La Cova Tallada supera las 5.200 visitas en el primer mes del acceso con reserva

El interior de la Cova Tallada, enclave de gran valor situadi en el Parque Natural del Montgó. / LP
El interior de la Cova Tallada, enclave de gran valor situadi en el Parque Natural del Montgó. / LP

La media de personas asciende a 187 por día con el control del aforo en el enclave del Parque Natural del Montgó

K. CARRIÓXÀBIA.

La Cova Tallada, en el Parque Natural del Montgó, acaba de cumplir el primer mes desde la regulación de visitantes y la obligatoriedad de reserva previa. Según los datos facilitados por la Conselleria de Transición Ecológica, desde el pasado 15 de junio, el balance de visitantes asciende a 5.238 personas, con una media de 187 personas al día. La medida de restricción del acceso establece que puede haber un máximo de 71 personas en el interior de la cueva y 370 en todo el día.

Desde hace un mes, se encuentra vigente el control de visitantes, y es que, según comentó Joan Sala, presidente de la junta rectora del parque natural, «esta limitación actúa como medida de protección tanto para los bañistas como para la integridad natural» del enclave.

Las razones para el acceso registrado no se deben solo al aforo. El presidente describió cómo algunos visitantes «tiraban basura sin control, pintaban en las paredes e incluso, hacían sus necesidades en el interior». Sala también argumentó que «la elevada afluencia de bañistas erosionaba los medios naturales de la cueva».

En cuanto a la acogida de la nueva medida, el presidente de la junta relató que «la mayoría de visitantes están de acuerdo con el control del aforo, aunque siempre hay dos o tres que se enfadan por no saberlo».

Al inicio de la senda un educador ambiental del Parque Natural del Montgó que informa a los visitantes sobre el parque en general y de la Cova Tallada en particular. La Conselleria de Transición Ecológica destacó que «la mayoría vienen con la reserva hecha pero los que no la tienen, la realizan en el momento y si hay plazas pasan, en caso de no haber, esperan al siguiente turno libre». Desde el gobierno autonómico puntualizaron que, a pesar de esa posibilidad, «los fines de semana no suele haber plazas con lo que no pueden acceder».

Las reservas para poder entrar a la Cova Tallada se deben solicitar telemáticamente a través de la web de la conselleria. Se despliega un asistente que genera la inscripción previa.

Este registro de entrada al enclave surgió con el objetivo de preservar el parque natural y la integridad medioambiental de la cueva. Fue en mayo de 2017 cuando una comisión investigó en qué estado se encontraba y cómo podrían proceder. Finalmente, el pasado 10 de junio cuando entró en vigor la regulación de las condiciones de visita y reservas. Agentes de la policía local, la policía medioambiental y el Seprona colaboran en el cuidado y respeto de la ordenanza sobre la regulación de afluencia a este paraje.

Los kayaks

Por otro lado, el control de afluencia no solo ha afectado a los particulares. Las empresas de kayaks, que organizan visitas a través del mar, recibieron autorizaciones para seguir con su actividad laboral. Sin embargo, los negocios, en total siete con permiso, deben mantener un horario para no afectar al aforo de la cueva. Desde primera hora de la mañana, con estas embarcaciones pueden acceder entre 14 y 21 personas sin contar los profesionales, así se permite que entre 43 y 57 visitantes puedan acceder por su cuenta a través de las reservas.

Con este baremo, se mantiene el límite de 71 personas simultáneamente dentro de Cova Tallada, contando con las visitas guiadas por empresas autorizadas y los particulares que reserven telemáticamente. Según el presidente de la junta rectora del Parque Natural del Montgó, «se mantendrá esta medida durante el resto del verano y, es probable, que para el resto de temporadas».