Podemos da al PSOE munición contra el Gobierno de coalición al denunciar a Ábalos

José Luis Ábalos. /Efe
José Luis Ábalos. / Efe

El partido de Iglesias e IU llevan al ministro ante Anticorrupción por una operación urbanística impulsada por Carmena desde el Ayuntamiento

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez tiene un plan para convencer al electorado progresista, y al que no lo es, de que no desea elecciones y trabajará para evitarlas. «Estoy esperanzado y con muchas ganas«, llegó a decir hoy antes de empezar la primera de sus reuniones con organizaciones y colectivos sociales para tratar de elevar la presión sobre Podemos y persuadirle de que apoye desde fuera un Gobierno socialista. En su entorno, en privado, no se muestran sin embargo tan entusiastas. Saben que corren el riesgo de estar emprendiendo un viaje sobre una »bicicleta estática«. Y el último encontronazo con la formación de Pablo Iglesias, una denuncia de los morados contra, entre otros, el ministro de Fomento y secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos, no ayuda a generar optimismo.

Los socialistas admiten que posiblemente, el asunto no está directamente relacionado con el enfado del secretario general de los podemistas por lo ocurrido en la pasada investidura y que incluso puede tratarse de algo que escape a su control, pero, no obstante, llueve sobre mojado y Ábalos advirtió hoy de que el episodio tendrá un impacto en su relación. «¡Como para confiar!», dijo en una entrevista en la Ser, visiblemente molesto y tras haber defendido que no se dan las condiciones para volver a intentar un Ejecutivo de coalición. «Desde el punto de vista personal estoy tranquilo porque no he hecho nada especial, pero me parece indignante y un ejercicio de hipocresía tremendo«, añadió.

El número tres del PSOE es uno de los 28 políticos y empresarios denunciados por Podemos e Izquierda Unida ante la Fiscalía Anticorrupción por posibles delitos de prevaricación administrativa, cohecho y malversación de caudales públicos en la gestación de la Operación Chamartín. Junto a él hay otros siete ministros de Fomento; dos presidentes autonómicos, Esperanza Aguirre e Ignacio González; y dos alcaldes de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón y Ana Botella, a los que se acusa de haber causado un quebranto de 2.780 millones de euros en las arcas públicas.

La paradoja para los socialistas es que quien realmente dio el impulso final a este proyecto urbanístico, después de 26 años de bloqueo, fue la alcaldesa Manuela Carmena, aunque lo hizo luchando denodadamente contra parte de su propio equipo de gobierno. «En un momento determinado hay que llegar a acuerdos con entidades privadas, faltaría más. Los que quieran un mundo en el que no haya empresas no pueden gobernar Madrid», llegó a decir en febrero, después de que IU pusiera la paralización de la operación como exigencia para formar una candidatura única.

Unanimidad

Carmena no pudo aprobar antes de las elecciones Madrid Nuevo Norte, como se conoce ahora el proyecto, por el retraso en unos informes medioambientales que debía enviar la Comunidad, pero prometió que lo haría en el primer pleno que fuera posible tras el 26 de mayo. Finalmente, fue el actual alcalde del PP, José Luis Martínez- Almeida, el que el pasado lunes presidió el pleno en el que se dio luz verde por unanimidad al plan, que contempla la construcción de 10.500 viviendas y un nuevo distrito financiero en terrenos cedidos por Adif y Renfe, además de la reforma de la estación de Chamartín.

Ni Carmena ni nadie de su equipo, ni Martínez-Almeida y el suyo aparecen, sin embargo, en la denuncia. «Yo solo he hecho declaraciones políticas en favor de un proyecto que defendía la alcaldesa anterior; no he participado en ninguna reunión ni firmado nada«, argumentó Ábalos. »¿Qué es esto? Una venganza entre ellos –dijo en relación al enfrentamiento entre la cúpula de Podemos y Carmena un ajuste de cuentas y nos tienen que implicar a otros que no tenemos nada que ver?«.

Sánchez también recordó que fue «un gobierno de Podemos» el que «lideró» la operación, pero no se detuvo más sobre el asunto. Su objetivo es dejar que los ánimos se enfríen antes de volver a intentar concertar un encuentro tanto con Iglesias como con el resto de líderes políticos para que le permitan formar un Gobierno monocolor. Este jueves, como ya había anunciado el miércoles en una carta a la militancia del PSOE, buscó la complicidad de organizaciones feministas y de asociaciones científicas. El lunes tiene previsto reunirse con las ecologistas y el jueves con los sindicatos.