Sánchez e Iglesias afrontan estáticos las últimas 48 horas de presión para evitar elecciones

Sánchez sobrevoló el sábado las zonas afectadas por el temporal en el sur de la provincia de Alicante.</p><p> /EFE
Sánchez sobrevoló el sábado las zonas afectadas por el temporal en el sur de la provincia de Alicante.</p><p>  / EFE

El Rey inicia hoy la ronda de contactos con las fuerzas representadas en el Congreso para valorar las posibilidades de una investidura

PAULA DE LAS HERAS y NURIA VEGAMadrid

En 48 horas la legislatura estará sentenciada. El Rey inicia este lunes, de menor a mayor, la ronda de contactos con las fuerzas representadas en el Congreso para determinar las probabilidades de una investidura exitosa, pero será este martes, tras recibir en la Zarzuela a Pablo Iglesias, a las 12:15, y a Pedro Sánchez, a las 18:00, cuando sabrá definitivamente a qué atenerse. Del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y del jefe de filas del PP, Pablo Casado, nadie espera sorpresas y el clima reinante en los dos partidos de la izquierda, pero también en el conjunto del Parlamento, es el de que todo el pescado está vendido: ninguno de sus líderes da muestras de estar dispuesto a moverse más. Los socios de la moción de censura contra Mariano Rajoy , sin embargo, no se resignan a seguir presionando a favor de un acuerdo de último minuto.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se sumó este domingo al coro de voces críticas con la idea de una repetición electoral y conminó tanto a sus coaligados de Podemos como al PSOE a hacer un último esfuerzo. «Las horas que quedan no son horas muertas. De hecho, las próximas 48 horas son claves», argumentó durante el Consejo Nacional de su partido, Catalunya en Comú. Su mensaje sonó a aldabonazo a Iglesias, que no acepta ningún tipo de pacto que no implique la coalición de Gobierno. «Desde un punto de vista progresista, la única opción que hay que descartar es ir a elecciones», insistió. Sin embargo, también cargó contra el presidente en funciones, al que acusó de mandar señales de que los comicios son «inevitables», no hacer propuestas y descartar todas las realizadas por los morados.

Colau: «Desde un punto de vista progresista, la única opción que hay que descartar es ir a elecciones»

El PNV, al que en algún momento los socialistas y los de Iglesias han mirado como mediador, focalizó sobre los líderes todos los reproches. Su portavoz parlamentario, Aitor Esteban, llegó a asegurar que gran parte de los equipos negociadores de ambas fuerzas estarían, en realidad, «por la labor» de ceder en algo para amarrar un acuerdo de investidura. El pasado martes, ya reclamó desde la tribuna del Congreso, como también hizo Compromís, que Sánchez e Iglesias tomaran las riendas para desencallar la situación. Fue en vano. El jefe del Ejecutivo en funciones dijo 'no'.

En Esquerra Republicana de Catalunya, las lecturas son diversas. Mientras su portavoz en la Cámara baja, Gabriel Rufián, lleva meses advirtiendo de que los votantes no distinguirán culpables y harán responsables de una falta de acuerdo en la izquierda a todos por igual, el vicepresidente de la Generalitat, y nuevo hombre fuerte del partido, Pere Aragonès, señaló sin ambages a Sánchez como principal artífice de la situación. «Una abstención del PP o de Cs es lo que buscaba desde el primer momento», censuró.

Elecciones vs. legislatura

Es más que probable que toda esta presión acabe por estallar en el pleno del Congreso. Cuando el martes a las seis de la tarde Sánchez cruce el umbral de la Zarzuela y la cuenta atrás llegue a término, la Cámara estará inmersa en la toma en consideración de proposiciones que podrían decaer el lunes que viene. Pese a la amenaza de elecciones, el calendario parlamentario es, prácticamente, el de una semana cualquiera en un periodo de sesiones ordinario.

El anuncio de si Felipe VI propone o no un candidato para ser investido tras la ronda de consultas se conocerá, de hecho, con el pleno en marcha. Y en caso de que se constate que ningún aspirante cuenta con apoyos suficientes, los diputados continuarán con su actividad programada, pese a la certeza de que las Cortes están abocadas a la disolución y que no podrán tramitar las pocas propuestas legislativas que han debatido.

Para Unidas Podemos habrá sido, además, la segunda vez que plantee a la Cámara derogar la reforma impulsada por el PP de la Ley de Enjuiciamiento Criminal de manera que se pueda levantar el plazo impuesto para la instrucción de los procesos judiciales. En la anterior ocasión, el adelanto electoral ya frustró el proceso legislativo, pese a haber contado con mayoría suficiente para su estudio. Y lo mismo ocurrirá con la proposición para regular la eutanasia, que, con la firma del PSOE, pasó el primer examen parlamentario el 10 de septiembre. Aquel debate acabó convirtiéndose en un intercambio de reproches por la parálisis política entre los socialistas y el grupo de Pablo Iglesias.

Ahora, no se prevé que la sesión del miércoles sea menos tensa, si los encuentros con el Rey no arrojan el nombre de un candidato por imposibilidad manifiesta de llegar a un acuerdo. Con la legislatura acabada, el control al Gobierno podría convertirse en el primer acto de la precampaña electoral.

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