Los feligreses pagarán los daños de la iglesia de Benissa provocados por el terremoto

Imagen de la grúa instalada en las inmediaciones del edificio eclesiástico con la que se estudiarán los daños . / Tino Calvo
Imagen de la grúa instalada en las inmediaciones del edificio eclesiástico con la que se estudiarán los daños . / Tino Calvo

Desde el Ayuntamiento inciden en que «son cosas de la diócesis», mientras que en el PP apuntan que es «una cuestión de seguridad ciudadana»

BEATRIZ DEL CAZ BENISSA.

La Iglesia de la Puríssima Xiqueta necesita una reparación urgente para solucionar los daños provocados por el terremoto. Y para ello, la parroquia ha instalado una grúa de más de 50 metros que será costeada por fondos propios que salen del bolsillo de sus feligreses.

De momento, se desconoce cuánto costarán las obras: «estamos realizando las gestiones con el seguro», matizó el párroco de la Iglesia, Salvador Cebolla, pero, en cualquier caso, descartan pedir ayudas a la Diputación, a la conselleria o al propio Arzobispado. «Las reparaciones se pagarán con el dinero del que dispone la parroquia, de sus feligreses». Por su parte, el Ayuntamiento, tampoco tiene previsto ayudar económicamente en los arreglos ni interceder en las mejoras de este emblemático punto de la ciudad porque «son cosas de la diócesis», apuntaron.

Ante esto, el portavoz del Partido Popular, Arturo Poquet aseguró que «no se trata de un tema meramente de la Iglesia, sino de seguridad ciudadana y la seguridad es competencia municipal». Poquet criticó que, «aunque es cierto que en el momento de los desprendimientos se acordonó la zona, el problema venía de antes y no se tuvo en cuenta los posibles peligros que supondrían para los vecinos la caída de fragmentos».

El equipo de gobierno ya conocía la necesidad de mejoras en la cubierta del edificio

Según apuntó edil popular, la zona es una de las más transitadas de Benissa, «con un goteo continuo de personas. Por suerte, los seísmos han sido suaves, pero podrían haber sido mucho mayores y lamentar heridos en un asunto que es de seguridad ciudadana». Poquet ve necesaria medidas más urgentes que eviten accidentes futuros: «ha faltado que el consistorio deje de lado sus diferencias y se reuniera con la propia Iglesia para paliar los daños», recalcó. También recordó que, con el anterior gobierno, «aunque el consistorio no fuera el propietario del edificio, impulsó una ayuda a través de la Diputación Provincial de Alicante, desde el área de Cultura, por valor de 30.000 euros con la que se reparó una parte de su cubierta que también estaba deteriorada».

De hecho, tanto la Iglesia como el Consistorio ya sabían de los daños que sufría esta parte del edificio y su necesario cambio. El párroco Salvador Cebolla comentó que «ya se iban a reparar y quería hacerse este verano aunque su estado no era del todo malo, pero la última sacudida de tierra lo ha adelantado».

Además, durante la jornada de ayer, los técnicos contratados por la Iglesia instalaron una grúa junto al campanario. El objetivo era acceder a la parte más dañada de la estructura, donde el pasado jueves, con el terremoto de intensidad cuatro que sacudió la localidad, cayeron parte de las agujas de las torres que coronan su estructura.

Según el alcalde, Abel Cardona, «estos pináculos están hechos de un material artificial» que se estropea más fácilmente con el tiempo que la piedra natural, por lo que «las inclemencias meteorológicas lo han ido desgastando mucho con el tiempo hasta llegar a esta situación».

De hecho, si los técnicos determinan que este elemento arquitectónico está muy dañado y resulta un peligro para la seguridad de turistas y vecinos de la localidad, la Iglesia no descarta que sea necesario su remplazo. En total, son ocho los pináculos que coronan los dos campanarios, cuatro en cada uno, que pueden ser susceptibles de ser sustituidos por peligro de desprendimiento.

Según indicaron desde la parroquia de Benissa, ahora que está instalada la grúa, los técnicos valorarán el verdadero alcance del deterioro del campanario, así como la posible solución y materiales a utilizar». Al ser torres de más de 50 metros de altura, ha sido necesaria su instalación para valorar cómo proceder para su arreglo», indican. Todavía se desconoce el tiempo que la grúa estará instalada, «puede dilatarse durante días», remarcan. La maquinaria se ha instalado en la parte anterior al edificio eclesiástico, en una vía peatonal, «para intentar molestar lo mínimo posible el normal funcionamiento del tráfico».