La renuncia de Císcar sitúa a Mazón como referente del PP alicantino

José Císcar, Carlos Mazón y Luis Barcala. /EFE/PEP MORELL
José Císcar, Carlos Mazón y Luis Barcala. / EFE/PEP MORELL

El futuro presidente de la Diputación, avalado por Génova, se perfila como ariete institucional de los populares ante el Botánico

J. C. Ferriol
J. C. FERRIOLValencia

El hombre es Carlos Mazón. La renuncia de José Císcar a la presidencia provincial del PP alicantino constituye el primer movimiento de la nueva etapa que abre el partido en la Comunitat. El hasta ahora barón provincial jugó en su día un papel determinante en la llegada de Isabel Bonig a la presidencia regional. Su salida, unida a la designación de Mazón como candidato popular a la presidencia de la Diputación provincial abre un nuevo escenario en el influyente PP alicantino, en el que Mazón está llamado a asumir una posición de máximo protagonismo. Y los cambios en el PP de esa provincia pueden acabar trasladándose a la dirección regional.

Mazón, gerente hasta hace pocos días de la Cámara de Alicante, cuenta con el aval de la dirección nacional del partido. Génova fue quien los situó como número dos de Luis Barcala en la lista al Ayuntamiento de la capital alicantina, y también ha sido quien lo ha impulsado a la candidatura a la presidencia de la Diputación, después de maniobrar para que César Sánchez se convirtiera en diputado nacional y se quedara sin margen para continuar en la institución provincial. Con la senda marcada por Sánchez -ariete institucional de los populares valencianos frente a la gestión del Botánico-, la posición que heredará Mazón le convierten en el principal candidato a referenciarse en ese mismo papel: el de encabezar la oposición al Botánico desde la institución provincial. Una plataforma idónea para ganar visibilidad en el ámbito político, y también en el orgánico.

¿Debilidad de Bonig?

La primera percepción que obtuvieron muchos cargos en el PPCV tras anunciar Císcar su marcha fue la de pensar en el futuro político de Isabel Bonig. La presidenta regional se apoyó entre otros en el barón alicantino para lograr la presidencia regional. Y aunque desde su designación en el congreso celebrado en abril de 2017 –recibió el 94% de los votos– ya han pasado más de dos años, y su posición en el partido es muy distinta a aquella, cualquier cambio a nivel provincial puede tener trascendencia en un futuro.

Bonig no está en una situación de riesgo, por más que haya perdido a uno de sus principales apoyos. Que Mazón vaya a convertirse en presidente de la Diputación y sea el principal aspirante a heredar el liderazgo orgánico de Císcar tampoco tendría por qué afectarle directamente. De hecho, el congreso regional –que no tiene fecha– se celebrará antes que los provinciales.

Nuevos referentes

Pese a ello, que la dirección nacional que encabeza Pablo Casado ha comenzado a tomar posiciones en el PP alicantino es un hecho incontestable. El propio Mazón, Luis Barcala o Pablo Ruz son los hombres fuertes del partido en Alicante. Ninguno de ellos se ha significado abiertamente como crítico con Císcar o con la dirección regional, pero tampoco como afines. Y en cambio sí que apostaron, con mayor o menor claridad, por Pablo Casado en el último congreso nacional. Con el aval de la dirección nacional, y con un PP de la provincia de Valencia dirigido por una gestora –la que encabeza Juan Ramón Adsuara–, el peso de los populares de la provincia de Alicante en el seno del PPCV está llamado a reforzarse.

Mazón, heredero político de lo que en su día se definió como el 'ripollismo' -en alusión al expresidente de la Diputación José Joaquín Ripoll, al que una maniobra del propio Císcar apartó de la corporación provincial-, tiene la oportunidad de referenciarse como principal barón si, además, logra sumar a quienes han sido los grandes lugartenientes de Císcar como líder provincial. Empezando por Eduardo Dolón, líder provisional desde el martes, y por Toni Pérez, que asume la secretaría general. Y Génova pone los primeros escalones para consolidar su influencia en el PP valenciano. Siempre y cuando, claro está, una hipotética repetición de las elecciones generales no acabara haciendo saltar por los aires toda esa hoja de ruta.