Polémica en Rumanía tras el asesinato de una niña de 15 años que llamó varias veces a la Policía

Polémica en Rumanía tras el asesinato de una niña de 15 años que llamó varias veces a la Policía

Los agentes entraron a casa de Dinca 19 horas después de recibir las llamadas

REUTERS/ EPBucarest

El jefe de la Policía de Rumanía y dos personas más han sido despedidas a última hora de este viernes, después de que los cuerpos de seguridad tardaran 19 horas en responder a las llamadas de emergencias de una joven de 15 años que estaba secuestrada y que murió en este intervalo de tiempo a manos de su secuestrador.

El ministro de interior, Nicolae Moga, ha informado de que ha despedido al jefe de policía Ioan Buda, al prefecto del condado de Olt Petre Neacsu y al jefe de policía de este municipio, Cristian Voiculescu, por el caso ocurrido en la ciudad de Caracal, en el sur de Rumanía.

Además ha señalado que la víctima llamó tres veces al número de emergencia para pedir ayuda el pasado jueves. También ha indicado que hay sospechas de que un mecánico de 65 años -llamado Gheorghe Dinca- fuera quien acabase con la vida de la joven.

La Policía entró a casa de Dinca 19 horas después de recibir las llamadas. Las autoridades lograron localizar la fuente de las llamadas y obtuvieron una orden de registro, aunque no era legalmente necesaria. Tras conseguir esta orden esperaron durante varias horas para entrar al local.

«El por qué (las autoridades) esperaron tiene que ser aclarado», ha dicho el fiscal general Bogdan Licu, quien además ha lamentado que «una niña que podría haberse salvado haya muerto».

El caso ha provocado gran revuelo y cientos de personas han salido a protestar frente a la casa del sospechoso a última hora de este viernes. Ante esta situación, el presidente y el primer ministro de Rumanía han pedido un informe de la actuación y han exigido que se castigue a los responsables.

En el lugar de los hechos, la Policía ha encontrado lo que parecían ser restos humanos en un barril y joyas. Las autoridades sospechan que pertenecen a la víctima de 15 años y a una chica de 18 de una aldea cercana que desapareció en abril. Los analistas forenses continúan trabajando para identificar los cadáveres.