Sánchez pretende gobernar en solitario aunque esté en minoría tras el 28-A

Pedro Sánchez visita la Real Academia Española./EP
Pedro Sánchez visita la Real Academia Española. / EP

El PSOE buscaría apoyos para la investidura que no llevarían aparejados acuerdos para una coalición gubernamental

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pedro Sánchez quiere repetir la experiencia de la última legislatura y gobernar en solitario tras las elecciones del 28 de abril aunque esté en minoría. La idea del líder del PSOE y de su núcleo más próximo es reeditar la geometría variable de José Luis Rodríguez Zapatero en sus dos mandatos. Una pretensión que Podemos no está dispuesto a aceptar de ninguna manera. El mensaje de Pablo Iglesias fue claro: O hay gobierno de coalición o no habrá apoyo en la investidura.

«Nuestra aspiración es gobernar como hasta ahora», con socialistas e independientes, apuntó este jueves el ministro y director de campaña del PSOE, José Luis Ábalos, aunque tampoco se cerró a que el Consejo de Ministros sea de coalición. Pero la primera aspiración, subrayó, es formar «un gobierno monocolor» para la próxima legislatura con apoyos externos «leales» de otras fuerzas, pero que no sean los independentistas catalanes. Un condicionante que reduce el abanico parlamentario a Podemos, Ciudadanos, PNV y Compromís.

Iglesias asegura que nunca respaldará un acuerdo de los socialistas con Ciudadanos

Los resultados que arrojen las urnas, sin embargo, pueden truncar cualquier plan porque el diseño del escenario postelectoral que se hace ahora no deja de estar basado en los datos de las encuestas, favorables a los socialistas. Ábalos recogió esa prevención en la cadena Ser y reconoció que no es descabellado, ni sería «negativo», acordar un gobierno de coalición. ¿Con qué fuerza política? Ahí el también secretario de Organización socialista jugó con la ambigüedad y avisó que a estas alturas electorales sería «un error plantearse limitaciones».

En el PSOE hay quien prefiere entenderse con Ciudadanos y otros con Podemos, opción que gana enteros día a día a la vista de los planteamientos del partido de Albert Rivera. Ábalos negó que se haya decantado por la formación naranja, y señaló que se le ha atribuido esa opinión porque le preguntaron de forma expresa sobre ella y no le dieron otras alternativas. Su idea es «seguir colaborando como hasta ahora» con el partido que lidera Pablo Iglesias, es decir contar con su apoyo externo, sin enterrar la posibilidad de una coalición gubernamental. Su compañera de gabinete, María Jesús Montero, compartió el análisis y aceptó «explorar» el acuerdo con Podemos para una coalición solo en caso de «que fuera la única opción» para lograr la investidura de Sánchez. Pero solo es «una de las posibilidades», precisó la ministra de Hacienda, porque la única preferencia de su partido es pactar con la fuerza que más y mejor «respete» el programa socialista.

Sin chantajes

Pablo Iglesias puso el grito en el cielo y en sendas entrevistas en RNE y RAC-1 advirtió que Podemos no va a dar gratis su apoyo al PSOE. Tampoco va a aceptar «ni medio chantaje», como la amenaza de una repetición de las elecciones, para apoyar a Sánchez en una hipotética investidura a cambio de nada. Podemos, remachó, ni va a permitir un Gobierno socialista en solitario ni colaborará con su abstención para que gobierne Sánchez con Ciudadanos. «Tenemos experiencia suficiente -puntualizó lglesias- para saber que las cosas se cambian desde dentro», y no con apoyos externos.

El líder de Podemos se mostró convencido de todas maneras que las preferencias de los socialistas se inclinan hacia el pacto con Ciudadanos, como ocurrió en febrero de 2016. Si fuera así, garantizó que su partido de ninguna forma facilitará un gobierno de ese tipo porque es «de derechas».

De acuerdo a las encuestas publicadas hasta el momento, la alianza del PSOE con Unidas Podemos quedaría lejos de sumar una mayoría suficiente para gobernar. No así con Ciudadanos porque la suma de escaños que apuntan los sondeos sobrepasa con comodidad los 176 de la mayoría absoluta en el Congreso. El problema para los socialistas es que los que quieren pactar son los de Iglesias, no así los de Albert Rivera, que se han comprometido con toda la contundencia que han podido a no llegar a acuerdos con el PSOE.