Caso Imelsa

La empresa del call center dice ahora que el exsuegro de Benavent era comercial

El exsuegro de Marcos Benavent, a la salida ayer del juzgado./Jesús Montañana
El exsuegro de Marcos Benavent, a la salida ayer del juzgado. / Jesús Montañana

La mujer y la cuñada de Mariano López se desentienden de la firma que crearon para canalizar las supuestas comisiones

A. Rallo
A. RALLOValencia

Una visita a la Ciudad de la Justicia en algunos casos equivale a una participación en aquel programa televisivo de Cambio Radical. Mariano López, exsuegro de Marcos Benavent, entró ayer en el juzgado sin conocer absolutamente de nada al dueño de la empresa Servimun y sin haber trabajado nunca para él, según explicó en su día el administrador. Tras la comparecencia judicial, López se transformó en asesor comercial, una persona de la máxima confianza del directivo de la mercantil y que incluso acudía a algunas reuniones para sustituirle. El valor de sus consejos y asesoramientos fue compensado con 198.000 euros.

La UCO, en cambio, sospecha que ese dinero son comisiones por la 'mediación' que el exsuegro de Benavent hizo en la empresa Imelsa. Además, tal y como recogen los propios agentes en sus informes, no existe soporte documental de esa labor de asesoramiento. Estos abonos, según insistió el administrador, se hicieron con factura y siempre por transferencia. Se desconoce qué formación tiene el exsuegro, aunque no dispone de conocimientos en materia tributaria, indicó el declarante.

La declaración de Mariano López fue más que breve. Lo único que manifestó es que él no ha blanqueado ningún dinero. Este es uno de los delitos por el que la fiscalía pidió su comparecencia. A la salida se puso una gorra para ocultar su aspecto ante la presencia de fotógrafos.

Su mujer y su cuñada también están investigadas en este procedimiento. La pareja figuraba como autorizada en una cuenta bancaria en la que también estaba Mariano López. La hermana de esta fue colocada al frente de Técnicas Legales Administrativas, la firma a través de la que se canalizaron los pagos por el asesoramiento. Ella misma admitió que la puso su cuñado. Quería asegurarse el pago a la Seguridad Social, aunque se ignora si percibió alguna cantidad.

Del mismo modo, explicó al juez que investiga la macrocausa de corrupción que no sabía a qué se dedicaba la mercantil y que hasta la constitución de la firma se había centrado en trabajar con su marido y a cuidar de su familia.  La sociedad se crea el mismo año que Servimun obtiene la sospechosa adjudicación. La inmensa mayoría de sus ingresos provienen de la citada mercantil lo que a juicio policial resulta sorprendente.

La investigación apunta a que el exsuegro y el responsable de Servimun trataban de presentarse también a otras adjudicaciones públicas. De hecho, los agentes sostienen su afirmación en el envío de determinada documentación por parte del administrador (informes de necesidad, redacción de pliegos) que, en teoría, deberían ser redactados por la Administración. El contacto para entregarlo –se desconoce dónde– era Mariano López.

El último informe de la UCO presenta a Mariano López como pieza nuclear de la trama del supuesto amaño del call center. No ya por los 200.000 euros de supuestas comisiones sino que, además, consiguió trabajo para dos de sus familiares. En concreto, para su hijo, que se convirtió en uno de los supervisores del servicio de atención telefónica en el horario vespertino. Pero también para el primo de López, Alberto Beltrán, que trabajó como telefonista, según las actuaciones judiciales.

López había sido el presidente de los empresarios de la comarca y conocía a Alfonso Rus. Los últimos informes policiales revelan llamadas del expresidente de la Diputación al teléfono de López justo en un momento en el que las críticas a la adjudicataria se sucedían precisamente por el mal servicio que prestaban. Los investigadores creen que el hombre que presionó desde dentro de Imelsa fue Salvador Deusa.