Unidas Podemos se sube al coche oficial

La consellera Rosa Pérez y el vicepresidente Rubén Martínez DalmauJ/esús Signes
La consellera Rosa Pérez y el vicepresidente Rubén Martínez DalmauJ / esús Signes

El vicepresidente Dalmau y la consellera Rosa Pérez no han renunciado al vehículo que el Gobierno les proporciona y admiten que lo utilizan para cubrir su agenda

Marta Hortelano
MARTA HORTELANO

Los dos consellers que Unidas Podemos ha aportado al nuevo Consell del Botànic ya disfrutan de los coches oficiales que la Generalitat pone al servicio de todos sus gestores. Así, tanto el vicepresidente segundo y conseller de Vivienda, Rubén Martínez Dalmau, como la consellera de Transparencia, Rosa Pérez, ya tienen a su disposición sendos vehículos para poder llevar a cabo los desplazamientos propios de la representación que conlleva el cargo. Una prerrogativa normal entre todos los miembros del Consell (los otros diez miembros también disponen de coche del parque móvil de la Generalitat), pero no tanto entre los responsables de Unidas Podemos.

Tanto es así que el pasado mes de mayo, una vez constituidos los grupos parlamentarios en Les Corts, los ocho diputados y diputadas del grupo que forman Podemos y Esquerra Unida, anunciaron una batería de medidas de contención del gasto entre las que se encontraba la renuncia a lo que consideraban «privilegios». Entre ellos, los coches oficiales, a los que renunciaron tanto para la representante de la coalición en la Mesa como para su portavoz parlamentaria (en aquel momento, Dalmau). También rechazaron el servicio de conductor del vehículo oficial y la tarjeta Via-T que permite que los coches de los diputados y diputadas se muevan por las autopistas de peaje sin tener que coger el ticket, ya que el gasto del trayecto y la gasolina corren a cuenta de la Cámara.

Preguntado por este diario, el vicepresidente segundo, Rubén Martínez Dalmau, reconoció estar haciendo uso de «los transportes de la Generalitat» cuando necesita asistir a actos de agenda pública fuera de Valencia. Eso sí, explicó que no tiene chófer asignado (el conductor que lo lleva es aleatorio de momento) y asegura que el uso del coche oficial está siendo «comedido y de manera muy moderada». Para sus desplazamientos dentro de la ciudad en la que tiene la sede su conselleria, explica que utiliza el transporte público y para volver a casa (su domicilio está en Alicante) utiliza el coche particular. «Sólo en contadas ocasiones y por razones de agenda me han llevado en un transporte de la Generalitat».

También la consellera de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática, Rosa Pérez Garijo, es usuaria del coche oficial «sólo para actos relacionados con la Conselleria». En su caso sí tiene un conductor ya asociado a su departamento porque ya estaba constituido en el anterior gobierno, con el exconseller Manuel Alcaraz a la cabeza.

Desde la Conselleria de Hacienda, de la que depende el parque móvil de la Generalitat, confirmaron ayer que todos los consellers disponen ya de un coche oficial para que lo utilicen en todos los actos que consideren necesario. De hecho, tanto la vicepresidencia segunda como la Conselleria de Innovación y Universidades no disponían de vehículo asociado porque sus departamentos no eran una conselleria en la anterior legislatura y se ha necesitado adscribirles uno.

Los coches oficiales que tienen a su servicio tanto el presidente, como los dos vicepresidentes y los consellers, disponen de tarjeta asociada a su matrícula para el pago de la gasolina y de dispositivo Via-T para evitar el pago de los peajes en las autopistas de las carreteras españolas. También los altos cargos de la Generalitat ( 125 esta legislatura sin contar los consellers) pueden utilizar el vehículo oficial, pero en su caso, no disponen de coche asociado a su cargo, sino que son las Consellerias las que tienen un número determinado de la flota del parque móvil adscrito a sus departamentos.

El entonces portavoz de Unidas Podemos en Les Corts y actual vicepresidente, Rubén Martínez Dalmau, aseguró hace dos meses, cuando renunciaron al coche oficial en Les Corts que «para hacer política no es necesario tener este tipo de privilegios, queremos construir condiciones cercanas a la ciudadanía y al resto de trabajadores y trabajadoras; es un compromiso que ya se asumió en 2015 y se mantiene». Incluso añadió que el objetivo de renunciar a esas prebendas era «conseguir unas instituciones que no sirvan para la consolidación de privilegios de la clase política».