La desbandada en Antifraude continúa con la salida de otros dos empleados

El director de la Agencia, Joan Llinares, junto al dirigente popular Jorge Bellver. / lp
El director de la Agencia, Joan Llinares, junto al dirigente popular Jorge Bellver. / lp

Un par de funcionarios del área de investigación abandonan el organismo tras un año y regresan a sus puestos en la Sindicatura de Comptes

A. RALLO VALENCIA.

La Agencia Antifraude sigue sufriendo la desbandada de su personal en esta convulsa etapa. Los últimos en abandonar el departamento que capitanea Joan Llinares han sido dos técnicos de la Sindicatura de Comptes. Estas dos personas, jefes de unidad de investigación, llegaron a la Agencia en comisión de servicio. Tras cumplir un año en sus puestos han rechazado continuar. La comisión de servicio es una fórmula que les hubiera permitido seguir en sus responsabilidades otro año más, pero lo han descartado, tal y como confirmó un portavoz oficial de la institución. La marcha se produjo hace unas semanas.

La salida afecta, además, un área especialmente necesitada, la de investigación donde la avalancha de expedientes que sufre la Agencia, unida a la falta de medios, ha hecho que buena parte de los empleados -todos ellos funcionarios- regresen a sus puestos de origen ante la imposibilidad de hacer frente a semejante volumen de trabajo.

El repaso a la hemeroteca ofrece una imagen desoladora. Cerca de una decena de personas han dejado la institución, según los datos que maneja LAS PROVINCIAS. La memoria del pasado ejercicio de Antifraude ya recogía varios cargos vacantes. El organigrama, lejos de completarse, cada vez encuentra más huecos.

Más información

Una de las salidas más sonadas, por el poco tiempo desde su incorporación y, además, por el puesto que ocupaba fue la del jefe de investigación, el abogado de la Generalitat Miguel Ángel Cervera. Pese a que Llinares adelantó a este periódico que en diciembre ya habría otra persona en el puesto, la realidad fue que hasta finales de febrero no encontró a un sustituto.

El motivo es que todas las personas sondeadas le respondieron con una negativa. Llinares buscaba un Abogado del Estado. De hecho, concentró todos sus esfuerzos en Macarena Olona, que finalmente lo rechazó y terminó presentándose en las elecciones con Vox. Finalmente fue un agente de la UCO el que asumió la responsabilidad pese a que se trata de un cargo pensado para un jurista, un fiscal o juez. El hecho de que la Agencia Antifraude deba hacer un informe del caso Eduardo Zaplana pudo ser determinante. Dosier que, por otra parte, no avanza todo lo rápido que desearían los investigadores.

El ambiente laboral y la carga de trabajo han llevado al abandono de una decena de personas

El ambiente laboral que se respira en la Agencia Antifraude no es el más idóneo para sacar adelante el proyecto. Los abandonos no responden a una cuestión económica sino más bien al ambiente de trabajo, lo que justifica la salida masiva de responsables de área. Al margen de los ceses anteriores, se han marchado el que fuera jefe de servicio de la Generalitat y Sector Público, José Vicente Martínez; el director de Administración, Juan Casades y el director de Informática, Vicente Andreu. La nómina de afectados se completa con la que fuera secretaria de Llinares y la responsable de medios de comunicación.

La situación ha llegado incluso a ser muy tensa con la jefa de Servicios Jurídicos, una reputada funcionaria, a la que el director de la Agencia afeó su marcha por escrito en un trámite que habitualmente se utiliza para agradecer la labor desempeñada. Su antecesora en el puesto, al parecer, también salió.

El escenario en el que opera la Agencia es inestable. La entidad depende de Les Corts y los partidos del Botánico temen cualquier crítica al organismo ante el temor de que sea interpretada como un ataque a la lucha contra la corrupción. Las malas noticias se suceden para la Agencia. Hace apenas dos semanas, tal y como publicó LAS PROVINCIAS, el Consell Jurídic tumbó el Reglamento de la Agencia Antifraude y le instó a que reformulara todo el texto. El Jurídic fue muy crítico con el reglamento de Antifraude, porque se excedía en sus competencias. Realizó más de una veintena de recomendaciones.