotos como Ushuaia y Darjeeling, en mil campeonatos, pero eso ya pasó».

A los cuatro años cogió su primer palo de golf, en un hotel de Costa Azahar donde trabajaba su tía. Pero hasta los 30 no volvió a retomar su gran afición. «Antes jugaba más a tenis y baloncesto y hacía ballet. Para mí todos los deportes tienen que ser un disfrute, no un sacrificio. Como con el esquí, que también lo practiqué mucho hasta que tuve una lesión y lo dejé». También sus hijos se aficionaron por el golf y de hecho coincidieron en categorías inferiores con Sergio García, ya que tienen la misma edad del castellonense.

Ahora se ha enganchado a practicar 'trekking'. «Una o dos veces a la semana voy con un grupo y hacemos unos 15 kilómetros, por la zona del desierto de Las Palmas, la Sierra de Espadán, y me gusta hacer excursiones por parajes de España, como el Parque de Ordesa, el Valle del Jerte, la Vera, el Camí de cavalls en Menorca, y también en Dénia, donde he subido el Montgó». Ha hecho además en diez ocasiones el Camino de Santiago, «no entero, unos 8 o 10 días, alrededor de 170 kilómetros». Disfruta con «la paz de la montaña, respirar en la naturaleza, el oxígeno y ver paisajes». Aunque admite que sufre en algunas cuestas pronunciadas. «Voy protestando pero luego me siento muy bien, es un triunfo llegar arriba». Además, limpia su mente y logra armonía con el yoga y le gusta leer novelas históricas.

Pero su otra gran pasión son los viajes. De todo tipo. Sola, en familia o con amigos. De placer o por ayuda solidaria y humanitaria. «En Unicef fui vicepresidenta del comité provincial de Castellón, recaudaba fondos y pude hacer un viaje para comprobar dónde iba el dinero. Fui a Nicaragua, Honduras y El Salvador, ese viaje me impresionó, acababa de ocurrir el huracán Mitch, eso me cambió la vida, siempre había colaborado pero desde aquel momento me impliqué más», explica. «He estado 25 veces en India, colaboro con la Fundación Vicente Ferrer, me he llevado a cientos de personas allí y me he traído otras cien. Me involucré también con un proyecto en Burkina Faso, cuando ves a tanta gente sin recursos no lo olvidas, me pasaba el día llorando».

Ha visitado los principales museos del mundo y le encanta ver parajes naturales. «He estado en Islas Galápagos, que son impresionantes. También en la Isla de Pascua, Islas Andamán, en todos los continentes salvo Oceanía, aunque me apetece ir a Nueva Zelanda». Pero su prioridad próximamente la tiene clara. «Quiero ir a Bolivia. Conozco toda Sudamérica, Ecuador, Chile, Venezuela, etc.». Con su marido le gusta ver naturaleza, como Argentina, Islandia o Tanzania. Con amigas prefiere destinos solidarios y culturales exóticos, como Jordania, donde irá dentro de unas semanas. Y sola recuerda el viaje a Namibia, Botswana y Zambia, en el que se unió a un grupo de diez personas.

 

Fotos

Vídeos