Educación invita a horchata y fartons

El conseller Marzà. /Ana Julia B.
El conseller Marzà. / Ana Julia B.

El número dos del área, Miguel Soler, pasa facturas de menús de 38 euros sin especificar los platos ni las consumiciones

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

La compra de ñoras, papas y huevos kinder a cargo del presupuesto de Presidencia durante el mandato del popular Alberto Fabra generó un estruendo político. La lista elaborada por Esther Pastor, entonces jefa de gabinete, alimentó el ruido de Compromís cuando el partido de Mónica Oltra y Enric Morera se ubicaba en la bancada de la oposición. La caja fija era el gran secreto y el servicio de restauración para Presidencia una diana más en la que disparar.

Durante los años de esta legislatura, donde los gastos de la caja fija han florecido, las listas de la compra, los aperitivos y las meriendas de trabajo son habituales. Las ñoras del PP se pueden cambiar por la horchata y fartons de Compromís. La conselleria de Educación y Cultura, que dirige Vicent Marzà, cargó al presupuesto de la caja fija 125 euros en estos productos.

La primera factura la firma el director del gabinete del conseller, Vicent Martínez Valls, el 11 de mayo de 2017. Un pago de 62,70 euros en horchata y fartons para una reunión de trabajo celebrada un mes antes con la asistencia de 15 personas. A finales de junio del mismo año, hubo otra reunión de trabajo -sin especificar asistentes- que mereció otra ronda de horchata y fartons previo pago de 66 euros.

La caja fija de la conselleria incluye gastos en donuts, cañas, refrescos y papas

No sólo de la horchata vive la conselleria de Educación. Además, parece ser que para generar ambiente en las reuniones de trabajo estas se realizan en cafeterías del centro de Valencia o al menos hay servicio de bar para agasajar a los asistentes.

Entre los gastos de la caja fija, hay varias facturas que dependen del área de Formación Profesional y Enseñanza de Régimen Especial, que dirige Marina Sánchez Costas, con consumiciones de bar. Refrescos de cola, cañas, dobles de cerveza, bolsas de patatas fritas y cortados son algunos de los pagos que Educación ha pasado a la cuenta.

El 8 de marzo de 2017 una funcionaria de la dirección general abonó un tique de 29,40 euros en consumiciones tras una reunión con las empresas patrocinadoras del Campeonato Nacional de Spainskills 2017. Un día después y por el mismo acontecimiento, se pagaron 24 euros por varias bebidas de distinto tipo.

La directora general de Formación Profesional pasa a la cuenta pública hasta los cafés que toma

Marina Sánchez Costas no pierde la oportunidad de pasar cualquier gasto por mínimo que sea y un café solo en la estación de Atocha de Madrid a 1,80 euros también es motivo para que lo abone la caja fija. De la misma manera que un café con leche y unas tostadas en pan payesa en la estación Joaquín Sorolla de Valencia. El 4 de marzo de 2017 pagó por ello 3,25 euros.

La directora general de Formación Profesional no se guarda ni un tique y pasó a la caja fija 60,75 euros en concepto de locomoción por su presencia en la fiesta de las Hogueras de Alicante sin especificar si su visita era por ocio o por trabajo.

El director general de Deportes, Josep Miquel Moya, también ha tirado de cuenta pública para pagar varias comidas. Algunas de menú para siete personas con un total de 153 euros. Otras, junto al alcalde de Teresa de Cofrentes y un técnico por 93,78 euros.

El que tampoco ha perdido la oportunidad de comer bien es el secretario autonómico de Educación, Miguel Soler, que sin especificar el tipo de menú, pasa una factura de 37,95 euros en Casa Manolo de Madrid bajó el genérico de un menú y dos comidas por 72 euros en un céntrico restaurante de Valencia sin especificar lo que se comió ni lo que se bebió.