La acusación mantiene que «Gabriel Cruz no tuvo opción de salir con vida»

Ana Julia Quezada, la autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, en la sala de vistas de la Audiencia provincial de Almería junto a sus abogados. / I.A.

Señala que Ana Julia Quezada, que afronta una pena de prisión permanente, dejó agonizar al menor cerca de una hora | La defensa subraya que «las pruebas no demuestran que fuera un plan preconcebido»

CECILIA CUERDOAlmería

La primera sesión del juicio por la muerte de Gabriel Cruz dejó a las claras que las estrategias jurídicas pasan por mostrar la intencionalidad o no de Ana Julia Quezada, acusada de la muerte del niño y que ella achaca a un accidente. Sin embargo, la acusación que ejerce la familia del menor aseveró que el niño «no tuvo opción de salir con vida», aludiendo a que Quezada le dejó agonizando cerca de una hora antes de intentar ocultarle en una fosa que ella misma cavó. La defensa, por el contrario, hace hincapié en la colaboración mostrada por la acusada tras descubrirse su autoría, y mantiene la tesis, «sustentada por las pruebas» de que «no intentó matar al niño, sino acallarle» y el asunto se le fue de las manos.

Quezada, con un aspecto muy diferente al mostrado durante los días de búsqueda del pequeño, llegó a la Audiencia provincial poco antes de las 9 de la mañana. Durante toda la vista oral se ha mostrado llorosa, y negaba con la cabeza durante las afirmaciones que profería el abogado que representa a la familia de Gabriel. Especialmente compungida se la pudo observar cuando el letrado aseguró que «no cabe mayor maldad» y detalló el móvil del crimen: quería quitarse de en medio al menor porque le estorbaba en la relación con el padre, Ángel Cruz. Pero también aventuró un móvil económico, haciendo referencia a ciertos comentarios que la mujer habría realizado sobre un posible reparto de propiedades inmobiliarias de la familia.

«La tesis de que el niño se ha muerto resulta inaceptable», sentenció el letrado Francisco Torres, «estuvo cerca de una hora con posibilidad de salvarse, y alguien no rematadamente malo como la acusada hubiera llamado a los servicios de emergencias». Por el contrario, la defensa de Quezada trató de resaltar ante el jurado, que está compuesto por siete mujeres y dos hombres, que «si hubiera habido alguna intencionalidad, qué chapuza haberlo hecho en la casa familiar, o haberse quedado allí con toda la expectación mediática».

Tras las alegaciones de los abogados y la lectura de los escritos de calificación, el juicio se retomará este martes con la declaración de Quezada, a la que proseguirán el testimonio, ya a puerta cerrada, de la familia del menor.

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