Contundente dispositivo policial en los actos del 9 d'Octubre

Un grupo de policías nacionales, en la plaza del Ayuntamiento, antes de la bajada de la Senyera./JESÚS SIGNES
Un grupo de policías nacionales, en la plaza del Ayuntamiento, antes de la bajada de la Senyera. / JESÚS SIGNES

Gritos, vallas y pocos aplausos a las puertas del Palau de la Generalitat

ÁLVARO MOHORTE

El acto institucional ha comenzado envuelto de un contundente dispositivo policial. El Palau de la Generalitat ha amanecido blindado este 9 d'Octubre. Más de un centenar de efectivos de la Policía Nacional, agentes municipales y miembros de los equipos de seguridad de las distintas autoridades convocadas al acto se repartían entorno al edificio, mientras el personal del cátering de la recepción en la plaza de Manises montaba las mesas y extendía los mantenes de lo que tenía que ser una fiesta.

En la calle Serranos, los bomberos forestales gritan, pitan, golpean tambores, encienden estruendosas sierras de podar y agitan las vallas de contención frente a un dispositivo de varias decenas de antidisturbios que tomaban posiciones ante la eventual orden de intervenir. En la plaza de la Virgen, tras una pancarta del sindicato policial Jusapol una decena de personas corea con un megáfono frases.

La plaza del Ayuntamiento también mostraba una numerosa presencia de agentes de la Policía Nacional minutos antes de la bajada de la Senyera del balcón consistorial.

En mitad del ajetreo, los invitados al acto institucional van entrando a la Generalitat por la calle Caballeros. El último, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, baja de una carabana de coches oficiales unos minutos después de las 10:00, la hora prevista para la ceremonia de imposición de las altas distinciones. Un grupo de cinco personas empieza a aplaudir al jefe del Ejecutivo y gritarle «¡presidente!» desde dentro de la zona acordonada por la policía para prensa, invitados y personal de la Generalitat.

Los bocinazos y los gritos se cuelan en el Salón de Corts impidiendo oir las intervenciones de los premiados, como la de la portavoz del dispositivo de atención al Aquarius. Sin embargo, algún amago de lluvia apaga intermitentemente las protestas hasta que los primeros invitados salen a la carrera en dirección al Ayuntamiento para participar en la procesión cívica.

UNa valla levantada, en la protesta de los bomberos forestales.
UNa valla levantada, en la protesta de los bomberos forestales. / M. Molines

Puig acompaña a Sánchez hasta el coche que le recoge para volver a Madrid, no sin antes hacerse un selfi con cuatro invitados que le salen al encuentro, a pesar de los escoltas. El Consell en pleno se monta en un microbús y también deja la zona. El día es largo y hay prisa.

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