Millo detalla la violencia en Cataluña por la vía «suicida» de Puigdemont

Millo detalla la violencia en Cataluña por la vía «suicida» de Puigdemont

El exdelegado del Gobierno asume la tesis de la Fiscalía y relata las agresiones a policías, pero dice no recordar quién ordenó retirar el dispositivo

MATEO BALÍN y MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

La declaración de Enric Millo, ex delegado del Gobierno en Cataluña durante el 'procés', se ha convertido en la principal prueba de cargo de la Fiscalía en el relato de la violencia en lo que va de juicio. El testigo ha detallado con profusión al tribunal del Supremo los episodios de vandalismo ocurridos desde el 10 de septiembre hasta mediados de noviembre de 2017, el otoño caliente del plan secesionista que ahora se juzga.

Millo es un camaleón de la política. Empezó en Unión Democrática de Cataluña, el partido nacionalista presidido en su día por Josep Antoni Durán i Lleida. Fue coordinador en Girona de esta extinta formación y diputado en el Parlament entre 1995 y 2003, pero luego rompió con estas siglas y se cambió de bando. Fichó por el PP, con quien estuvo como parlamentario hasta 2016. Entonces asumió la batuta de la delegación del Gobierno hasta la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy de la Moncloa, en junio de 2018.

Con estos particulares precedentes, Millo ha reforzado una de las patas de la tesis de la rebelión del Ministerio Público: el uso de la fuerza por parte de la sociedad civil para enfrentarse a las fuerzas de seguridad del Estado y obligar al Gobierno a negociar el derecho de autodeterminación de Cataluña.

Dada su posición privilegiada durante el 'procés', el testimonio del testigo nacido en Terrasa hace 58 años era muy esperado. No solo ha ratificado las versión dada este lunes por José Antonio Nieto, entonces número dos del Ministerio del Interior, y la semana pasada por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Los dos relatos más duros con los procesados hasta la aparición hoy de Millo. Sino que ha aportado este contexto político-operativo necesario para la acusación.

Llevado en volandas por el fiscal Javier Zaragoza, encargado de hilar el relato de la violencia en la estrategia acusatoria, Millo relató que los incidentes del 20 de septiembre en Barcelona, durante la 'operación Anubis', calentó la calle ante lo que vino luego. «Acosaron, gritaron y amenazaron» a las comisiones judiciales más allá del cerco a la consejería de Economía. «La llamada de vamos a defender nuestras instituciones», ha recordado. También hubo una situación de tensión en el departamento de Exteriores. «Había un clima de conflictividad en la calle», zanjó.

El testigo propuesto por la Fiscalía señaló la capacidad movilizadora de las entidades agitadoras ANC y Òmnium Cultural, relacionadas «más o menos» con los CDR (Comité de Defensa de la República). «En 20 minutos eran capaces de llevar a 500 personas a un determinado sitio y minutos después llevarles a otro», apuntó.

La «trampa del Fairy»

Durante los días previos al referéndum del 1 de octubre, dijo, se generó en Cataluña un «clima hostilidad». «Pretendían impedir la acción de la Policía Judicial. Se concentraban grupos numerosísimos y se contabilizaron más de 150 episodios de hostigamiento a fuerzas de seguridad del Estado en aquellos días. Acoso a los agentes, a las subdelegaciones, a la delegación del Gobierno...«, detalló.

Ya el 1 de octubre, el actual dirigente del PP catalán ha recordado dos de los episodios 'fake' de supuestos heridos . «Hubo imágenes desagradables. Cuando los antidisturbios actúan nunca generan imágenes agradables», reconoció. «A mí llegaron imágenes de agresiones a policías y guardias civiles que no salían por televisión, tirándoles vallas y dándoles patadas en la cabeza», añadió.

«Los testimonios de los agentes eran estremecedores. Puede ver dedos rotos, extremidades rotas...un chaleco antibalas rajado de extremo a extremo, otro agente me dijo que había caído en la trampa del Fairy: echaban detergente en la calle y patinaban para luego patear la cabeza. Utilizaron artes marciales para golpear en la nuca a los agentes «, afirmó.

La acusación popular de Vox le ha preguntado por la colaboración de los Mossos, y éste respondió que «no cumplieron» el auto de la juez del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña para impedir la celebración de la votación en centros y edificios públicos. Pero sobre el mayor Josep Lluis Trapero, afirmó que en las reuniones previas al referéndum «no manifestó» su intención de incumplir el mandamiento judicial. «Priorizó la seguridad de los ciudadanos que la orden judicial», dijo al abogado del procesado Joaquim Forn, exconseller de Interior.

El letrado Xavier Melero le ha cuestionado por un mensaje de móvil enviado el 1 de octubre a su cliente. Decía: «Ya está hecho lo que hemos hablado», en referencia al repliegue del operativo policial la tarde del 1 de octubre, pero Millo ha afirmado que no recuerda de ese mensaje.

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