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Orriols cierra su puerta al vecino

Gabriel Paulista gana la partida a Dwanema en un lance del choque./ manuel molines
Gabriel Paulista gana la partida a Dwanema en un lance del choque. / manuel molines

El Levante UD encadena seis años sin perder ante el Valencia CF en el Ciutat, que vibra con un vistoso reparto de puntos

ALBERTO MARTÍNEZ

Orriols ha cambiado su historia. El Ciutat se ha convertido en territorio inexpugnable para el Valencia, que arrastra ya seis años sin conocer la victoria en el coliseo del Levante. La tendencia ha dado un giro. Ayer, en un derbi trepidante y vistoso, el reparto de puntos dejó distintos sabores de boca. Los de Paco López, que arriesgaron incluso con un futbolista menos sobre el campo, resistieron ante las ofensivas finales de los vecinos. El empate, en cambio, aumenta la inquietud en el conjunto de Marcelino García Toral. Los blanquinegro siguen sin conocer la victoria en Liga y volvieron a adolecer de fragilidad defensiva. Más allá del resultado, el espectáculo no defraudó. Ni sobre el césped ni en la grada. Futbolistas y aficionados desafiaron al asfixiante calor. Hubo ingredientes de sobra en un duelo que sube de categoría a pasos agigantados. La capital del Turia vibró con su fiesta del fútbol.

El 26 de enero de 2012 se produjo el último triunfo del Valencia en Orriols. El encuentro, correspondiente a la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey, marcó un punto de inflexión. Hasta ese momento, el balance de los derbis disputados en el Ciutat era de cinco victorias del conjunto blanquinegro, una de los granotas y un empate. A partir de entonces, la realidad se ha transformado. Los azulgrana no han vuelto a claudicar: se han impuesto en cuatro ocasiones y han firmado dos empates. Ayer, prolongaron su resistencia.

Acierto de Roger.
Fue un partido de alternativas, pero el de Torrent demostró su olfato con dos goles en la primera parte.
Lagunas.
El Valencia ha iniciado la Liga sufriendo en defensa. El Levante aprovechó la falta de contundencia para adelantarse dos veces.
Penalti.
Toño cometió una falta absurda sobre Soler y Parejo no perdonó desde los once metros. Puso el empate.
Expulsión.
A falta de un cuarto de hora para el final del partido, Coke fue expulsado. El Valencia apretó y el Levante aguantó.

Tanto el Levante como el Valencia saltaron al césped con ligeros cambios en el once inicial. Chema, Pricic y Boateng entraron en la alineación, mientras que Marcelino apostó por Cheryshev y Gameiro. Kondogbia no se recuperó a tiempo de sus problemas físicos. Dos planteamientos valientes. Ambos entrenadores comparten filosofía.

El encuentro arrancó con una presión muy alta por parte del Levante. Y pronto llegó la recompensa para los azulgrana. Morales, en su máximo esplendor, puso en pie a la grada con una de sus galopadas. Recogió el balón en su campo y empezó el baile. Un eslálom en el que dejó sentados a Wass, Parejo y Diakhaby. Ya en el balcón del área, asistió a Boateng, cuyo remate lo despejó Neto. El cuero llegó a los pies de un Roger que no perdonó. El de Torrent marcó a bocajarro y los valencianistas reclamaron fuera de juego. El árbitro, tras consultar el VAR, dio validez al gol. Era el minuto 13.

El Valencia no iba a dejar que los granotas se relamieran. Apenas tres minutos después, los blanquinegros devolvieron las tablas al luminoso. Soler envió un centro medido al extremo ruso, quien aprovechó el vacío a la espalda de Coke para cabecear a las mallas. Iba a ser un duelo de alternativas. Muy pronto, Rodrigo estuvo a punto de dar la vuelta al marcador con una testarazo en plancha. Le faltó puntería, aunque sus movimientos desajustaban la zaga azulgrana.

A pesar de la temperatura, el ritmo era elevado. Una gran combinación entre Gayà, Cheryshev y Gameiro terminó con el esférico por encima del larguero. Con el travesaño se topó Morales. El madrileño golpeó con clase y picardía, pero el madera evitó una obra de arte. El Valencia ha arrancado la Liga sufriendo en exceso. La lagunas defensivas volvieron a aparecer. Bardhi fabricó un pase en profundidad y Roger acarició el cuero para bajarlo del cielo. El de Torrent se zafó de Paulista y Piccini y, con el pie izquierdo, sacó de la chistera un disparo cruzado con el que batió a Neto. 2-1 en el minuto 34. Antes del descanso, la grada empezó a corear el nombre de Bardhi. El colegiado había señalado falta a 30 metros del arco blanquinegro. El macedonio lanzó el golpe franco y puso en serios aprietos al guardameta brasileño.

El Levante llegaba cada vez con más claridad. Morales era el principal estilete, mientras que el doble pivote formado por Pricic y Campaña iba asentándose. El paso por vestuarios sirvió para que Paco López diera tregua a Postigo. El central madrileño, con molestias desde el minuto 10, fue sustituido por Róber. El segundo acto arrancó con intensidad. Y el Valencia no tardó en golpear. Toño cometió un absurdo penalti sobre Soler y Parejo se encargó de poner las tablas.

El Valencia dio un paso adelante, buscando espacios con ataques rápidos. La misma fórmula que trataba de aplicar el Levante explotando la velocidad y la potencia de Boateng. El partido se rompió prontísimo y el cansancio comenzaba a pasar factura. Constantes idas y vueltas. Ambos equipos estaban dispuestos a correr riesgos. Un escenario en el que Gameiro se desesperó. No tuvo su día el delantero francés, quien remató dos veces al palo en seis minutos. Al ariete, procedente del Atlético, le faltó pólvora.

Tampoco estuvo acertado en los metros finales Rodrigo. Cuando el hispano-brasileño se preparaba para fusilar a Oier, un providencial Róber le frenó. Paco López pretendía refrescar el ataque, por lo que recurrió a Jason y Dwamena. Con 20 minutos por delante, Marcelino apostó por Batshuayi y Ferran. El canterano aprovechó al máximo la oportunidad, aportando alternativas y protagonizando un potente lanzamiento que obligó a Oier a lucirse.

Roger tuvo en sus botas el hat-trick, mientras que Ferran iba a provocar la expulsión de Coke. El lateral cometió falta sobre el joven extremo y vio la segunda amarilla. Quedaba un cuarto de hora. El Valencia intentó culminar la remontada a base de embestidas, mientras que el Levante las supo contener sin renunciar a los contragolpes. Un reparto de puntos dulce para los granotas y amargo para los blanquinegros. En cualquier caso, la ciudad puede presumir de derbi.

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