Miles de personas piden mano dura en Barcelona contra los líderes del 'procés'

Manifestación en Barcelona. /Efe
Manifestación en Barcelona. / Efe

Gritos de «Sánchez dimisión» en la manifestación del 12 de octubre, marcada por la reprobación del Rey

CRISTIAN REINOBarcelona

Miles de catalanes se manifestaron este viernes en Barcelona para defender la unidad de España y para cargar contra el independentismo. Entre 65.000 (según la Guardia Urbana) y 300.000 personas (según los organizadores) marcharon por el centro de la capital catalana con motivo del 12 de octubre, convertido en un altavoz del constitucionalismo para pedir a la justicia mano dura contra los dirigentes secesionistas que en los próximos meses se sentarán en el banquillo. «Ni olvido ni perdón, largos años de prisión», exclamó Javier Megino, de España i Catalans, una de las entidades convocantes. «No se amedrenten, no se achanten y sean consecuentes», instó a los jueces.

El juicio del 1-O y el proceso secesionista, un año después de que la Cámara catalana proclamara la república, marcaron la manifestación españolista en Barcelona, a la que acudieron los líderes de Cs y el PP en Cataluña, miembros de Sociedad Civil Catalana y de Vox. El PSC, que sí ha estado presente en otras manifestaciones constitucionalistas, como la del 8-O de 2017, a la que acudieron un millón de personas, se ausentó de la cita. Los socialistas, de hecho, estuvieron en el centro de las críticas por ser los socios de los «populistas y separatistas», según afirmó Inés Arrimadas, de Cs. En el PP acusaron a los socialistas de dar oxígeno a los independentistas y de haber abandonado a los catalanes. «Pedro Sánchez dimisión» fue uno de los gritos más vociferado por los manifestantes, junto al de «Puigdemont, a prisión».

La reprobación de Felipe VI aprobada el jueves por el Parlamento catalán acaparó, también, buena parte de las críticas de la celebración del 12-O. Es una «absoluta vergüenza», Quim Torra, «no puede seguir siendo presidente», afirmó el presidente de SCC, José Rosiñol. Cs y PP aprovecharon para arremeter contra los socialistas por recibir el apoyo de quienes «insultan y humillan» al Rey. Arrimadas y García Albiol condenaron la reprobación.

Los líderes de Ciudadanos y del PP, durante la marcha.
Los líderes de Ciudadanos y del PP, durante la marcha. / EFE

El Gobierno anunció que emprenderá acciones legales contra los impulsores de la moción, aprobada por JxCat, ERC y los comunes. En cualquier caso, el presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, ignoró este viernes las advertencias y avisó al Gobierno de que mientras haya una mayoría republicana en el Parlament se aprobarán resoluciones similares. «La monarquía ni tiene lugar ni camino en una sociedad madura», afirmó el vicepresidente Pere Aragonès en un acto de ERC. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, mientras, se fotografió en su despacho. «Trabajando como cada día por el bienestar social y la República independiente», dijo. El independentismo se niega a celebrar el 12-O.

Tensión en la protesta

Bajo el lema 'Barcelona, garante de la hispanidad', la manifestación del 12-O en la capital catalana vivió momentos tensos, como cuando un equipo de TV-3 tuvo que abandonar el lugar, escoltado por los Mossos, entre amenazas e insultos por parte de un grupo de manifestantes. Ya hace tiempo que la prensa es increpada en las manifestaciones en Cataluña, sean de un signo o de otro. Tensión hubo también en la manifestación que la ultraderecha celebró, como es habitual, en Montjuïc. Se quemaron 'esteladas' y pancartas de la ANC. Los Mossos tuvieron que impedir que una manifestación antifascista hiciera el recorrido previsto para no cruzarse con los ultras.

«Ni olvido ni perdón, largos años de prisión», piden los organizadores de la protesta en Barcelona

El 12-O, aun así, también tuvo momentos para la ironía. Durante los discursos en la manifestación en la plaza de Cataluña, se proyecto un vídeo en el que intervino el dramaturgo Albert Boadella, autoproclamado presidente de Tabarnia. Boadella había anunciado la celebración de un «referéndum unilateral para la creación de la comunidad autónoma de Tabarnia» para el 12 -O. Dijo que la votación se produjo en los contenedores amarillos del reciclaje y que el sí ganó con el 100,3%. En consecuencia, declaró la autonomía de Tabarnia, pero a los nueve segundos la suspendió, como Puigdemont.

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