Zaplana mejora y gana peso tras un mes ingresado en La Fe

Zaplana mejora y gana peso tras un mes ingresado en La Fe
AFP

La instructora quiere que los médicos emitan un informe en el que aclaren si su estado es terminal y si las dolencias actuales se deben al trasplante de médula

EFE / A. G. R.

El estado de salud y anímico del expresident de la Generalitat Valenciana y exministro Eduardo Zaplana ha experimentado cierta mejoría un mes de ingreso en el hospital La Fe de Valencia a la espera de un cambio de criterio de la jueza y del fiscal sobre su petición de libertad.

La atención recibida en el último mes, en régimen de aislamiento hospitalario, ha permitido a Zaplana recuperar alrededor de cuatro kilos de los diez que había perdido desde su ingreso en la prisión de Picassent el pasado 24 de mayo. El exministro está investigado por el cobro de comisiones por la privatización de las ITV´s y las adjudicaciones de parques eólicos durante su etapa al frente de la Generalitat valenciana. La previsión es que el secreto de sumario se levante en un par de semanas. Esta circunstancia podría propiciar la salida de la cárcel del exdirigente. La juez instruye unas diligencias por delitos de cohecho, blanqueo de capitales, malversación y prevaricación.

La pérdida de peso de Zaplana, unida a la depresión del sistema inmune que sufre como enfermo de leucemia, habían alarmado tanto a los sanitarios que le atendían en prisión como a los especialistas de La Fe, que han emitido informes al respecto. No obstante, otros reconocimientos cuyas conclusiones constan en la causa no detectaron problemas vitales graves por ingresar en la penitenciaría.

Fuentes médicas explicaron que el servicio de endocrinología de La Fe le está administrando una dieta con suplementos hiperprotéicos y que en su estancia en el hospital ha experimentado una mejoría también en la piel, aunque no en las articulaciones, donde los problemas causados por la enfermedad de injerto contra huésped podrían ser irreversibles. Según comentó a Efe el abogado de Zaplana, la mejora respecto al pasado 18 de diciembre, cuando fue trasladado desde la cárcel de Picassent a La Fe, es «indudable» y que además tiene «mejor aspecto».

La representación legal de Zaplana solicitado en cinco ocasiones su puesta en libertad provisional, la última el 28 de diciembre, argumentando siempre que su estado de salud es incompatible con el riesgo de fuga. Aunque todavía no hay respuesta a la última petición de libertad, la titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Valencia ha reclamado a La Fe la historia completa del paciente, que será remitida desde el hospital al Instituto de Medicina Legal (IML) para su análisis por parte de médicos forenses.

Estos médicos deberán contestar a varias preguntas que plantea la jueza instructora, tales como si el estado de Zaplana es terminal, si las dolencias que sufre son consecuencia del trasplante de médula al que fue sometido en 2015 y si está atendido correctamente. Frente a esta petición de la jueza, la representación legal del político reclamó que se suprimiese la palabra «terminal» por no estar referido a ningún concepto judicial y también que los forenses del IML se pronunciasen sobre si apoyan o contradicen los informes emitidos por el servicio de Hematología de La Fe y la Sociedad Española de Hematología.

La decisión de la instructora ha desatado una campaña de presión desde diferentes estamentos donde incluso se han desvelado detalles personales de la profesional. Tanto desde la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) como la Junta de Jueces de Instrucción han emitido sendos comunicados de apoyo a la jueza y de defensa sobre su labor instructora. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) informó ayer de que no intercederá en favor de la excarcelación porque, subraya, tiene vedado dar «instrucciones» a jueces o tribunales en el ejercicio de sus funciones jurisdiccionales. Esta es la respuesta al escrito que José Luis Bayo, exdirigente popular, presentó con 10.000 firmas en apoyo del exministro. Desde el entorno de la familia del expresidente se lamenta que, a pesar de su estado de salud, sólo se le deje visitarle durante apenas 45 minutos a la semana y se impida expresamente a su esposa acompañarle en el hospital.